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Ve a Martin Scorsese como Vincent Van Gogh en este corto onírico de Akira Kurosawa

Arte

Por: pijamasurf - 03/31/2017

La luz de Van Gogh bajo el filtro onírico de Kurosawa: un deleite visual

Dentro de sus relatos oníricos cinematográficos, agrupados en la cinta Sueños, Akira Kurosawa filmó un corto en el que un estudiante de pintura viaja al pasado para encontrarse con Vincent Van Gogh.

El papel del enigmático Van Gogh, poseído por la manía de la luz, corre a cargo de Martin Scorsese, el director estadounidense que admiraba enormemente a Kurosawa. Las imágenes son fascinantes: literalmente, el estudiante japonés penetra y habita las pinturas de Van Gogh y el espacio mismo se llena con la particular visión del color del artista holandés.

El cortometraje, el sueño, es una meditación sobre la pintura y su relación con la imagen en  movimiento, algo de lo que Kurosawa sabía mucho, ya que además de ser uno de los grandes directores de la historia del cine fue un destacado pintor.

Sueños, de 1990, fue una de las últimas obras de Kurosawa, una inmersión al inconsciente basada en viñetas que se conectan con la lógica ilógica de los sueños. "Cuervos" es el quinto episodio de esta cadena de sueños.

La vida en el purgatorio: 'Los reyes del pueblo que no existe'

Arte

Por: Lalo Ortega - 03/31/2017

¿Qué nos mantiene unidos a la tierra? Con esta pregunta, Betzabé García elabora un documental en que explora la vida de una familia varada en la desolación pero aferrada a la existencia

Por el ritmo al que consumimos noticias, en ocasiones parece que el mundo se mueve a una velocidad trepidante. En el mejor de los casos, es como se decía a la vieja usanza: el periódico con las noticias de hoy, mañana estará envolviendo papayas en el mercado. Hoy, en plena era digital, la vigencia de las noticias se mide en horas o minutos, y los temas del día anterior difícilmente sobreviven por períodos mayores en el inconsciente colectivo. El tiempo, solemos decir, avanza mucho más rápido.

No así en el pequeño poblado de San Marcos, Sinaloa. Luego de la construcción de la presa Picachos y la subsecuente inundación del pueblo, alrededor de 300 familias fueron expulsadas de sus casas para ser reubicadas sin mayores explicaciones. Con ellas, el tiempo también parece haber abandonado este rincón de México.

Lo único que permanece son las tres familias que protagonizan el documental Los reyes del pueblo que no existe, ópera prima de la mexicana Betzabé García.

Se trata de Jaimito y Yoya, un matrimonio que ha encontrado comodidad en su entorno en ruinas; Miro y sus ancianos padres negados a irse; y Paula y Pani, dueños de una tortillería, quienes ocupan el tiempo libre en la reconstrucción de San Marcos por propia mano. Tres familias que, tras presenciar un cataclismo local que transformó su mundo para siempre, parecen vivir como almas en pena en un pueblo fantasma, uno donde no queda absolutamente nada que no sea agua y animales.

Como condenados al tedio de un purgatorio en la Tierra, la cámara nos lleva por ciclos que se repiten una y otra vez en sus vidas: la máquina para hacer tortillas que se enciende cada mañana, mientras Miro navega el pueblo inundado para alimentar a una vaca que, a la incesante espera de que baje el nivel del agua, permanece varada en una isla. Las improvisadas barricadas de Pani, hechas para evitar que los animales entren a la iglesia, evolucionan poco a poco entre escenas.

Más allá de eso, un día sólo se distingue de otro porque los residentes de San Marcos visten ropa diferente. Las escenas de esas vidas podrían pasar frente a nuestros ojos en cualquier orden, sin indicios de una secuencia apropiada de visionado. No importaría, pues el tiempo también ha dejado de existir en este pueblo.

Sin embargo, la posibilidad de abandonar esta vida siempre permanece latente. Betzabé García parte de preguntarse quién seguiría viviendo ahí, y por qué. No estamos ante una crítica social, como sí podría considerarse a Unsilenced, corto documental también de García, producido por The New York Times y que funge como apropiada pieza de acompañamiento por dotar de un rostro a la causa de esta inundación.

En cambio, Los reyes del pueblo que no existe es un retrato intimista que omite asignar culpas por la catástrofe, optando por mostrar la vida abriéndose paso en medio de las repercusiones, incluso a la sombra del miedo. Miro, por ejemplo, vive temeroso de la violencia del narcotráfico en la región, y aunque quisiera irse de San Marcos, permanece igual de varado que su vaca.

A pesar de la soledad, existen raíces que ni el agua pudo sacudir para estas personas, un arraigado sentido de pertenencia construido por los recuerdos que exponen ante la cámara. Si bien la figura de Atilano Román, líder de los desplazados, no se hace presente en este largometraje, Betzabé García explica que su mensaje permea tanto éste como su cortometraje: un pueblo siempre tendrá el poder de renacer de la nada, y continuar viviendo.

Por eso Pani encuentra su “agarradera de la vida” en la reconstrucción de su hogar. Por eso los residentes de San Marcos están dispuestos a recordar y contar sus historias a quien quiera escucharlas. Para ellos, vale la pena vivir la vida por bailar banda en pareja hasta altas horas de la madrugada, aun si se hace atrapados en el purgatorio por la naturaleza, la violencia y la corrupción.

 

Los reyes del pueblo que no existe se proyecta en Cine Tonalá de la Ciudad de México como parte del ciclo #MásCineMexicano, iniciativa para impulsar la distribución de producciones nacionales independientes. Estará en la cartelera durante todo el mes de abril, puedes consultar las fechas y horarios de su presentación en este enlace.

 

 

​Twitter del autor: @Lalo_OrtegaRios​