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¿Aliens detrás de inexplicables explosiones fuera de la galaxia?

Ciencia

Por: PijamaSurf - 03/16/2017

Inquietante fenómeno recientemente descubierto podría aclarar si hay más vida inteligente en el universo

Se les conoce como fast radio burst (FRB) o explosiones rápidas de radio y fueron descubiertas por primera vez durante el 2007, en el radiotelescopio Parkes de Australia y el telescopio de Arecibo en Puerto Rico. Las describen como liberaciones de ondas de radio extremadamente cortas (duran apenas unos milisegundos) y muy intensas que provienen de una fuente desconocida en el universo.

Por más que distintos investigadores y astrofísicos han intentado explicar su causa u origen aún se aventuran diversas teorías, sin que se haya llegado a una conclusión determinante. Varios grupos de astrónomos desde diferentes observatorios del mundo, coordinados por la investigadora Emily Petroff de la Swinburne University of Technology en Melbourne, dieron seguimiento al fenómeno estudiándolo con diferentes longitudes de onda como luz visible, infrarroja, ultravioleta y rayos X, descubrieron muy poco sobre este intrigante fenómeno.

Estas explosiones expiden en unos cuantos milisegundos tanta energía como nuestro Sol en todo un día, pero no arrojan una cantidad de luz equivalente. Esto hace que se descarte alguna relación con nacimientos de estrellas o supernovas a través de explosiones de rayos gamma.

Esta teoría apuesta por su relación con colisiones o sismos estelares o un posible vínculo con objetos compactos con alta concentración energética, como agujeros negro o estrellas de neutrones.

Otra teoría, formulada por dos físicas de Harvard, Avi Loeb y Manasvi Lingam, es que la explicación podría hallarse en la suposición de que que el origen de dichas explosiones es artificial, es decir, que podría tratarse de un evento provocado, a través de tecnología desarrollada para ello, por una civilización más avanzada. En otras palabras: aliens.

Aunque para muchos esta postura pueda sonar disparatada, siempre vale la pena agotar las posibles respuestas a preguntas tan amplias. Después de todo, los datos duros son los que tienen la última palabra en la ciencia.

En una entrevista, Loeb dijo: “La ciencia no es un asunto de creencias, es un asunto de evidencias”.

Hasta ahora sólo se han podido detectar 17 explosiones. De acuerdo con estas investigadoras, por la brevedad del fenómeno, su anomalía y poder, bien podría tratarse de energía utilizada para impulsar las “velas” de grandes naves espaciales de aproximadamente 1 millón de toneladas, suficiente peso como para cargar seres vivos y llevarlos por distancias intergalácticas con todas sus posibles necesidades cubiertas.

¿Será ésta la respuesta correcta?

Estudio confirma que el yo es una ilusión: somos personas totalmente distintas a los 14 y a los 77

Ciencia

Por: pijamasurf - 03/16/2017

Una investigación psicológica realizada en Escocia encuentra que un individuo tiene personalidades totalmente distintas en dos momentos de su misma existencia

Desde el sentido común estamos habituados a creer que vivimos en "la realidad" y que, por otro lado, ésta es el opuesto diametral de "lo imaginario". Creemos que nuestros sentidos no nos engañan y que todo aquello que percibimos y que codificamos sin cuestionar ni poner en duda es, efectivamente, lo real.

Sin embargo, en el caso del ser humano la construcción y percepción de la realidad no es un asunto tan sencillo. Para nosotros que desarrollamos un lenguaje complejo, que tenemos conciencia del mundo y conciencia de sí, que vivimos en un contexto social en donde todo esto se formó y al mismo tiempo se está transformando a cada instante, la oposición entre real e imaginario no es tan nítida como quisiéramos creer.

A este respecto, en la teoría de Jacques Lacan encontramos una idea que nos puede ayudar a mirar con mayor detenimiento esa supuesta dualidad. Sin inmiscuirnos demasiado en la conocida triada “Real-Simbólico-Imaginario” que desarrolló a lo largo de su trabajo intelectual, por el momento baste decir que para Lacan eso que consideramos “imaginario” es, en última instancia, la realidad del sujeto, pues son esas ficciones o relatos que una persona lleva en su mente lo que le permite aprehender la realidad, vivirla y experimentarla. El también psicoanalista y filósofo Slavoj Zizek ha explicado esto sirviéndose, entre otros, de la célebre escena de The Matrix (Lana & Lilly Wachowski, 1999) en que Morpheus ofrece a Neo la píldora que lo llevará a la “realidad real” o que lo mantendrá en la “realidad” de la Matrix:

“Si eliminas de la realidad las ficciones simbólicas que la regulan, eliminas la realidad misma”, dice Zizek. La afirmación puede sonar un tanto extrema. ¿No partimos, en nuestra experiencia cotidiana de la realidad, del supuesto de que la realidad siempre está ahí, que es una inamovible, incuestionable, real? ¿No suena inadmisible que la realidad esté no sólo “contaminada” de ficciones, sino incluso construida únicamente de relatos imaginarios?

Para comenzar a dudar o pensarlo de esa manera, reseñamos ahora los resultados de uno de los estudios más extensos que se han hecho en torno a la idea de personalidad, sin duda una de esas grandes ficciones que, como la idea de dinero o de orden social, aceptamos como realidad porque dan la impresión de estabilidad o continuidad a nuestra existencia (¿y no son en sí mismos lo estable y lo continuo, referidos a la vida, dos grandes ilusiones?).

La investigación corrió a cargo de Mathew A. Harris, Caroline E. Brett y otros académicos adscritos a la British Psychological Society, quienes tomaron información estadística de mil 208 personas que, en 1947, participaron en un estudio sobre salud mental en Escocia y quienes entonces tenían 14 años de edad. En 2012, los investigadores buscaron a algunas de esas personas y consiguieron contactar a 635, de las cuales 174 aceptaron volver a responder el cuestionario que habían recibido hace 65 años.

Los psicólogos tomaron en cuenta indicadores de autoestima, confianza personal, perseverancia, equilibrio emocional, originalidad, deseo de aprender y otras variables, las cuales integraron en el concepto mayor de “dependability”. En español, este término se traduce usualmente como “confiabilidad” y en general se utiliza en ingeniería de sistemas, campo en el cual un sistema es confiable en la medida en que sus funciones aseguren el servicio prometido.

En este sentido, ¿puede decirse que la identidad personal es una sistema confiable, fiel a sí mismo? A juzgar por los resultados obtenidos en esta investigación, no. Una “misma” persona es alguien a los 14 años y otro totalmente distinto a los 77. Así lo demuestran dos hechos muy sencillos: en primer lugar, entre los participantes, ninguno repitió en 2012 la elección que hizo en 1947 de uno de seis tipos de personalidad disponibles en el cuestionario; segundo, ningún amigo cercano definió al participante con el tipo de personalidad con que lo hizo en la primera versión del estudio.

“Consideramos la hipótesis de que encontraríamos evidencia de estabilidad en la personalidad en un período mayor a 63 años, pero nuestras correlaciones no sostienen dicha hipótesis”, escribieron los investigadores en el trabajo donde presentaron sus resultados, publicado en el número de diciembre de 2016 de la revista especializada Psychology and Aging.

Entre otras sugerencias que podemos hacer tanto a partir de las ideas de Lacan como de esta investigación que compartimos, podemos señalar el comportamiento un tanto irónico de quienes se aferran con ahínco a la idea de que su propia personalidad, su identidad, es real e inmutable, cuando todo parece indicar que es una ficción en cambio constante y que incluso puede arribar a un punto diametralmente opuesto a aquel de donde inició el viaje. 

 

En Pijama Surf: Budismo, neurociencia y la ilusión del yo