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Ojos de gato: una reflexión de la cinta ‘Elle’ (Paul Verhoeven, 2016)

Arte

Por: Psicanzuelo - 02/23/2017

Los veteranos Paul Verhoeven e Isabelle Huppert construyen de la mano un pasadizo al inconsciente actual del occidente acomodado, una radiografía del estado mental del área donde sobran los recursos y por lo mismo, sobre oferta de todo, se viven muchas realidades virtuales tecnológicas (decidiendo la suerte de todo el planeta) sin conectar con una legítima realidad colectiva

21 años han transcurrido desde el tremendo desplome del magnifico director de cine Paul Verhoeven bajo el aparato industrial hollywoodense tras su espantosa cinta Showgirls (1995), curiosamente denominada por Trailers From Hell como un nasty classic, de la que parecía que nunca se podría recuperar, ni siquiera con la poco comprendida en su momento Starship Troopers (1997), muy influyente pero poco valorada, y la insípida Hombre invisible (2000), que pudo haber realizado cualquier egresado de USC.

De regreso a Europa trabajó en lo que fue el Libro negro (2006) que más que nada sirvió para descubrir los talentos de la hermosa Carice Van Houten, compatriota del director, una cinta histórica de 21 millones de dólares de presupuesto, nada comparables con lo que el señor estaba acostumbrado a gastar: en su deslumbrante RoboCop (1987), la majestuosa Vengador del futuro (1990) o la insuperable Bajos instintos (1992), por decir algo, esta última con el doble de presupuesto más de 1 década y media antes. No cabe duda de que no era dinero lo que necesitaba Verhoeven para volver a volar alto, sino retomar la confianza perdida con su proyecto maldito y así ha sucedido recientemente y, por fortuna, me encuentro escribiendo estás líneas para tratar de definirlo.

Elle: abuso y seducción (Verhoeven, 2016), como fue nombrada en México, es una cinta difícil de clasificar, compleja, de varias capas interconectadas que la envían a una combinación de categorías que poco tendrían en común aparentemente, pero resulta que con los nuevos planes económicos y políticos revelados recientemente, los nuevos órdenes sociales, ahora parece que sí y resulta muy relevante en la actualidad, y además construida con una maestría excepcional que deja claro el valor de la experiencia en el artista, en el dominio de su arte para no sólo poder comunicar sino ser la manera como se comunica lo más efectivo para llegar a lugares inimaginables y comentar desde ahí socialmente; claro, en combinación con uno de los mejores trabajos actorales que nos ha brindado Isabelle Huppert en su carrera, y eso es decir mucho.

Michele Leblanc (Isabelle Huppert) es violada al inicio de la cinta por un hombre corpulento con una mascara de esquiar que oculta completamente su rostro, la golpea salvajemente y la penetra de tajo; la manera cómo está filmada la escena la hace parecer una violación perpetuada por un animal salvaje o doméstico que ha perdido el control, más que pertenecer a un slasher parecieran ser de una cinta de monstruos los encuadres y el ritmo de la escena. El animal caseramente salvaje es el propio gato de Michele que contempla la escena tranquilamente, sentado sin moverse; el acto infame se refleja en sus ojos verde grisáceo, a fin de cuentas el atacante entra del jardín cuando Michele le abre a su gatito que se ha quedado fuera de casa. ¿A quién le abre? ¿Qué entra a su casa? Entra como torbellino destructor el cambio, lo que ha guardado Michele en su inconsciente por muchos años, después de haber vivido un evento traumático de niña que jamás ha podido superar y que empapa todas las atmosferas de su vida. Y por la parte del animal residiendo en el interior del hombre, y que únicamente se puede expresar por medio de la tecnología que ayuda a evitar la hipocresía milenaria, es uno de los temas de Elle.

Michele decide no ir a la policía ni denunciar; en algún momento se lo cuenta al matrimonio de mejores amigos y a su exesposo, de quien sigue enamorada, durante una cena en un restaurante todavía durante el primer acto de la película. ¿Acaso estamos en el primer acto? Las virtudes de Elle son grandes sobre todo por su simpleza, desde la escritura hay un gran trabajo de reorganizar los acontecimientos de la novela, creando un trance vertiginoso con el uso del sonido de las variadas atmósferas que se inter-cortan por medio de las andanzas de Michele. La película esta basada en un libro de Philippe Djian, el célebre autor de Betty Blue, adaptada emblemáticamente por Jean Jacques Beineix en la escandalosa cinta de los años 80. La adaptación a guión a cargo de David Birke, así es, una presencia hollywoodense en París que de forma todavía más extraña se ha dedicado sobre todo a las películas de asesinos seriales en el cine B (Gacy, Dahmer), también con una película de vampiros en su filmografía, y actualmente trabaja en la esperada Slender Man basada en el extraño caso horrorífico de creepypasta de fama mundial. Es donde entra la genialidad de Verhoeven de tajo, estamos viendo un drama pero en realidad estamos viendo una cinta de horror con los elementos neuróticos, distorsionados, para hablar de nuestros tiempos, de la sexualidad en nuestra época, de las relaciones humanas y la tecnología, de la falta de realismo en la continuidad de nuestras relaciones con el mundo exterior, que cada vez es más un espejo electrónico del interior, donde se empieza a ver nuestro inconsciente de golpe sin tener que descubrirlo de forma oral por medio de años de psicoanálisis clínico.

Michele trabaja como desarrolladora de videojuegos, lleva un rol muy masculino, pero al mismo tiempo tremendamente sensual lleno de feminidad, con elegancia implacable. Michele, tiene como antecedentes ser la hija sobreviviente de un asesino serial de niños, ésa es su figura paterna y se reconcilia con ella a través de su violador que es atraído por la libertad que se respira en todos sus movimientos, pero que lleva una enorme negatividad atrapada en el interior de su psique, olvidada de donde nace todo en toda su conducta, hasta que ella se tiene que imponer a su trauma en tiempo real, con la ayuda de su único ser amado, su hijo.

Hay una semitrama, paralela a la violación, al drama casero también; es lo que sucede en la fabrica de videojuegos: Michele recibe un hackeo, en todas las computadoras de la oficina se ve su rostro sobre la mujer que está siendo violada por un ser alienígena ancestral que es una escena del videojuego. Michele estaba obstinada con la peor violación que tuviera que ocurrir en el último videojuego que están diseñando, desde antes de lo que le sucede a ella, es ese ser de tinieblas con tentáculos en el monitor y representado por el hombre enmascarado lo que sale del interior de ella. Se obsesiona con el hacker al mismo tiempo que con su violador (¿serán el mismo?) sin conocerlo. Entabla amistad con un ingeniero en sistemas bastante joven que trabaja para ella, porque con otro tiene rivalidad, es sospechoso del hackeo, es el único que le echa en cara que al nuevo videojuego le falta playabilidad, forma de juego, es sólo historia. Del chico nerd que comienza a trabajar para ella para encontrar al hackeador recibe clases de tiro con arma de fuego, no estamos seguros a quién quiere matar pero parece que algo se cocina en su interior, y no precisamente contra su violador.

Es para aplaudirle al maestro Paul Verhoeven su esfuerzo por un cine lleno de libertad, de ambigüedad, que contrasta con todo lo que hay en la cartelera, y que valientemente camina la relación entre la feminidad y la violencia, en tiempos donde pudo haber sido atacado por mil frentes. Hay una asunto de la violencia sexual que permea su cine desde que filmaba de joven en Holanda, es la violencia psicológica sobre la física, un vehículo de la sexualidad humana a finales del siglo pasado; a ultimas fechas entra un nuevo elemento que es la era digital, que está provocando que se cierre la pinza, esta es una importante cinta para entender el complejo fenómeno. El cine ahora esta en nuestros celulares, y el inconsciente se proyecta mucho más que en todas las épocas del hombre; con ayuda del anonimato electrónico, el baile de máscaras toma otra forma. 

 

Twitter del autor: @psicanzuelo

10 películas anarquistas imperdibles

Arte

Por: PijamaSurf - 02/23/2017

Control, poder, jerarquía y ensayos fílmicos sobre cómo funcionan y desde dónde combatirlos

El anarquismo suele ser pensado como una postura que aboga por el caos, la destrucción y el sinsentido, acusaciones infundadas, pues se trata precisamente de lo contrario. Esta postura cuestiona muchas de las convenciones sociopolíticas actuales como las jerarquías de mando, las democracias representativas, la existencia del aparato estatal, policíaco y militar; en síntesis, esta perspectiva defiende la libertad del individuo por encima de cualquier autoridad.

El pensamiento necesario para imaginar un mundo en el que cada uno respete y conviva con la libertad del otro ha crecido por varias ramas; pocas doctrinas o movimientos han provocado una gama de posturas tan amplia. Su objetivo es caminar hacia una sociedad sin amos ni soberanos.

A continuación presentamos (en orden cronológico) una selección de 10 películas en las que ciertas convenciones sociales y políticas son puestas a prueba y cuyas preguntas son hechas desde un enfoque anarquista (o al menos radicalmente crítico con los temas que abordan):

 

Cero en conducta (Jean Vigo, Francia, 1933)

 

Basada en las experiencias de infancia de su director, Jean Vigo, además de anécdotas contadas por su padre socialista, este cuadro de rebeliones infantiles contra las autoridades escolares estuvo prohibido en Francia hasta 1945.

Luego de regresar de unas vacaciones de verano, un grupo de niños burlará todo intento de ser disciplinados por los ineptos adultos que los rodean; simplemente un clásico.

 

¡Viva Zapata! (Elia Kazan, EEUU, 1952)

 

Con Kazan, un prominente director en el punto más alto de su carrera, John Steinbeck en el guión y Marlon Brando encarnando al revolucionario mexicano en esta interesante película biográfica, ¿qué podría salir mal? Todo. 1 año después de su estreno, Kazan fue llamado a testificar ante la junta que perseguía posibles comunistas al interior de Hollywood. Primero se negó a testificar pero, luego de muchas presiones, dio ocho nombres.

La película es crítica tanto con los gobiernos opresores como con los gobiernos instaurados luego de la Revolución. Así, presenta al líder campesino como un hombre ideal, con valores y principios irrenunciables por los que es traicionado.

 

La sal de la tierra (Herbert J. Biberman, EEUU, 1954)

 

Una producción enteramente anarquista. Actuada por mineros reales (al estilo neorrealista), se basa en los eventos de la huelga contra la Empire Zinc Company en Grant Country, Nuevo México. La película explora las tensiones jerárquicas durante la huelga en lo público, entre trabajadores y patrones, y en lo privado, entre las familias de aquéllos.

Un doble intento de liberación sucede: los mineros exigen sus derechos laborales y sus esposas, a su vez, les exigen un trato respetuoso y digno en el hogar.

Esta fue la única película que llegó a prohibirse durante el macartismo. Todos los involucrados fueron acusados de comunistas y se les prohibió trabajar en Hollywood durante un buen rato. Pese a esto, en 1992 la Biblioteca del Congreso estadounidense la seleccionó para preservarla en el archivo de su registro nacional fílmico.

 

Lady L (Peter Ustinov, Francia-Italia-Inglaterra, 1965)

 

En esta comedia inolvidable, tres grandes estrellas se unen para dar pie a una historia peculiar: Sofía Loren, Paul Newan y David Niven. El triángulo amoroso entre una prostituta, un anarquista y un aristócrata se desarrolla a través de largos y fructíferos años.

Una sátira sobre la pompa de las clases altas, la coerción patriarcal y la herencia.

 

If... (Lindsay Anderson, Inglaterra, 1968)

 

Lanzada en el año del florecimiento de diversos movimientos contraculturales y de protesta alrededor del mundo, este drama ofrece una revolución a pequeña escala desde las aulas de las estrictas academias británicas.

Protagonizada por Malcom McDowell (conocido por papeles posteriores como Calígula o Alex DeLarge de La naranja mecánica), esta genial parábola sobre el poder y la violencia fue aclamada y recibida positivamente. Ganó la Palma de oro en el festival de Cannes en 1969.

 

La Patagonia rebelde (Héctor Olivera, Argentina, 1974)

 

Censurada por ambos gobiernos peronistas y por la dictadura, la película alcanzaría a ser exhibida sólo hasta el regreso de la democracia en 1984. Recrea los hechos acontecidos en Puerto Santa Cruz y Río Gallegos en los que una huelga y una incipiente organización de sindicalización de la región, conducida por anarcosindicalistas, desata una furiosa y violenta reacción de la élite.

Ganadora del Oso de Plata de 1974 en el Festival Internacional de Cine de Berlín, esta película tiene un final distinto al que se habían propuesto su equipo de producción, director y guionista; luego de una visita amistosa del ejército, se vieron obligados a cambiarlo. De cualquier manera, le valió el exilio a su director y al guionista Osvaldo Bayer.

 

Alejandro el Grande (Theo Angelopoulos, Grecia, 1980)

 

El legendario director griego, creador de algunas de las más grandes joyas cinematográficas de todos los tiempos, presenta una representación de los hechos ocurridos en 1872 en Dilesi, Grecia. Un grupo de bandidos, dirigidos por quien cree ser la reencarnación de Alejandro Magno, secuestran a un grupo de personas.

Este complejo drama político analiza el nocivo culto a la personalidad que tanto imperó durante el siglo XX y que actualmente nos aqueja.

 

Born in Flames (Lizzie Borden, EEUU, 1983)

 

Teoría queer, ciencia ficción y feminismo se encuentran en esta genial película de Lizzie Borden –quien cambió su nombre legal para que fuera idéntico al de la supuesta asesina de gran fama en EEUU. Filmada como falso documental, sigue la historia de radiolocutoras feministas luchando contra el poder en una sociedad futurista socialdemócrata en la que el antagonismo con una de las verdaderas fuentes del poder (la representatividad) es absoluto.

Un final majestuoso y una estética arriesgada llevaron a su realizadora a ganar el premio del jurado en Berlín.

 

Libertarias (Vicente Aranda, España-Italia-Bélgica, 1996)

 

Durante la guerra civil española, el papel de las mujeres fue innegable. Esta historia comienza con un convento tomado por revolucionarios anarquistas. María, una de las monjas dentro, pone en duda sus creencias luego de convivir y pasar tiempo con Floren y Pilar, militantes feministas, y su acompañante Charo, exprostituta radicalizada por la guerra luego de darse cuenta de las implicaciones genéricas de su profesión.

Las cuatro buscarán luchar hombro con hombro junto a sus compañeros, pero tendrán que enfrentar los prejuicios en su contra. Un valiente homenaje a las mujeres en el frente de batalla y una justa reivindicación a la importancia de su reconocimiento.

 

The Anarchists (Yong Yoo Sik, China-Corea del Sur, 2000)

 

En este controvertido film ambientado en Shangái durante los años 20, cinco jóvenes anarquistas coreanos intentan desestabilizar el poder colonial de Japón sobre su península, incursionando en acciones directas y terrorismo. De esta manera creen que desatarán una insurrección.

La violencia y la necesidad de sobrevivir a cualquier costo los acerca al mundo de las apuestas y el crimen callejero. De moral ambigua, esta historia de violencia y traición retrata la frustración que arrastra a muchos idealistas a un abismo tan oscuro como el que buscan combatir.