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Por motivos culturales, la gama imprecisa de emociones ilustradas y lo “socialmente correcto”, Facebook no puede ser un indicador fiable de emociones colectivas

Una de las trampas de la realidad virtual es que puede ser una invención personal en todas sus dimensiones. Es decir, allí creamos un perfil de nosotros que queremos mostrar a los demás, como una especie de producto, no necesariamente uno real. De entrada, esta posibilidad inventiva hace que los datos en la web no necesariamente sean material confiable para hacer mediciones de emociones reales. ¿Por qué? Por que muchas veces mentimos en pro de nuestra “marca”, del perfil que queremos proyectar.

Lo anterior es muy importante, aunque también lo es la imposibilidad de verdaderamente tener acceso a herramientas más precisas por parte de los usuarios con el fin de expresar una emoción particular. Es decir, si de por sí el lenguaje siempre se encuentra limitado, y "el límite de mi lenguaje es el límite de mi mundo" (nos dice Wittgenstein), en el mundo virtual ocurre lo mismo. Según la ciencia, los humanos hacemos uso de hasta 21 gestos para expresar una emoción; por ello, los emoticones famosos de ningún modo son precisos en cuanto a la emoción que quiere mostrarse.

Un nuevo análisis, además, muestra la discordancia de los estados de ánimo expresados en redes sociales como Facebook en relación con otros indicadores. Por ejemplo, en Facebook, de acuerdo con el análisis de emociones Corea del Norte sería el país más feliz del mundo, a pesar de que esta nación no ranquea en dicho rubro respecto a los niveles de satisfacción que sitúan a Dinamarca con esa cualidad en estudios de otra índole.

Lo que sucede es que culturalmente somos propicios a demostrar o no ciertos estados de ánimo según lo más correcto socialmente. Estas diferencias culturales del uso del lenguaje --en este caso, en relación con las emociones y los emoticones-- son una muestra de que las emociones expresadas en redes sociales no son, de hecho, un dato confiable sobre el estado emocional de los usuarios. Andrew Zolli, autor de Resilience: Why Things Bounce Back, nos habla al respecto en el siguiente video.

Travis Kalanick le dijo a un conductor de Uber que debía asumir su propia mierda, algo sobre lo cual él mismo y Uber deberían reflexionar

Travis Kalanick ha pasado una mala semana, luego de que se diera a conocer un video en el que alecciona a uno de sus empleados en un viaje de Uber en California.

Enfrascado en una discusión con el conductor de Uber sobre la caída en las remuneraciones a los conductores, Kalanick perdió un poco el talante y le dijo: "A algunas personas no les gusta tener que tomar responsabilidad por su propia mierda". Estos comentarios han causado gran polémica y han hecho que Kalanick, que fue parte de los asesores de la campaña de Donald Trump, tenga que emitir declaraciones en las que se disculpa e indica que buscará ayuda en el manejo ejecutivo de la empresa.

Escribiendo  en The Guardian, Laurie Penny sugiere que este episodio muestra la esencia de Uber y una nueva ola de corporaciones que toman como modelo de negocios el privilegio. Las palabras de Kalanick al conductor se le regresan: "Palabras verdaderas nunca han sido dichas por un magnate: para Uber, al igual que muchas otras agresivas corporaciones, no asumir responsabilidad por su propia mierda no es sólo una filosofía, es un modelo de negocio".

Este año Uber ha recibido demandas en todo el mundo de conductores que insisten en que lo que ganan no les alcanza para vivir. Se la ha criticado por pasar por alto las leyes locales. Se ha acusado a sus empleados de acoso sexual y misoginia y de desactivar protestas en contra del veto musulmán de Trump.

Según Douglas Rushkoff, el proyecto de Uber (una compañía de la cual Google tiene acciones) es finalmente eliminar el inconveniente de tener que lidiar con conductores humanos y mover por todo el mundo autos autopiloteados. 

Todo esto importa, dice Penny, porque Uber es "una compañía de ingeniería social enmascarada como una compañía de tecnología y considera que la responsabilidad social es una pieza obsoleta del aparato".