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Los derechos del amor: reflexión sobre la cinta ‘El matrimonio Loving’ (Jeff Nichols, 2016)

Arte

Por: Psicanzuelo - 02/15/2017

La película nos muestra una penosa situación de hace más de medio siglo que puede repetirse ahora con las medidas antimigratorias tomadas en Washington actualmente

La película El matrimonio Loving (Jeff Nichols, 2016) es muy relevante ahora que están por perderse  varios derechos ciudadanos que se consiguieron hace poco tiempo en Estados Unidos. Con la guerra de secesión no se consiguió la libertad con todo y derechos para la población afroamericana de la noche a la mañana; sobre todo en los estados del sur vinieron varios años de problemáticas que poco a poco afectaron las leyes, para que esta población fuera tomada en cuenta como ciudadana. Ahora, con las políticas del presidente Donald Trump, estos derechos se ven amenazados nuevamente.

Richard (Joel Edgerton), que es un hombre rubio, ama a su novia afroamericana Mildred (Ruth Negga), apodada “Frijol”, en un lugar incorrecto para las relaciones interraciales, el estado de Virginia. Pero al estar cerca de Washington D.C., saltan todas las convenciones y viajan a esa ciudad acompañados del padre de la novia, para casarse. De regreso viven la peor de las injusticias, cuando son arrestados, llegando a un juicio que les impide regresar al estado durante 25 años o ser encarcelados casi de por vida; el único crimen que cometieron fue amarse y respetarse, querer formar una familia. Parece que Jeff Nichols, con guión original una vez más, basándose en un hecho real nos invita a reflexionar, o más bien a sus compatriotas: “¿Qué no se acuerdan?”. Por qué las decisiones que se están empezando a tomar desde Washington actualmente nos llevan al pasado, a vivir como en los 50, con medidas racistas, logias que cuidan un statu quo enfermo y una jerarquía obsoleta. Hace pocos días Jorge Ramos, periodista mexicano radicado en EEUU, entrevistó a un sólido seguidor de Trump y su discurso de la jerarquía racial y su concepto de lo que es EEUU en realidad dejó mudos a todos los que vimos el video viralizado. Es hasta gracioso, pero ese discurso es el mismo del juez de la cinta de Nichols (que seguramente los sábados en la noche se ponía el uniforme del KKK). Cada raza donde debe de ir, y la raza blanca para controlarlos a todos por designios divinos, como los animales de distintas razas no se deben mezclar porque Dios tiene un orden que no se puede romper.

La película El matrimonio Loving es fría en su tratamiento aunque cuenta con magníficas actuaciones estelares, no hay macanazos ni violencia que impulsa los obstáculos contra los objetivos de los personajes, como sucede en buenas películas que tienen que ver con el tema como Selma (Ava DuVernay, 2014) o El color púrpura (Steven Spielberg, 1985). En cambio hay situaciones minimalistas que se repiten temáticamente: Richard poniendo ladrillos, Mildred esperando en casa mirando por la ventana, las carreras de coche que son el único momento divertido que tiene Richard aparte de convivir con “Frijol”, etc… De esta manera se siente intensamente la diferencia con nuestras vidas, cómo es posible que Richard no tenga la posibilidad de ser libre, ir al parque con sus hijos, de estar con su mujer donde creció, la vida común ya no se puede hacer, resulta muy triste cómo la ley puede llegar a tratar al individuo como un animal. Poco a poco pierde acceso a todo eso que le gusta: las carreras, la posibilidad de trabajar tranquilo sin recibir indirectas, la posibilidad de caminar libremente al lado de la persona que ama.

Llama la atención el soundtrack que escribe el texano David Wingo, un minimalismo country (me recuerda un poco el trabajo de Stars of the Lid, por ejemplo) que hace que las escenas se contraigan más aún, y que se sienta esa desesperación de lo que puede ser y no es, injustamente.   

Jeff Nichols ha sido una voz muy interesante dentro del cine independiente americano desde un inicio, pero era claro que su discurso era estético, sin dejar de hablar de ese sentimiento paranoico tan típico dentro del sueño americano. Nunca ha dejado de hablar del apocalipsis después de todo, y con esta película no lo deja de hacer, y es una interesante mirada, un apocalipsis involutivo donde de pronto los relojes se detienen y van hacia atrás, hasta la diversión absoluta de la cacería de brujas y el miedo a vivir fuera de una cultura patriarcal.

 

Twitter del autor: @psicanzuelo

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"Elige la vida": la versión actualizada del irónico monólogo de 'Trainspotting'

Arte

Por: pijamasurf - 02/15/2017

El monólogo que hizo a Renton un personaje emblemático de toda una forma de sentirse de una generación intenta volver a captar el Zeitgeist

En 1996 Trainspotting, en la voz de su protagonista Renton, la pegó con este monólogo:

Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas. Elige lavadoras, coches, equipos de compact disc y abrelatas eléctricos. Elige la salud, colesterol bajo y seguros dentales. Elige pagar hipotecas a interés fijo. Elige un piso piloto. Elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego. Elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de putos tejidos. Elige bricolaje y preguntarte quién coño eres los domingos por la mañana. Elige sentarte en el sofá a ver teleconcursos que embotan la mente y aplastan el espíritu mientras llenas tu boca de puta comida basura. Elige pudrirte de viejo cagándote y meándote encima en un asilo miserable, siendo una carga para los niñatos egoístas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte. Elige tu futuro. Elige la vida... ¿pero por qué iba yo a querer hacer algo así? Yo elegí no elegir la vida: yo elegí otra cosa. ¿Y las razones? No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?

Para muchos jóvenes este discurso capturó la sensación del Zeitgeist del momento, un irónico despertar del sueño falaz del capitalismo y el consumismo; preferir no participar en esta farsa de opción múltiple.

La versión actualizada para la película Trainspotting, que un crítico de The Guardian considera un tanto patética, dice:

Elige la vida. Elige Facebook, Twitter, Instagram y reza por que a alguien, en alguna parte, le importe... Elige desenterrar viejas relaciones, deseando que las cosas hubieran sido diferentes. Elige ver cómo la historia se repite. Elige tu futuro. Elige el reality TV, tildar de putas, porno de revancha. Elige un contrato de cero horas, un viaje al trabajo de 2 horas... y elige lo mismo para tus hijos, sólo que peor, y ahoga el dolor con una dosis desconocida de una droga desconocida hecha en la cocina de un desconocido. Y luego... intenta respirar profundamente... Eres un adicto, así que sé adicto. Sólo sé adicto a algo más. Elige a los que quieres. Elige tu futuro. Elige la vida.

Y sí, tiene razón el crítico de The Guardian: los creadores de Trainspotting 2 debieron haber "elegido" no repetir este monólogo, aunque éste al menos refleja bien el fastidio y la sequedad creativa de una crisis de madurez. Quizá les pasó (como señala uno de los personajes de la película original sobre Iggy Pop) que "lo tuvo pero lo perdió". La vida a los 46 no es como a los 25. Suele ser una versión de más baja calidad, un tanto pixeleada, especialmente cuando quemaste tus mejores cartuchos (y tus neuronas) en la juventud, persiguiendo los thrills del momento como si no hubiera mañana. Quizá este discurso simplemente es un reflejo de la progresiva estupefacción de nuestra sociedad, ya sea que consumamos drogas como el crack o la heroína o Facebook e Instagram.