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La extraordinaria historia de Tenzin Palmo, la monja budista que vivió 12 años en una cueva

AlterCultura

Por: pijamasurf - 03/02/2017

Tenzin Palmo ha realizado un profundo camino dentro de las enseñanzas budistas, sirviendo como inspiración a mujeres de todo el mundo

Tenzin Palmo creció en Londres (en ese entonces se llamaba Diane Perry) y pese a que tenía una familia muy agradable, un trabajo como bibliotecaria y en general todo estaba bien, sentía una urgencia de viajar, de abandonar la ciudad "e ir a donde realmente pertenecía". Desde niña se interesó en religiones, desde el cristianismo hasta el hinduismo, hasta que a los 18 años encontró un libro sobre el budismo. Palmo cuenta que lo que le llamó la atención era que en el budismo no se hablaba de un dios creador. Tan sólo con leer el libro, reveló a su madre: "Soy budista". Sin más, a los 20 años partió a la India. A los 21 conoció a su gurú y 3 años después se convirtió en una monja, una bhiksuni.

En el monasterio en la India se enfrentó con la dificultad de de ser la única occidental y la única mujer en una comunidad monástica totalmente masculina. La sensación de frustración por haber encarnado en una forma inferior que le era transmitida en el monasterio fue aliviada cuando su gurú, Khamtrul Rinpoche, le dijo que se fuera a practicar a las montañas en la región de Lahaul. Ahí había un monasterio, pero era ruidoso. Entonces Palmo descubrió que había una cueva en las que se podía practicar.

"Gente del ejército vendrá a violarte", me advirtieron. "Para el momento en el que suban ahí, estarán exhaustos", les dije. Los invitaré a tomar té. Dijeron que habían fantasmas, que me moriría de frío. Pero le explique la situación a mi gurú y me dijo que si la cueva miraba hacia el sur y estaba suficientemente seca todo saldría bien. Desde ese punto dejé de preocuparme. Después de todo, por siglos, cientos de ermitaños han hecho exactamente lo mismo.

Tenzin empezó a vivir en la cueva a los 33 años. Vivió ahí, entre temperaturas menores a los -35°C la mayor parte del año, unos 12 años. Se construyó una pared para aislarla en el invierno. Cultivaba papas y nabos en un pequeño jardín afuera de la cueva. Dormía sentada, como se instruye en las prácticas budistas monásticas, disolviendo la división entre sueño y vigilia en un contínuum meditativo. Durante 9 años iba al monasterio en el verano para obtener provisiones y escuchar enseñanzas, pero después de esto se preparó para un retiro de 3 años en completo aislamiento.

Una vez hubo una gran tormenta que no dejó de nevar por 7 días y siete noches, la nieve cubría la puerta y la ventana y la cueva entera estaba sumida en total oscuridad. Pensé: "Este es el final". En retrospectiva me asombra que no sentí claustrofobia. Me sentía perfectamente calmada y resignada. Y luego escuche una voz: "Cava una salida". Usé una olla para hacer un túnel. Me tomó 1 o 2 horas y lo hice tres veces, pero viví para contarlo.

Los tibetanos tienen un dicho "Si estas enfermo estás enfermo; si te mueres te mueres". Todos nos vamos a morir, así que qué mejor que morir en un retiro. La mayoría de las personas se preocupan demasiado incluso cuando las cosas no han sucedido aún; se perturban por escenarios que podrían suceder algún día. El retiro me ayudó a desarrollar recursos internos y confianza: aprendes que, generalmente, de cualquier manera logras lidiar con lo que sucede.    

Salió del retiro en la cueva de nieve 3 años después, cuando un policía llamó a su puerta vehementemente con un documento que anunciaba que había estado 3 años ilegalmente en el país. Entonces viajó a Italia. Su naturaleza era vivir en retiro, dedicada completamente al dharma. "Para mí, el retiro es como inhalar; es lo que nací para hacer en la vida" (Tenzin ha dicho que el mejor lugar del mundo es una caja de meditación en una cueva). Sin embargo, el budismo mahayana (el vehículo del bodhisattva) y el vajrayana (el tantra budista al cual fue ordenada) sostienen la importancia de la actividad compasiva en la meditación pero también en el mundo, actuando para el beneficio de todos los seres. Es por ello que actualmente Jetsunma (ha recibido un título de honor) Tenzin Palmo viaja por todo el mundo dando cursos y conferencias, pero más importante aún, ha fundado el convento Dongyu Gatsal Ling en la India, en el cual se entrena a mujeres en el sendero budista, lo cual constituye un verdadero hito, una pequeña revolución en el seno budista. Sin embargo, ella misma señala que no le gusta este estilo de vida y planea próximamente retirarse a su monasterio para permanecer en retiro.

 

Del este de Londres a los Himalayas, con gran realización, Palmo es una inspiración para las mujeres de todo el mundo y practicantes de cualquier sexo que emprenden un camino espiritual, especialmente mostrando la importancia y el poder de la dedicación y la devoción. Haciendo eco de Tara, la gran deidad bodhisattva del budismo, Tenzin ha hecho un voto para alcanzar la iluminación en la forma femenina, no importa cuántas vidas le tome. Tara, según las leyendas, había elegido reencarnar siempre en la forma femenina para liberar a los seres del océano de sufrimiento que es el samsara. Tal vez Tenzin Palmo sea una emanación de Tara.

 

Con información de Cave in the Snow: A Western Woman's Quest for Enlightment

El budismo tiene una visión muy práctica para lidiar con demonios y apariciones que pueden estar perturbándote.

El universo budista, particularmente el universo del budismo tántrico, está poblado no sólo de budas y bodhisattvas, sino de toda una vasta serie de deidades y demonios. Sin embargo, a diferencia de religiones teístas en las que estas entidades tienen una existencia absoluta e independiente, en el budismo se ven estas deidades como co-emergentes, en relación siempre a la mente. Dice Thinley Norbu Rinpoche en su clásico White Sail: "Mientras que no creamos en nuestra propia naturaleza búdica, las proyecciones de la mente ordinaria de demonios y dioses seguirán ocurriendo, y creeremos que tienen una realidad objetiva y separada". En este sentido la naturaleza búdica es igual a la no-dualidad, a la conciencia primordial que reconoce todo lo que ocurre de manera integrada a su propia mente. "De la misma manera que un espejo límpido nos regresa nuestra propia imagen, aquel que ofrece, aquel que acepta el ofrecimiento y aquello que es ofrecido no son diferentes. Es por esto que se dice que la sabiduría es el despliegue de la sabiduría".

Thinley Norbu explica que las apariciones, circunstancias aparentemente objetivas, de demonios o de energía negativa que es reificada como una entidad sobrenatural son proyecciones kármicas de hábitos negativos que hemos apilado por numerosas vidas. Las personas que producen este tipo de fenómenos "sienten que estos demonios los están intentando lastimar y luego buscan detenerlos, escaparse de ellos o exorcizarlos. Al  no reconocer su propia naturaleza búdica, no ven que estos demonios son creados por su propia mente y son reflejados de regreso a ellos". Una lectura no dual, fincada en el vajrayana, del famoso episodio de la iluminación de Buda enfrentando al demonio Mara, nos diría que Mara es sólo un aspecto de la mente que se desdobla como una entidad independiente al no reconocer su propia budeidad, pero que una vez que se reconoce la no-dualidad, Mara se desvanece o pierde su poder. Uno se puede sentar tranquilamente a conversar con Mara, con los propios demonios.

Algo similar sucede también con fenómenos positivos que llaman "dioses supernaturales particulares", los cuales son resultado de hábitos positivos de proyecciones de múltiples vidas, según Thinley Norbu. Igualmente "al no reconocer su propia naturaleza búdica, no ven que estos dioses y diosas son creados por su propia mente y son reflejados de regreso a ellos". El extremo del eternalismo, que cree en la existencia de dioses eternos separados de la propia mente, luego culpa a estos dioses cuando no logra explicar circunstancias negativas que los afligen y entonces abandona a estos dioses. "Según el budismo, la negatividad no es creada por los dioses... se culpa a los dioses porque se cree que los dioses son creadores. Sin embargo, el pensamiento de que los dioses son creadores viene del creador que es la propia mente. Estas personas creen que el creador objetivo traicionó al creador subjetivo, porque creen que sus dioses los han creado a ellos ya sus circunstancias y así los hacen torturado y castigado. Pero abandonar a dios es solo el creador subjetivo traicionando al creador objetivo". Esta es la ilusión fundamental de la dualidad que reifica los fenómenos como objetos separados en torno a un sujeto; para el budismo vajrayana no existe tal dualidad, todo lo que experimentamos es resultado de nuestra propia mente, incluyendo dioses y demonios.

Es importante aclarar que el budismo no dice que los demonios y los dioses no existan, sino que estos sólo existen como nuestras propias proyecciones, resultado de nuestros hábitos, de nuestro karma. Pero en esto no son distintos al mundo material, a la realidad convencional que experimentamos diariamente, la cual también surge de nuestro karma, del substrato de nuestra mente; ni los dioses y demonios, ni las cosas que vemos a nuestro alrededor tienen una existencia absoluta, son sólo relativos y co-emergentes.  

Podemos ver la existencia del mal como resultado solamente de nuestra ignorancia de nuestra condición original, que es la naturaleza búdica. Como explica Thinley Norbu: "las apariencias dualistas se convierten en una forma de demonio". Aquello que en Occidente hemos reificado y llamado "el diablo" no es más que una proyección de nuestra percepción oscurecida por hábitos dualistas que pueden continuar por incontables vidas.

Siempre existe el mal causado por la energía dualista del ego. Al olvidar que todas las proyecciones, reacciones y contraproyecciones tienen su raíz en el ego, el mal parece proceder de afuera de nosotros de múltiples formas y sonidos. En realidad, el mal sólo aparenta tener una independencia externa, esto es debido a que uno olvida lo que el propio ego demoniaco ha creado al construir malos hábitos por muchas vidas, no reconociendo las propias proyecciones. 

En el tantra budista (vajrayana, sendero del diamante) se busca establecer una visión pura, esto es ver desde la perspectiva de un Buda. Se toma el fruto del sendero, el Buda que inevitablemente nos aguarda, el resultado de la práctica, como realidad actual. Este es el acto supremo de la imaginación divina. Se dice en el vajrayana que todos los fenómenos son transformados en deidad. "Según las enseñanzas del vajrayana la naturaleza búdica es llamada deidad de sabiduría nacida inherentemente. Esto es porque aunque los seres momentáneamente se ven oscurecidos por la mente ordinaria y no la reconocen, la deidad está dentro de la mente y en ningún otro lugar", dice el maestro Thinley Norbu.

Existen diversas prácticas tántricas para lidiar expresamente con "demonios" entre ellas el chöd, y por supuesto el tantra esencialmente utiliza la visualización de deidades como cultivo de energía positiva en su transformación alquímica espiritual. Para concluir podemos decir que una forma para lidiar con demonios, apariciones y demás entidades es simplemente preguntándonos por su naturaleza, por su origen, de manera atenta sin fusionarnos cognitivamente con ellos. Entonces, según el budismo tántrico, reconoceremos que no tienen existencia independiente de nuestra mente, están vacías. Ocurre algo similar a cuando somos capaces de preguntarnos en un sueño si estamos soñando: al hacerlo lúcido todo asomo de terror se desvanece, ya que reconocemos que todo viene de nosotros. 

Twitter del autor: @alepholo