*

X

Las 12 cintas favoritas de ciencia ficción de Arthur C. Clarke

Arte

Por: PijamaSurf - 03/14/2017

Uno de los grandes padres de la ciencia ficción nos comparte una sorpresiva lista de cine de este género

Arthur C. Clarke ha sido uno de los pocos personajes que conjugaron la invención literaria, en específico la ciencia ficción, con su formación como científico. Esta cualidad quizá le valió una imaginación primordial para ambas partes. Su papel en el sci-fi ha sido fundamental; queda casi de sobra mencionar 2001: Una odisea espacial de 1968 (a partir de la cual colaborara como coguionista con Kubrick en la película con el mismo nombre), Cita con Rama o El centinela.

A este prolífico escritor también se le atribuye haber profetizado la invención de Internet o las impresoras 3D. Su capacidad de configurar escenarios utópico-humanistas y su rigurosidad científica llevaron a que millones se identificaran con probabilidades que hoy son un hecho, y ello le dota de un carácter visionario y a su vez del carácter de un influyente científico. ¿No es la tecnología la materialización de la imaginación?

A inicios de 1984, durante el set de la película 2010: The Year We Make Contact del director Peter Hyams, Clarke fue entrevistado sobre sus películas de ciencia ficción favoritas. Llama la atención que en su lista no todas las películas pertenecen propiamente al género (están incluidas algunas más fantasiosas, como King Kong), lo que también nos habla de su apertura y no ortodoxia al respecto.

Esta fue su lista:

1. Metrópolis (1927)

2. Things to Come (1936)

3. Frankenstein (1931)

4. King Kong (1933)

5. Forbidden Planet (1956)

6. The Thing From Another World (1951)

7. The Day The Earth Stood Still (1951)

8. 2001: A Space Odyssey (1968)

9. Star Wars (1977)

10. Close Encounters of the Third Kind (1980)

11. Alien (1979)

12. Blade Runner (1982)

Te podría interesar:

Construye tu palacio de la memoria: estudio muestra efectividad de antigua técnica para mejorar la memoria

Arte

Por: pijamasurf - 03/14/2017

La vieja técnica de construir un palacio de memoria para colocar ahí objetos que queremos recordar ha sido comprobada por la ciencia

En la antigüedad la memoria era considerada un arte y se utilizaban técnicas artesanales para desarrollar esta facultad que, al menos en la filosofía platónica, estaba relacionada al poder de la psique de acceder a la realidad universal. 

La técnica más favorecida entre distintos filósofos y artistas fue la desarrollada por Simónides y consiste en crear un palacio o teatro de la memoria, un lugar familiar pero estimulante en el cual se colocan las cosas que se quieren recordar.  

Un nuevo estudio científico mostró que al practicar esta técnica por sólo 40 días la actividad cerebral de una persona común se empieza a parecer a la de uno de los llamados atletas de la memoria, personas que compiten en campeonatos mundiales de memoria. La investigación sugiere que la capacidad mnemónica no es algo meramente innato y puede desarrollarse con gran plasticidad. El neurocientífico Boris Konrad, quien es también un atleta de la memoria, señala que esta técnica es efectiva ya que mapea información aburrida sobre algo que el cerebro ha evolucionado para hacer, esto es, recordar información en relación con una locación específica. Uno tiene experiencias de esto diariamente: cuando pasamos por cierto lugar o hacemos cierta actividad surgen ciertas memorias dependientes.

Quizás el más grande expositor del arte de la memoria fue el genio renacentista Giordano Bruno, quien escribió profusamente sobre el tema. Entre las varias técnicas que desarrolló está la de asignar una letra a un personaje o a un objeto y luego combinar esas letras, en una "rueda de la memoria". Bruno también se sirvió de la técnica ancestral de colocar el contenido de nuestra memoria, estos personajes mentales, en un anfiteatro o en los anaqueles de una biblioteca. La memoria funciona de manera espacial: al ubicar la información en cierto espacio --que puede ser un teatro imaginario o un espacio familiar-- la grabamos en un lugar particular que es también un estado mental particular (memoria dependiente del espacio). Una entrada en el blog AALTARIS describe bien este arte:

La esencia del arte consiste en la habilidad de mejorar la memoria mediante ejercicios de mecánica mental. Cuando es necesario recordar una compleja masa de información, primero ésta debe ser separada en secciones relevantes con respecto a distintos temas. Luego éstos deben ser dispuestos en algún orden, quizá jerárquico, alfabético o cronológico. Acto seguido, cada fragmento manejable de información es vinculado a un objeto material que pueda ser recordado con facilidad. Dicho objeto material puede ser un lugar, una cosa o una persona. El mejor ejemplo es un método para memorizar una larga lista de nombres, números o cualquier otra forma de información. En primer lugar, la lista es dividida en secciones y luego los fragmentos más manejables son asignados a la habitación de una casa. Dentro de cada habitación, los distintos fragmentos de información son asignados a distintos objetos. Si la técnica es seguida al pie de la letra, vastas cantidades de información pueden ser recordadas con sólo pasear mentalmente por la casa e ir cogiendo aquellos objetos a los que ha sido asignada la información.

Con la combinación de sabiduría ancestral y conocimiento científico es garantía que esta técnica funciona, así que no esperes más y construye tu propio palacio de la memoria. Aquí un ejemplo de un "teatro de la memoria":