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Tratamiento con hongos alucinógenos logra en 30 segundos lo que 1 mes de antidepresivos

Salud

Por: pijama Surf - 03/02/2017

Las terapias con hongos alucinógenos para combatir la depresión han probado ser mucho más rápidas y efectivas que los fármacos

En cuanto la ciencia, tras décadas de persecución y satanización contra los psicodélicos, volvió a tomarlos en cuenta e incluirlos en pruebas y estudios, se abrieron prometedoras puertas en el campo de la salud. Uno de los ejemplos más contundentes de lo anterior tiene que ver con la psilocibina, la sustancia activa de los llamados hongos alucinógenos o "mágicos". 

Pero si bien los resultados de las primeras investigaciones demostraron una sorprendente capacidad terapéutica de esta sustancia, en particular para tratar desórdenes mentales, mientras más se experimenta con la psilocibina más impresionantes son las bondades que está demostrando. Para dimensionar su poder curativo basta escuchar hablar a David Nutt, profesor de neuropsicofarmacología en el Imperial College London.

El nuevo documental A New Undestanding: The Science of Psylocybin ilustra precisamente cómo investigadores que participan en minuciosos estudios para determinar los valores terapéuticos de esta sustancia se encuentran con resultados francamente increíbles. El prestigiado profesor Nutt advierte, en declaraciones recogidas dentro de este mismo documental, que "La psilocibina logra en 30 segundos lo que los antidepresivos se tardan 3 o 4 semanas", y explica que una sola dosis de psilocibina acompañada de terapia tiene efectos tan profundos y contundentes en la salud mental como una intervención quirúrgica. 

Más allá de cuestiones ideológicas, de si estás o no a favor del uso de psicodélicos, o de si disfrutas los cantos que la chamana María Sabina le dedicaba a los "niños santos", que la ciencia se haya abierto nuevamente a aprovechar las bondades terapéuticas de sustancias como el LSD, el MDMA o la psilocibina, es algo que todos deberíamos celebrar.   

 

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A estas 2 edades una persona es especialmente sensible al trauma

Salud

Por: pijamasurf - 03/02/2017

Por la actividad que realiza el cerebro a estas edades, los eventos traumáticos podrían ser especialmente dañinos

Los científicos sugieren que existen momentos en el desarrollo del cerebro y de la personalidad humana que son especialmente sensibles, ya que durante estos períodos se realizan procesos neurales sumamente importantes.

Tara Swart del MIT mantiene que en los primeros 2 años de vida y durante la adolescencia el cerebro atraviesa por sus momentos más maleables. Las experiencias traumáticas durante estas edades pueden alterar la actividad cerebral y acabar afectando la expresión de ciertos genes. 

En los 2 primeros años el cerebro se desarrolla a un ritmo acelerado. Es aquí donde ocurren dos cosas fundamentales: los bebés empiezan a hablar y a caminar. Estos son dos grandes acontecimientos producidos en gran medida por el cerebro. Ya que el cerebro experimenta cambios tan veloces en tan poco tiempo, el trauma emocional o físico puede crear graves interrupciones en el desarrollo cerebral. Aunque uno no recordaría ninguna de estas interrupciones, de todas maneras pueden tener serios efectos en el desarrollo cognitivo y conductual, según Swart.

Un caso muy citado y sumamente triste es el de 100 mil huérfanos en Rumania que, no obstante que fueron alimentados y vivieron en condiciones adecuadas, presentaron déficits cognitivos importantes debido a que no recibieron afecto físico en la forma de ser cargados, abrazados y acariciados.

Los niños que viven el trauma de no recibir amor a esta tierna edad exhiben posteriormente afectación en el sistema límbico del cerebro, asociado con el control de las emociones. En la adolescencia el cerebro ya ha llegado a su tamaño completo y es aquí cuando surge la capacidad compleja de comparar diversos conceptos complejos al mismo tiempo. Esto puede equipararse también al momento en el que un bebé empieza a hablar, pues es entonces cuando obtiene las habilidades de comunicación y manejo emocional de la madurez. Swart explica que es por esta función cerebral más elevada que los adolescentes también necesitan mucho tiempo de sueño.