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Pulpo se come a una medusa y la usa como una herramienta de cacería (VIDEO)

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 03/31/2017

Hermosas imágenes de un pulpo gigante de las zonas abisales nadando con un vestido-mordaza de medusa, una herramienta viviente

Pulpos y medusas: la combinación eléctrica más estéticamente estimulante que el mundo submarino ofrece, como puede constatarse en este hermoso video.

Investigadores han captado a un elusivo pulpo gigante de las zonas abisales, un Haliphron atlanticus, el cual han encontrado nadando con una especie de capa de medusa. En las imágenes se puede ver los tentáculos gelatinosos de la medusa colgando de la boca del cefalópodo. No se trata de un "fashion statement" sino posiblemente de un implemento para alimentarse.

Estos pulpos gigantes llegan a medir hasta 4 metros y pesar 75 kilos, generalmente se alimentan de peces  y crustáceos, así que es un poco raro lo que vemos, pero los pulpos, dueños de gran inteligencia, son capaces de cierta improvisación adaptativa. A su vez, son devorados por ballenas y tiburones.

Un equipo del Monterey Bay Aquarium que analizó varios de estos pulpos, cree que las medusas además de alimento son utilizadas como una forma de herramienta viviente con la que los pulpos atrapan más presas. 

 

 

El artista Mitch Boyer realizó estos montajes fotográficos para evidenciar el contraste un poco irónico entre la valentía de ciertos perros y lo reducido de su tamaño

Quienes se hayan cruzado en la vía pública con varios y distintos perros de casa reconocerán una constante: casi sin variación, las razas más aguerridas suelen ser las de menor tamaño. Una situación paradójica, sin duda, pues las dimensiones más bien reducidas del animal –digamos, un chihuahua, un schnauzer miniatura, quizá incluso un pomeranian, sus dimensiones, decíamos, contrastan vivamente y aun risiblemente con la valentía sin límites que demuestran, el coraje, cabría decir quizá que su agresividad, según se demostró en un estudio reciente.

Con humor, el artista Mitch Boyer realizó una serie de montajes fotográficos que retratan la ironía de ser protegido con tanto empeño por un perro de raza tan pequeña. En específico, Boyer posee una dachshund de nombre Vivian que, como sus compañeros en medidas, destaca también por no arredrarse ante nada, sin importar que viva en la gran ciudad de Nueva York o, quizá sería mejor decir, sobre todo por vivir ahí, en donde tantos peligros acechan y ponen en riesgo a su desvalido dueño.

Las imágenes son ingeniosas y sumamente emotivas pues dejan ver que, en cierto modo, los perros saben corresponder con creces al cuidado que se les da, sin importar su tamaño ni su condición.