*

X

Ley en Colombia permite trabajar bajos los efectos del alcohol y otras drogas

Sociedad

Por: pijamasurf - 03/13/2017

Si beber no afecta el desempeño laboral pero en tu país está prohibido, quizá consideres trabajar en Colombia

La relación entre trabajo y consumo de sustancias como el alcohol y otras drogas es ahora impensable, por más que hasta hace algunas décadas fuera usual o al menos tolerada. Periodistas y publicistas bebían alcohol en horas de trabajo, y lo mismo podría decirse de abogados, profesores y quizá alguna otra labor que, como la medicina, podrían exigir mayor lucidez.

Nuestro tiempo, sin embargo, es un tanto más exigente a ese respecto, y escudados en la sanidad y la transparencia se exige que tanto las personas como los ambientes estén exentos de toda posible perturbación.

No obstante, en Colombia esto podría empezar a cambiar, luego de que la Corte Constitucional del país aprobó un amparo mediante el cual un trabajador podría realizar sus tareas bajo los efectos del alcohol u otras sustancias siempre y cuando su rutina y sus labores no se vean entorpecidas.

La polémica decisión deriva de un recurso de inconstitucionalidad que, en 2016, presentaron contra un artículo del Código del Trabajo del país un par de estudiantes de la Facultad de Derecho de la Universidad Uniciencia de Bucaramanga. En ese artículo se prohibía a un individuo “presentarse al trabajo en estado de embriaguez o bajo la influencia de narcóticos o drogas enervantes”, lo cual, según los estudiantes, violaba, por un lado, el derecho a la igualdad general protegida por el Estado y, por el otro, la igualdad de oportunidades para todos los trabajadores, ambas garantías consagradas en la Constitución de Colombia.

La Corte atrajo el recurso y sentenció que, en tanto el consumo de dichas sustancias no afecte el desempeño laboral del trabajador ni ponga en riesgo a terceros, el trabajador no puede ser sancionado por el mismo.

Por supuesto la decisión de los jueces ha generado polémica, a medio camino entre la moralidad pública y la discusión legal, e igualmente pone de manifiesto una vieja discusión sobre los alcances de las adicciones y la posibilidad de que ciertas personas sean funcionales gracias al consumo de ciertas sustancias. Cuando es el caso, ¿a ellas se les debería juzgar con el mismo rasero que a todos los demás? 

5 reacciones de la vida diaria que distinguen a una persona inteligente de una que no lo es

Salud

Por: pijamasurf - 03/13/2017

La inteligencia se demuestra en diversos ámbitos de la vida, no únicamente en lo intelectual

La inteligencia es, sin duda, uno de los conceptos más polémicos de todos los que pueden aplicarse a un ser humano. Por mucho tiempo se le relacionó casi exclusivamente con el ámbito intelectual y, por consecuencia, ser inteligente significaba ser destacado en el ejercicio de las ciencias, en la resolución de problemas abstractos e incluso en la especulación metafísica de ciertas cuestiones.

Con el tiempo, sin embargo, esa definición ha cambiado, y la inteligencia se ha asociado también con la comprensión de las emociones, con el sentido artístico, con la creatividad y, en última instancia, con vivir bien.

Sea como fuere, lo único que parece claro es que la inteligencia no está compuesta de una sola materia sino de varias, y es en este sentido que compartimos ahora una breve lista de cinco rasgos que apuntan hacia conductas muy específicas, todas en relación con esa variedad de perspectivas desde las cuales puede decirse que una persona es inteligente.

 

1. Las personas inteligentes no culpan a otras por sus errores

Asumir una responsabilidad es una de las primeras muestras de inteligencia y madurez emocional en un individuo, especialmente cuando eso implica reconocer un error cometido y sus consecuencias. Y esto no sólo por razones de convivencia social, sino también por un rasgo de comportamiento muy definido: reconocer un error también hace posible aprender de él para no cometerlo de nuevo.

 

2. Las personas inteligentes reconocen su propia ignorancia

En psicología está conceptualizado un fenómeno conocido como “efecto Dunning–Kruger”, el cual, grosso modo, consiste en que un individuo se cree mejor que los demás por una ilusión cognitiva. Los psicólogos que desarrollaron esta idea, David Dunning y Justin Kruger, de la Universidad de Cornell, notaron que ciertas personas poseen un sesgo psicológico que les impide reconocer su propia incompetencia en cierto ámbito, reconocer la habilidad superior de otros en lo mismo y, finalmente, les otorga una confianza excesiva para desenvolverse en la disciplina que ignoran. Puede parecer un tanto paradójico, pero ser inteligente comienza por reconocer la propia ignorancia.

 

3. Las personas inteligentes no reaccionan con enojo o agresión

Las conductas agresivas y su relación con la inteligencia ha sido un tema ampliamente estudiado por las ciencias cognitivas. Por ejemplo, un estudio de investigadores de la Universidad de Michigan encontró un vínculo entre un bajo coeficiente intelectual y la inclinación a reaccionar con ira ante ciertas situaciones, lo cual a su vez parece dar pie a un círculo vicioso, pues en ese mismo estudio se observó que, en niños de 8 años, la agresividad obstaculiza el desarrollo de la inteligencia.

 

4. Las personas inteligentes entienden las emociones de otros

En años recientes el concepto de “inteligencia emocional” ha ganado presencia en la literatura especializada e incluso en artículos de difusión. Ser inteligente es también entender nuestras emociones y las de los demás, y no sólo desde un punto de vista discursivo o conductual sino también anatómico y aun evolutivo, pues la habilidad empática (“ponerse en los zapatos del otro”, como se dice coloquialmente) está relacionada directamente con el desarrollo de las regiones del cerebro encargadas del procesamiento de las emociones, como el córtex cerebral y el sistema límbico.

 

5. Las personas inteligentes no piensan que son mejores que los demás

Los prejuicios son signos inequívocos de falta de inteligencia. En psicología se conoce bien el efecto de compensación mediante el cual un individuo busca sobreponerse a su propia inseguridad creyéndose mejor que otros. Por ejemplo, en una investigación de la Universidad Brock de Ontario se encontró una relación entre personas con un bajo coeficiente intelectual y posturas como la homofobia, el racismo o la aprobación de castigos severos.

 

¿Qué te parece? ¿Crees, como nosotros, que la inteligencia auténtica se distingue por estar orientada a tener una mejor vida, ser más solidario con los demás y cuidarte mejor? No dejes de compartirnos tu opinión en la sección de comentarios de esta nota.