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Este pueblo alemán está tapizado con millones de diamantes

Sociedad

Por: pijamasurf - 03/29/2017

El impacto de un asteroide dejó al pueblo de Nördlingen embebido en millones de microdiamantes

Nördlingen parece, a primera vista, un típico pueblo alemán, algo no sin encanto. Sin embargo, hay algo aún más interesante en este poblado de Bavaria: entre la nieve del paisaje y entre la madera de sus hogares e iglesias se encuentran embebidos millones de microscópicos diamantes extraterrestres. Los diamantes son resultado del impacto de un asteroide hace unos 15 millones de años, el cual dejó como residuo el cráter del Ries de Nördlingen, una masiva depresión de unos 25km de diámetro en la campiña alemana.

Cuando el asteroide hizo contacto con la Tierra, la fuerza del impacto provocó que se produjeran diamantes debido a la inmensa presión ("la presión produce diamantes", dice la frase).  

Los primeros pobladores de Nördlingen se establecieron en el año 898. La iglesia de San Jorge está hecha de suevita (una masa de piedra de materiales derretidos que contiene cristales y diferentes minerales) de 5 mil quilates de diamantes; sin embargo, éstos son tan pequeños que deben observarse con un microscopio y prácticamente no tienen valor en el mercado. Originalmente, al construir los diferentes edificios de pueblo se creía que las rocas eran parte de un cráter volcánico y no fue sino hasta este siglo, en la década de los 60, que se descubrió que se debían a un asteroide. En total el cráter contiene 72 mil toneladas de esta joya, y si bien su valor es escaso, existe un glamour inmaterial, una vibración de la mente al saber que todo está rodeado de microdiamantes --diamantes que simbolizan la pureza indestructible del espíritu.

Este edificio con forma de U invertida podría construirse pronto en Nueva York

Sociedad

Por: pijamasurf - 03/29/2017

Un proyecto arriesgado e innovador de la arquitectura contemporánea podría aparecer próximamente en el paisaje de Manhattan

La arquitectura, como otras artes, es también el ejercicio de la sorpresa. Prueba de ello son las construcciones que desafían nuestra imaginación y traen a la realidad cotidiana de una ciudad, un país, un paisaje, un elemento que se creería imposible.

Tal es el caso de este edificio que, según fue anunciado hace un par de días, se construirá próximamente en Manhattan, Nueva York, por parte del despacho Oiio, y que al menos de momento ya empieza a conocerse como “The Big Bend” (“La gran vuelta”), en alusión clara al “Big Ben” londinense.

En parte, la idea está animada por la prohibición que existe en ciertas zonas de Nueva York para construir edificios de determinada altura. ¿Y si cambiáramos la altura por la longitud?, se preguntaron los arquitectos de Oiio y, para responder, llegaron a este proyecto.

Al menos en el papel, The Big Bend podría tener una longitud de 4 mil pies, es decir, poco más de 1,200m, con lo cual superaría por mucho la torre Burj Khalifa de Dubái, que mide 829m de altura. Además, en su interior contaría con uno de los primeros elevadores capaces de seguir una ruta curva y de ese modo realizar viajes de transporte ininterrumpidos al interior del edificio.

Ioannis Oikonomou, fundador del despacho, aseguró que de momento este proyecto busca inversores, quienes quizá aparezcan pronto y den a Nueva York, y a la historia de la arquitectura, una nueva obra admirable y portentosa.

 

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