*

X

Yuval Harari medita 60 días al año y devela las narrativas bajo las que funciona la humanidad

Sociedad

Por: Pijama Surf - 03/21/2017

El historiador israelí nos comparte su reconstrucción de los mecanismos que han hecho de la humanidad la especie dominante.

Para el periodista Ezra Klein, fascinado con la obra del historiador, queda claro que sólo hay una clase de mente capaz de escribir una obra como Sapiens: una limpia, clara.

El primer libro de Yuval Noah Harari, titulado Sapiens, fue un éxito de ventas y una sensación internacional. Este historiador israelí ha logrado colarse entre las listas de las lecturas favoritas de personajes como Bill Gates, Mark Zuckerberg y Barack Obama. Su último libro es Homo Deus: a Brief History of Tomorrow, un recorrido por lo que está a punto de pasar con la humanidad y la amenaza que supone para el futuro nuestra propia capacidad creativa e inteligencia.

El autor israelí utiliza como método vital y de escritura la profunda meditación del Vipassana, que incluye un retiro anual de sesenta días de silencio, esto permite comprender aún más a fondo los temas que toca en su obra. En entrevista nos explica con mayor detalle que:

 “Cuando entrenas a la mente para enfocarse en algo como la respiración, te da también la disciplina para enfocarte en cosas mucho más grandes y distinguir entre aquellas cosas importantes y las que no lo son. He traído esta disciplina a mi carrera científica también. Es muy difícil, especialmente cuando trabajas con largos periodos históricos, no distraerse con pequeños detalles o evitar ser arrastrado hacia las pequeñas historias o preocupaciones específicas. Hay que seguir recordando lo verdaderamente importante de lo que ocurrió en la Historia o qué es lo más importante que está ocurriendo ahora mismo en el mundo. La disciplina para tener esta concentración la obtuve de  meditar.

            La otra gran aportación, pienso, es que toda la meditación Vipassana se trata de aprender a distinguir entre la realidad y la ficción, qué es real y que son sólo historias que inventamos y construimos en nuestra mente. Esto aplica también para la Historia. La mayoría de la gente se ve sobrepasada por las historias religiosas, por las historias nacionalistas, por las historias económicas y toman todas estas historias por realidad.

            Mi mayor ambición como historiador es ser capaz de distinguir entre lo que verdaderamente está pasando en el mundo y las ficciones que los humanos han estado creando por cientos de años para poder explicar o intentar controlar lo que pasa en el mundo.” 

Una de las ideas centrales en su primer libro es que la humanidad ha sido capaz de expandirse y dominar distintos entornos naturales  gracias a su capacidad para crear historias y ficciones que habilitan la cooperación entre las personas, algo de lo que son incapaces otras especies. Por ficciones o historias se refiere a la mitología, la historia, los cuentos, las leyendas, etc.

“Toda la cooperación humana está basada en la ficción. Esto es mucho más claro en el caso de la religión, especialmente si se trata de la religión de otras personas. Puedes comprender fácilmente, sí, millones de personas se juntan para cooperar en una cruzada o una jihad o para construir una catedral o sinagoga porque todos ellos creen en la misma historia acerca de un Dios, el cielo o el infierno.

            Es más difícil darse cuenta de que la misma dinámica aplica para cualquier tipo de cooperación humana. Si lo piensas, por ejemplo, los derechos humanos son ficticios como Dios o el cielo. No son una realidad biológica. Hablando biológicamente, los humanos no tienen derechos. Si tomas a un Homo Sapiens y lo examinas por dentro, encontraras riñones, hígado, ADN pero no derechos. El único lugar en el que los derechos existen es en las historias que la gente ha inventado.

            Otro buen ejemplo de esto es el dinero. El dinero es, probablemente una de las historias más exitosas jamás contadas. No tiene valor objetivo. No es como una banana o un coco. Si tomas cualquier billete y lo miras bien, no puedes comerlo. No puedes beberlo. No puedes ponértelo. Es absolutamente inútil. Creemos que vale algo porque creemos en una historia. Tenemos a estos grandes narradores de nuestra sociedad, nuestros chamanes, los banqueros y economistas, que se acercan con esta gran historia: “¿Ves este pedazo de papel? Pues esto vale una banana.

            Yo lo creo y tú lo crees y todos lo creen, funciona. De verdad funciona. Puedo tomar este pedazo de papel verde, llevarlo hasta un completo extraño al que nunca había conocido antes, darle este pedazo de papel y a cambio el me dará una banana real que puedo comer.

            Esto es realmente asombroso, no hay otro animal que pueda hacerlo. Otros animales a veces hacen trueque. Los chimpancés por ejemplo. Me das un coco, te doy una banana. Eso puede funcionar para un chimpancé pero si le das un pedazo inútil de papel ¿esperarías que te dé una banana? Eso nunca funcionará con un chimpancé.  Por eso nosotros, y no los chimpancés, controlamos el mundo."

            Curiosamente, esto que constituye nuestra gran fortaleza también resulta nuestra gran debilidad pues cualquier cosa en la realidad que atenta contra nuestras grandes narrativas pone en entredicho su veracidad y puede derrumbar a nuestra sociedad rápidamente.

            “Porque está basada en historias, la sociedad humana es mucho más dinámica y flexible que  cualquier otra sociedad sobre la tierra, y al mismo tiempo, es mucho más frágil.

            Piensa, por ejemplo, sobre las revoluciones. Es muy difícil cambiar un sistema de la noche a la mañana. Es casi imposible. Si piensas, por ejemplo, en una colmena, las abejas han manejado el mismo sistema por millones y millones de años, no pueden cambiarlo a no ser a través de un proceso de evolución y selección natural muy lento. Las abejas no pueden despertarse un día, ejecutar a la abeja reina y establecer una dictadura del proletariado.

            Pero entre humanos tenemos esa clase de revoluciones. Exactamente hace un siglo, en 1917, comenzó la revolución Rusa. Los revolucionarios ejecutaron al zar y establecieron un sistema social completamente diferente, en unos cuantos años, con tan sólo cambiar la historia en la que creían los rusos. Ya no creían en el poder y derecho divino del zar. En su lugar, ahora creían que la autoridad emanaba  de los trabajadores, de la gente.

            Por esto todas las sociedades invierten tanto en propaganda y lavado de cerebros para bombardear a las personas desde muy pequeñas y así crean en la historia dominante en la sociedad. Si no creen, todo colapsa."

Un proceso de meditación como el de Harari requiere de mucha preparación y práctica. Cuenta un poco más al respecto:

“Es difícil. No tienes ninguna distracción, no hay televisión, no hay emails, sin teléfonos ni libros. No escribes. Sólo cuentas con todo el tiempo para enfocarte en lo que realmente está pasando ahora, en la realidad. Te tropiezas con las cosas que no te gustan de ti mismo, las cosas que no te gustan del mundo. Todo aquello que pasas evadiendo, ignorando y suprimiendo.

Comienzas con las sensaciones corporales más básicas, el aire saliendo y entrando, sensaciones en tu estómago, en tus piernas, y mientras te conectas con ello, ganas la habilidad de observar realmente. Obtienes claridad sobre lo que sucede en tu mente. No puedes observar en verdad la ira o el miedo o el aburrimiento si no puedes contemplar tu respiración. Es más fácil observar la respiración que el miedo o la ira.

La gente quiere comprender sus miedos o su ira pero piensan que observar su respiración no es importante. Si no puedes mirar algo tan simple no tienes mucha oportunidad de observar en verdad tu ira que es mucho más compleja y tormentosa.

Lo que sucede a lo largo de sesenta días es que tu mente se aclara y enfoca, vas cada vez más profundo y más profundo, y comienzas a ver las fuentes de toda esa ira, de dónde viene ese miedo y sólo observas. No intentas luchar, sólo observas. ¿Qué es la ira? ¿Qué es el aburrimiento? A veces vivimos por años y años y años experimentando ira y miedo y aburrimiento todos los días y nunca llegamos a observar realmente cómo es sentir ira porque estamos atrapados en la ira misma.

La meditación de sesenta días te da esa oportunidad. Puedes tener una ola de ira, a veces puede durar días y tú sólo, por días, te sientas a observar, a sentir. ¿Qué es la ira? ¿Cómo se siente en el cuerpo? ¿Qué está pasando en mi mente cuando estoy furioso? Es asombroso.”

El autor se toma muy en serio este retiro pues es la base de todo su trabajo posterior, por eso, aunque siempre tiene giras, conferencias, mesas de diálogo, prefiere establecer, antes que cualquier otra cosa, las fechas de su retiro desde el comienzo. Además de sus dos horas de meditación diaria, intenta combatir los estragos de la tecnología:

“Intento establecer mi propia agenda y no dejar que la tecnología lo haga por mí. Tiendo a leer libros, libros largos antes que pasajes cortos o tweets. Creo que otra cosa que ha pasado desde este último siglo es que nos hemos movido de una falta de información hacia un exceso de información. Antes el problema principal de la información era que la gente no tenía suficiente, que había censura y la información era muy rara y difícil de encontrar. Ahora es justo lo opuesto, estamos inundados por inmensas masas de información.

Hemos perdido control de nuestra atención. Está secuestrada por toda clase de fuerzas externas. No sólo en la meditación sino también en el trabajo, intento ser muy disciplinado con mi atención y no permitir que fuerzas externas tomen control sobre ella.”

No hay duda de que vale la pena prestar atención a las publicaciones de este acertado autor. Puedes escuchar la entrevista completa (en inglés) aquí.

5 mitos del amor romántico que seguramente reconocerás

Sociedad

Por: PijamaSurf - 03/21/2017

El objetivo de este tipo de terapias es explicar cómo el primer paradigma conlleva a una relación de pareja cargada de mitos con tintes dramáticos y rígidos, haciendo que el amor sea más bien un ancla que oprime las vidas de ambos miembros (y de la posible familia que exista)

En terapia de pareja se explica que existen dos paradigmas del amor: el primero, el amor romántico, que cree en la existencia de la media naranja, en la necesidad de estar eternamente emparejadísimos, apasionados y enamorados, en la obligación irrefutable de la monogamia y la fidelidad, en que la presencia de los celos es sinónimo de cuidado y amor, en que el amor todo lo puede –incluyendo pobreza, enfermedades, trastornos mentales o adicciones, en los roles de género en la familia o la pareja; y el segundo, las alternativas éticas en la pareja, en donde se cree que una persona se vale por sí sola y decide compartir su vida con otra, en los acuerdos hablados y pactados sobre la monogamia, la fidelidad y la lealtad, en la compersión o la felicidad de que el compañero de la relación esté disfrutando aunque no sea con uno, en una duración límite del enamoramiento y la pasión, en la responsabilidad y cuidados que se brindan a la relación de pareja, en las redes afectivas y el compañerismo de vida. 

El objetivo de este tipo de terapias es explicar cómo el primer paradigma conlleva una relación de pareja cargada de mitos con tintes dramáticos y rígidos, haciendo que el amor sea más bien un ancla que oprime las vidas de ambos miembros –y de la posible familia que exista; mientras que el segundo resulta en una dimensión realista sobre las capacidades y herramientas de cada miembro para establecer una vida como compañeros íntimos. No obstante, descarapelar el amor romántico resulta ser una actividad compleja pues, en palabras de Karen Armstrong:

el mito trata de lo desconocido; su función es ayudarnos a hacer frente a los conflictos humanos. En ese sentido, los mitos han sido la base de todas las culturas humanas, porque han otorgado a la sociedad modelos de conducta y actitudes. […] Es una guía que transmite un código ético y que, además, ha configurado la base de todas las religiones.

¿Cómo se puede desmitificar un mito que constituye la base de nuestra sociedad actual? 

Una solución adoptada ha sido la reeducación: informar empáticamente sobre los mitos del amor romántico y sus consecuencias. Estos son algunos de los mitos amorosos: 

– “Y vivieron felices para siempre”. Es el principal mito del amor romántico. Para Coral Herrera Gómez, redactora en Metiendo ruido:

la estructura mítica de la narración amorosa es casi siempre la misma: dos personas se enamoran, se ven separadas por diversas circunstancias, obstáculos […] y barreras. Tras superar todos los obstáculos, la pareja feliz por fin puede vivir su amor en libertad.

Este mito acostumbra hacer uso de estereotipos de género que remarcan la pasividad de la mujer y la actividad del hombre; el dramatismo de la mujer y la promiscuidad del hombre; la vulnerabilidad de la mujer y la fortaleza del hombre; la necesidad de salvación de la mujer y la solvencia económica del hombre. Son ideales que no corresponden con la realidad. 

– “La media naranja”. Este mito apareció en el banquete de Aristófanes, en los Diálogos de Platón, donde se hace la suposición de que los humanos tenían dos cabezas y ocho extremidades pero fueron divididos por Zeus al haberlo hecho enojar. El objetivo de los humanos era volverse a unir a su otra mitad, a aquel personaje que estaba predestinado a uno, y “su culminación es recuperar los aspectos que nos fueron amputados y de esa manera, recuperar nuestra propia y completa identidad”. El mayor defecto de este mito es que transmite “la búsqueda de una unidad perdida” como si fuera una obligación tener una alma gemela –y en caso de no encontrarla, sentirse “defectuoso”, así como estar incompleto si no se encuentra el amor de "la media naranja". 

– Mito de la exclusividad. El gran amor, fulgurante y maravilloso, sólo puede sentirse por una única persona en toda la vida, lo cual promueve la creencia de la exclusividad emocional y sexual, así como la de los celos hacia las exparejas y otras personas. Esto incluye los deseos y fantasías eróticas, e incluso puede considerarse infidelidad si la pareja ve pornografía para su satisfacción propia. 

– El enamoramiento y la pasión duran toda la relación. Al principio de una relación, durante los primeros 3 o 6 meses, el enamoramiento se encarga de fortalecer el vínculo mediante la pasión y altos niveles de oxitocina. Sin embargo, conforme pasa el tiempo y surgen las primeras peleas, el enamoramiento cesa y, en caso de que la relación sea lo suficientemente fuerte como para superar la ruptura, se convierte en amor. En esta etapa, la madurez provoca que el vínculo afectivo se intensifique, el compromiso se incremente y la pasión disminuya. Desgraciadamente este mito provoca decepción en la pareja cuando se reduce la actividad sexual o la excitación hacia la vida en común, resultando en muchas ocasiones en una ruptura amorosa y divorcios.

– Sólo existe un único tipo de pareja: el de un matrimonio heterosexual monógamo. Esto imposibilita la diversidad en la formación de la familia, los vínculos emocionales y la orientación sexual. En caso de no formar parte de este grupo, nada ni nadie puede asegurar éxito en aquella relación de pareja ni en la felicidad en la soltería. 

Estos mitos, entre algunos otros, quitan libertad en la relación de pareja: de reinventar, evolucionar o aprender nuevas formas de relacionarnos. Por esta razón, ser capaces de reconocer que el amor romántico puede impactar negativamente en la experiencia de la vida y la pareja, hará que se tomen alternativas para que el sufrimiento deje de doler y la felicidad sea responsabilidad de quien la está buscando.