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Horario de verano: economía vs salud y sincronía con los ritmos naturales

Ecosistemas

Por: pijamsurf - 04/08/2017

El cambio de horario es un reflejo más de cómo lo económico reina, muchas veces sin consideración de la salud y la cultura

La sociedad moderna está fundamentada en un único principio: lo económico es lo principal y todo lo demás queda supeditado a esto. Sin duda lo económico no debe confundirse solamente con la ambición del dinero sino que, bien entendido, abarca el bienestar en general, las relaciones con el entorno y demás. Sin embargo, no se hace valer este entendimiento de la economía cuando se basa la existencia meramente en el ahorro de gastos y en la prerrogativa del crecimiento estadístico y se sitúa en un segundo nivel de importancia cosas como la salud, la educación, la cultura y la calidad de vida en sus aspectos menos cuantitativos. Para la sociedad moderna, el tiempo es dinero; este entendimiento contrasta con el entendimiento de otras culturas, en las que el tiempo es ritmo y energía. Asimismo, refleja un desprecio general de las tradiciones y las relaciones fincadas en los patrones de la naturaleza, eligiendo el artificio como orden de existencia. 

Una forma de ver el paradigma de crecimiento infinito de la economía moderna basada en la hiperproductividad y en el hiperconsumo es el cambio de horario en verano que ocurre en gran parte de los países occidentales. Existen cifras de que este cambio de horario genera un ahorro de electricidad, pero esto es mínimo. Por ejemplo, en España, según El País, se ahorra "entre el 0% y el 0.5%" del consumo; o como dicen allá, "Entre la nada y un pellizco". 

Por otro lado, existen claros indicios de que el cambio de horario afecta la salud de las personas. De acuerdo con el Centro de Especialidades Médicas Doctor Rafael Lucio el cambio de horario representa para los individuos un incremento de fatiga, estrés, cansancio, insomnio y aumento de peso. Según una investigación de El País, se ha encontrado que los días posteriores al cambio de horario los accidentes viales aumentan, y en el 2008 se registró un incremento del 5% en los ataques cardíacos. 

El problema principal tiene que ver con el desequilibrio que produce de manera masiva el cambio de horario al desajustar la relación con los ciclos naturales, como es el caso de la producción de melatonina, hormona del sueño que está ligada a la luz del Sol y que juega un papel importante en el metabolismo y la inmunología. Esto se puede comprobar, por ejemplo, en las quejas de campesinos por las perturbaciones que sufre el ganado y por las afectaciones a sus hábitos de trabajar en sincronía con la luz solar. 

Obviamente, es difícil darle a un valor a esto y cotejarlo con los supuestos beneficios; sin embargo, el problema de fondo sobre el cual reflexionamos es la visión generalizada de la economía como el único factor realmente importante a considerar en las políticas de Estado en muchos países de Occidente. Existen honrosas excepciones, como lo ha sido en ocasiones Uruguay, y en Asia tenemos el caso del Bhutan, un país único, en el cual se tiene un ministerio de alta importancia dedicado a la felicidad de los individuos de este reino budista.

 

Más información:

http://elpais.com/elpais/2015/10/22/ciencia/1445514740_027134.html

https://www.sadm.gob.mx/PortalSadm/jsp/prensa.jsp?id=431

http://www.livescience.com/18967-daylight-saving-time-sleep.html

http://ec.europa.eu/transport/facts-fundings/studies/doc/2014-09-19-the-application-of-summertime-in-europe.pdf

http://archivo.eluniversal.com.mx/articulos/69934.html

De alguna manera, explican los científicos, los animales tienen una mayor reactividad condicionada, lo cual lleva a cuestionarse sobre una inteligencia similar a la humana

Quizá una de las principales características de la inteligencia humana es la asombrosa herramienta del lenguaje. Sin él, no seríamos capaces de desarrollar ideas ni de transmitirlas mediante la diversidad de idiomas que hemos aprendido a compartir a lo largo de los siglos. Sin embargo, si el lenguaje trata de transmitir ideas, ¿no es cierto que los animales poseen también esta característica, lo cual los calificaría de inteligentes?

Conforme los científicos empezaron a cuestionarse sobre la inteligencia animal, decidieron enseñar a animales como los primates las bases del lenguaje humano. Los resultados han sido contundentes: los animales han aprendido a usar signos para obtener objetos que les interesan, pero no han desarrollado la capacidad lingüística de los niños de 3 años de edad. 

Entre las principales diferencias entre el infante humano y el cachorro animal está la curiosidad, como en la pregunta “¿por qué?”. De acuerdo con los científicos, dicha pregunta marca la toma de conciencia sobre aquellas cosas que se desconocen, así como el desarrollo de la habilidad que justifica acciones y pensamientos. Pone en evidencia la imaginación de un yo en el futuro (y por lo tanto de la presencia del “otro” en una posición similar), lo que resulta invariablemente en la habilidad de la empatía. Esto no se evidencia en la conducta de los animales.

Otra diferencia principal es la habilidad de decir “no”. Los niños comienzan a dar negativas antes de los 2 años de edad; los animales, en general, no poseen esta habilidad. Para los científicos, dar un “no” como respuesta señala una lógica básica de la que los animales carecen, pues reaccionan en la mayoría de las ocasiones por meros condicionamientos clásicos operantes. Los animales no entienden la negación ni la posibilidad, por lo que este fenómeno marca su incapacidad lingüística.

La ética es también otra diferencia entre cachorros e infantes. Esta habilidad normativa es lo que ayuda a distinguir entre lo que está bien y lo que está mal, lo justo y lo abusivo. Los científicos afirman que los animales no comprenden este tipo de conceptos de la conducta moral ni de las emociones complejas. Por ejemplo, los monos capuchinos pueden llorar de frustración, mas no de indignación moral. 

De alguna manera, explican los científicos, los animales tienen una mayor reactividad condicionada, lo cual lleva a cuestionarse sobre una inteligencia similar a la humana. Los animales producen sonidos que expresan sus emociones, y algunos incluso usan signos bajo las características de un condicionamiento pavloviano, pero no son capaces de preguntarse por las causas ni de comprender una negación dentro de los paradigmas lingüísticos humanos. Esto niega las hipótesis sobre un posible desarrollo de lenguaje en los animales. Esto no reduce sus capacidades de sentir el sufrimiento, la alegría, el enojo, la sorpresa, el miedo o el amor, lo cual promueve un vínculo importante con los humanos gracias a la empatía.