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'Saturday Night Live' dedica su programa a parodiar y criticar a Trump (por momentos genialmente)

Política

Por: pijamasurf - 02/05/2017

SNL revive y cobra relevancia en tiempos de Trump, donde todo parece ser broma

Durante mucho tiempo Saturday Night Live ha sido el programa de comedia del establishment en Estados Unidos, el lugar por donde pasan todos los comediantes y los políticos. Y si bien las parodias pueden irritar a algunos, son mayormente inofensivas y poco trascendentes (en cuanto a su influencia más allá de la dimensión de la risa).

Si bien sería exagerado decir que esto ha cambiado, al ver el programa de este sábado pasado se siente una cierta electricidad, especialmente al notar una franca y por momentos hilarante crítica y caricaturización de Trump y de su gabinete. El show siempre se ha mofado de los presidentes y los candidatos pero al parecer le han subido una rayita, y es que Trump puede estar gobernando con el apoyo de una fuerte facción de la población pero no parece tener consigo a la industria del entretenimiento (esto, o simplemente su comportamiento es demasiado caricaturizable, una irresistible tentación para cualquier comediante). Claro que esto no significa que estemos viendo algo revolucionario y demás, pero es ciertamente interesante comparar con otros países en los que "un dictador" o un político autoritario suele tener controlados a los medios. Aquí vemos cómo Trump es tratado como un niño berrinchudo completamente inepto que es además el títere de Steve Bannon, la oscura figura mesiánica islamofóbica que pende sobre su administración, una mezcla entre la Muerte y Darth Vader. Hay que recordar que este estado de lo ridículo es visto por decenas millones de personas en Estados Unidos, siendo uno de los programas con más rating.

Sabiendo que Trump es narcisísticamente adicto a ver cómo es representado en los medios y a revisar los programas de TV, los chismes y los temas del día en Internet, el sketch de ayer debe de haberle calado al menos un poco. Vale la pena mencionar también el monólogo introductorio de Kristen Stewart, quien citó una serie de tuits de hace unos años (uno 11) en los que Trump siguió de manera un tanto obsesiva su relación con Robert Pattinson. Trump le daba el consejo a la estrella masculina de Twilight de dejar a Stewart, quien aparentemente le había sido infiel. Trump hablaba con poca autoridad, puesto que él también había sido famosamente infiel. 

La imitación de Melissa McCarthy del secretario de prensa de la Casa Blanca, Sean Spicer, ha sido extensamente laureada por la crítica como una genial pincelada de histrionismo televisivo. Al parecer la administración de Trump es justo lo que este show necesitaba para revivir, ya que había estado por varios años en un punto bastante bajo en su ilustre historia. SNL le debería de regalías a Trump y su equipo por crear un Estado tan fácil de ridiculizar y de transformar en risas --lo trágico regresa como cómico. 

 

En concordancia con una profecía, el Dalái Lama ha confirmado que vivirá hasta los 113 años

Mientras que se ha generado mucha especulación sobre la sucesión del Dalái Lama y si reencarnará otra vez o no, la oficina del líder tibetano en el exilio ha anunciado que no espera morir pronto. 

En una reunión celebrada hace unos meses con monjes gelugpas en el monasterio Namgyal se informó que el Dalái Lama ha confirmado que vivirá hasta los 113 años (actualmente tiene 82). El Dalái Lama goza de buena salud y dice que recientemente ha tenido sueños que le han confirmado la profecía de que vivirá hasta esa edad, algo que sería una increíble hazaña.

Hace 5 años se anunció que un oráculo hecho en Nechung había vaticinado que el Dalái Lama viviría hasta los 113 años, aunque había sugerido que esto podía depender de la conducta del pueblo tibetano.

En una entrevista este mes Robert Thurman, director de la Casa Tíbet de Estados Unidos, mencionó esta profecía y sugirió que el próximo Dalái Lama podría ser una mujer, algo que el Dalái Lama actual podría elegir debido a su idea de que en el mundo actual una mujer podría ayudar a los procesos de paz. Así quizás repetiría las acciones de la bodhisattva Tara quien, según cuentan las historias, escogió siempre reencarnar en la forma femenina para mostrar que la iluminación era accesible para todos.