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Una cámara adherida al cuerpo del águila nos permite acompañarla mientras atrapa a su presa: una zorra de las llanuras de Mongolia

Las águilas destacan como embajadoras de la inteligencia, la precisión y la contundencia. Fieles a las características de las aves de presa, y quizá incluso encabezando esa selecta familia, cuando un águila se lanza sobre algo es casi imposible que yerre. Y para muestra tenemos incontables videos que documentan este verdadero espectáculo. 

Pero si bien existen muchos videos de águilas, halcones, lechuzas u otros, mientras cazan, pocas veces hemos podido atestiguar el acto en "primera persona". Y esto es justamente lo que nos ofrece el siguiente video. Un cazador de las estepas de Mongolia, que utiliza a las águilas como instrumento para cumplir sus labores, colocó una cámara GoPro en el cuerpo de su águila y la lanzó sobre la llanura para apresar a una zorra. 

El proceso es rápido; el águila jamás titubea y el cazador, junto con su infalible socia, logra su cometido.

El artista Mitch Boyer realizó estos montajes fotográficos para evidenciar el contraste un poco irónico entre la valentía de ciertos perros y lo reducido de su tamaño

Quienes se hayan cruzado en la vía pública con varios y distintos perros de casa reconocerán una constante: casi sin variación, las razas más aguerridas suelen ser las de menor tamaño. Una situación paradójica, sin duda, pues las dimensiones más bien reducidas del animal –digamos, un chihuahua, un schnauzer miniatura, quizá incluso un pomeranian, sus dimensiones, decíamos, contrastan vivamente y aun risiblemente con la valentía sin límites que demuestran, el coraje, cabría decir quizá que su agresividad, según se demostró en un estudio reciente.

Con humor, el artista Mitch Boyer realizó una serie de montajes fotográficos que retratan la ironía de ser protegido con tanto empeño por un perro de raza tan pequeña. En específico, Boyer posee una dachshund de nombre Vivian que, como sus compañeros en medidas, destaca también por no arredrarse ante nada, sin importar que viva en la gran ciudad de Nueva York o, quizá sería mejor decir, sobre todo por vivir ahí, en donde tantos peligros acechan y ponen en riesgo a su desvalido dueño.

Las imágenes son ingeniosas y sumamente emotivas pues dejan ver que, en cierto modo, los perros saben corresponder con creces al cuidado que se les da, sin importar su tamaño ni su condición.