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Estas son las 20 cosas que debes conocer para alcanzar la inmortalidad según el 'Bhagavad Gita'

Libros

Por: pijamasurf - 04/09/2017

La verdadera sabiduría puede hacer que una persona trascienda el sufrimiento y el cambio y alcance un estado inmortal; aquí yace el sendero del "jnana" que Krishna revela a Arjuna

El Bhagavad Gita (el Canto del Señor o la Canción de Dios) es el texto más querido y leído en la India, común a la mayoría de sus grandes religiones. Gandhi dijo que el Gita era "su diccionario espiritual" y en él podemos ver la gran síntesis del dharma de la India, incluso con grandes similitudes con la doctrina budista (si bien el Gita defiende el atman y un monismo espiritual). Ananda Coomaraswamy sugiere que el Bhagavad Gita es a la vez como la Ilíada y como el Evangelio. 

En el capítulo 13 del Gita, Krishna (la Suprema Personalidad, Dios) le revela a Arjuna que Él es quien conoce, Él es quien disfruta en toda experiencia:

El cuerpo es llamado el campo... quien observa todo lo que pasa dentro de él --los sabios lo llaman Aquel Que Conoce. Yo soy Aquel Que Conoce en el campo de todo cuerpo, Arjuna; el conocimiento verdadero significa conocer tanto el campo como a Quien lo conoce.

Tenemos aquí una de las lecciones de gnosis no dual más relevantes en la historia de la literatura religiosa. 

Krishna le dice a Arjuna la siguiente lista de virtudes y conductas que constituyen "la verdadera sabiduría":

Humildad; paciencia; sinceridad; no violencia; rectitud; pureza; devoción a tu maestro espiritual; constancia; autocontrol; contemplar los objetos de los sentidos sin pasión; libertad del sentido del yo; introspección sobre los defectos (o males) del nacimiento, de la enfermedad, del envejecimiento y de la vejez; desapego; no aferrarse a los hijos, a la esposa, a la familia o al hogar; firme ecuanimidad en lo bueno y en lo malo; una inquebrantable devoción a mí por sobre todas las cosas; un intenso amor a la soledad; disgusto de las cosas mundanas; persistencia en conocer el Sí Mismo y conciencia del objetivo del conocimiento.

Si seguimos lo anterior, especialmente la devoción a la divinidad inmanente y trascendente, podremos ser capaces de conocer el Ser o el Sí Mismo; al liberarnos de la identificación con el pequeño sí mismo y establecernos en este Sí Mismo, se disuelve la diferencia entre sujeto y objeto, entre quien percibe y los objetos de percepción. "Al conocer esto, eres inmortal; está es la suprema realidad, que trasciende tanto el ser como el no ser", le dice Krishna a Arjuna. Y aquí los versos inmortales donde Krishna explica la naturaleza de Aquel Que Conoce:

Sus manos y sus pies están en todas partes;

en todas partes sus ojos, cabezas, bocas,

en todas partes sus oídos; reside

en todos los mundos, contiene todas las cosas.

 

Aunque carece de sentidos en sí mismo,

resplandece a través de la acción de los sentidos;

sin apego a nada, todo lo sostiene,

experimenta los gunas y permanece por encima de ellos,

 

afuera y sin embargo dentro de todos los seres,

inmóvil, y siempre en movimiento,

sutil y más allá de toda comprensión,

distante pero más cerca que lo más cercano,

 

indivisible, aunque parece estar

dividido en cuerpos separados,

es quien sostiene todas las cosas

quien las devora, quien las crea.

 

Es la luz de las luces,

más allá de la oscuridad; es el conocimiento,

el objeto y el objetivo de todo conocimiento;

tiene su asiento en el corazón de todos los seres.

 

Esto, en breve, es el campo,

el conocimiento, y el objeto del conocimiento,

un devoto que entiende esto

está listo para alcanzar mi estado de ser.

 

(Traducción al español de la versión de Stephen Mitchell del 'Bhagavad Gita')

La guía de Hunter S. Thompson para beber y leer sus libros

Libros

Por: PijamaSurf - 04/09/2017

Algunas sugerencias para maridar correctamente la lectura de una de las grandes figuras del periodismo alternativo

Escritor, cazador, psiconauta, espía, político, neurótico, alohólico y periodista. El genial inventor del periodismo gonzo, el que pone al reportero en primer plano como testigo-narrador de los hechos que va contando, el infiltrado, el único y raro, el siempre controvertido: Hunter S. Thompson.

Su trabajo impactó como pocos el ejercicio del periodismo y perfiló algunas de las prácticas y tendencias de la nueva manera de hacer noticias. La persecución obsesiva por mostrar la verdad se manifiesta a lo largo de su obra a pesar de su flexible concepto de realidad; para Thompson, no tenía mayor importancia cambiar algunos hechos o sucesos con tal de transmitir con mayor efectvidad la verdad detrás de ellos.

Lo excepcional de su labor es que gran parte del tiempo la realizaba bajo los efectos de una o varias sustancias, generalmente cerveza, cigarro, marihuana, ron, cocaína, Chivas, LSD, mezcalina y un larguísimo, etc. Su particular punto de vista sobre sucesos ásperos o aburridos ponía de relieve aspectos de los mismos difíciles de alcanzar para un ojo menos entrenado.

En honor a él te presentamos una breve guía para acompañar su lectura con las viandas, sustancias y bebidas correctas:

 

Ángeles del infierno, 1966

 

 

Un libro apasionante, resultado de 1 año completo de investigación en el que Hunter encontró la manera de contactar, negociar y vivir junto a la afamada pandilla, mundialmente reconocida por su capacidad para intimidar hasta al más rudo.

Las habilidades etílicas de Thompson fueron fundamentales para poder llevar adelante esta misión; un buen acompañante para este largo camino pavimentado es un buen whisky bourbon Wild Turkey. Alcoholismo con sabor a cuero y gasolina.

 

Miedo y asco en Las Vegas, 1971

 

Quizá el libro más célebre del autor, gracias al retrato que hizo Johnny Depp de él (desde aquel entonces se volverían inseparables e incondicionales amigos) con Terry Gilliam tras la cámara. En dicho filme Hunter, también conocido como Raoul Duke, consume casi de todo: drogas duras, blandas, suaves y elásticas de todo tamaño, forma y color. Desde Las Vegas y a todo color, intentando perseguir el sueño americano.

A pesar de que podría parecer lógica la mezcla perfecta, recomendamos fuertemente sustituir cualquier ímpetu psicoaventurero (para no perder detalle de la lectura) por la clásica rutina diaria de nuestro sujeto de estudio: cuatro bloody marys, dos vasos de jugo de uva, una taza de café, algunas crepas, 1/2 libra de carne, comida al gusto y dos margaritas.

 

El diario del ron, 1998

 

 

Escrito en los 60 pero nunca publicado, este manuscrito vio la luz después de que Johnny Depp lo encontrara entre el trabajo de ficción de Thompson.

En esta novela seguimos la trayectoria de un periodista parecido al autor que decide dejar su trabajo en Nueva York para dirigir un periódico en San Juan, Puerto Rico, con resultados disparatados.

El acompañante obligado del libro: una buena botella de ron, preferentemente puertorriqueño, que nos estrella el oleaje caribeño en la cara mientras navegamos por sus páginas.

 

Miedo y asco en el tren de campaña del '72, 1973

 

 

Un compendio de artículos publicados originalmente en la revista Rolling Stone da cuenta de una de las campañas presidenciales del 72.

Aquí no se trata de sumergirse en el abismo hedonista que propone su antecedente sino de atestiguar el sinsentido de la política ayudado por la única cosa que puede volver un poco más comprensible y coherente al mundo de las promesas y las corbatas: el alcohol.

La elección más razonable en cuanto a la bebida sería la ginebra, servida directamente de la botella a temperatura ambiente y sin miramientos en cuanto a cantidades se refiere.

 

Páginas gonzo, vol. 1: el gran cazador de tiburones, 1979

 

 

El primero de cuatro tomos inundados con una muestra de la prosa más punzante, creativa y vanguardista del célebre autor. En esta ocasión abarca desde los 50 hasta los 70.

Encima, viene servida con una buena porción de ilustraciones del coautor de tanta desfachatez, el gran Ralph Steadman, quien ilustraría mucha de la obra del señor Thompson publicada en revistas como National Observer, Rolling Stone, Playboy y New York Times.

Se recomienda ampliamente manufacturar con hielo, menta, azúcar, agua y bourbon un delicioso julepe estilo Kentucky, tradicional de la tierra que inspiró crónicas nauseabundas sobre el atropellado mundo de las carreras en el desierto.

 

¡Salud!