*

X

Los 5 documentales favoritos de Werner Herzog

Arte

Por: PijamaSurf - 02/22/2017

El famoso director, autor de impresionantes documentales como "Grizzly Man" y "La cueva de los sueños olvidados", nos recomienda algunos de sus documentales favoritos

Herzog es uno de los pilares de la cinematografía alemana contemporánea; ha pasado a la historia del cine por la calidad y profundidad de sus múltiples obras de ficción, cortometrajes y documentales. Actor, productor, guionista y director, indiscutible figura de talla mundial dentro y fuera del séptimo arte.

En el marco de la edición 2017 del festival internacional de documental Ambulante, que se realiza en diversas ciudades de México y el mundo, el director fue invitado a curar una sección de documentales que fueran imprescindibles para él. El resultado es una fina selección de documentales que abordan problemáticas como el choque entre culturas, el daño a la naturaleza y su relación con el hombre y la exploración del espíritu humano.

En caso de que no puedas ir, aquí te presentamos los cinco documentales favoritos de Herzog:

 

Gástalo todo

 

Dir. Les Blank, EU, 1972.

En este apasionante documental acompañamos a Blank a un recorrido por el orígen de la música cajun en el sureste de Luisiana, Estados Unidos. Los orígenes francocanadienses de los católicos que habitan el lugar son explorados junto a su estilo de vida para retratar con refinamiento y emoción la esencia de sus notas, la tesitura de sus instrumentos.

 

Vernon, Florida

 

Dir. Errol Morris, EU, 1981.

Una mirada a la cotidianidad de un pequeño pueblo en una ciudad pantanosa de Florida, en la que se desarrolla una relación especial con el entorno. Desde la caza de pavos hasta el gruñido de los lagartos, todo parece adoptar un significado más profundo frente a la cámara de Errol que, junto a sus entrevistados, explora el significado de la vida desde este pequeño rincón del universo.

 

Los amos locos

 

Dir. Jean Rouch, Francia, 1955.

La colonización dejó una profunda huella en los países que la padecieron. Este documental explora los ritos de posesión hauka, una práctica que se extendió por las colonias francesas en África, que ayudó a asimilar el choque espiritual y cultural al que se enfrentaron los colonizados.

 

La pesadilla de Darwin

 

Dir. Hubert Sauper, Austria-Bélgica-Francia, 2004.

Crudo retrato de las nefastas consecuencias sociales, ambientales y bélicas que trae la introducción de la perca del Nilo al lago Victoria en Tanzania. Un arrebatador documento sobre la relación desequilibrada entre el comercio internacional y la política rapaz.

 

La mirada del silencio

 

Dir. Joshua Oppenheimer, Dinamarca-Indonesia-Noruega-Finlandia-Reino Unido, 2014.

Inesperada continuación del aclamado documental del mismo director, El acto de matar, y filmada en el mismo período de tiempo, sigue la trayectoria de un optometrista que descubre la identidad de los asesinos de su hermano, quienes forman parte del grupo en el poder, y su lucha por confrontarlos.

 

El mundo es un lugar complejo lleno de belleza y sufrimiento, de amor y crueldad; vale la pena conocerlo a través de la cámara de estos excelentes documentalistas.

Estas 5 expresiones del lenguaje cotidiano están limitando tu realidad

Arte

Por: pijamasurf - 02/22/2017

La realidad que experimentamos está construida sobre la base de las palabras que usamos

Nuestra realidad está hecha de lenguaje, porque gracias a éste podemos aprehenderla y experimentarla. Entre otras implicaciones, de este hecho es posible extraer un corolario interesante: las cualidades de nuestro lenguaje determinan también las cualidades de nuestra realidad. Un lenguaje rico se traduce en una experiencia mucho más rica de la vida y el mundo y, en cambio, usualmente las versiones estrechas de la realidad están vinculadas de lleno con un lenguaje limitado.

Darnos cuenta de ello es descubrir también que cambiar el lenguaje que utilizamos es cambiarnos a nosotros mismos y modificar la realidad que habitamos.

A continuación compartimos cinco sencillas expresiones que operan dicha transformación pero no en un sentido deseable, pues por el uso que les damos limitan nuestra realidad, empobreciéndola.

 

1. De verdad/Realmente

Borges, entre otros escritores, aconsejó evitar el énfasis. Él pensaba en la literatura, claro, en donde emplear este recurso retórico vuelve sospechoso un estilo, como si el escritor dudara tanto de su propia capacidad expresiva que necesitara exagerar para convencer a su lector. Algo así pasa con el énfasis un tanto hueco que hay en la reafirmación de que tal o cual suceso fue “real”, “de verdad pasó”, etc. Por lo demás, el uso de ambas palabras es tan común que resulta para muchos en una muletilla de su discurso.

¿Qué emplear entonces? Todo depende del contexto, pero en general intenta optar por un adverbio más preciso. En una oración como “Fue una comida realmente deliciosa” quizá podrías decir “inesperadamente deliciosa”.

 

2. Las cosas

El mundo contemporáneo parece estar hecho únicamente de “cosas”. Hechos, personas, emociones, objetos y prácticamente cualquier otro elemento de la realidad puede ser reducido a “cosas así”, “cosas como esa”, “cosas de ese tipo”, etcétera.

¿Qué hacer entonces? Simple: llamar a “las cosas” por su nombre, como reza la conseja popular.

 

3. Creo/Pienso/Siento

¿No merece la riqueza de nuestro pensamiento un espectro mucho más amplio de palabras para referirnos a lo que cruza por nuestra mente?

¿Qué opciones tienes? Me parece…, Tengo la impresión…, Opino…, Mi idea al respecto…, etcétera.

 

4. Ser/Estar

Una de las primeras prácticas que se pueden adoptar para enriquecer el vocabulario consiste en reducir en la medida de lo posible el uso de los verbos "ser" y "estar", sumamente cómodos porque condensan una multitud de significados pero, por ello mismo, reduccionistas para la realidad que experimentamos.

A cambio, intenta recurrir a otros verbos.

 

5. Muy

Estas son dos palabras que por fuerza de repetición también han perdido su sentido. De tanto usarlo, el adverbio "muy" ya no acrecienta el valor de nada, y parece lo mismo decir que algo es interesante a muy interesante.

En este caso, la recomendación podría ser dejar de usar “muy” para elevar la calidad de algo y, mejor, encontrar una palabra que exprese con justicia y precisión lo que queremos decir. ¿Por qué decir que algo es “muy bueno” y no calificarlo de excelso, por ejemplo?

 

¿Qué te parece? ¿No es la realidad suficientemente diversa y múltiple como para limitarla con nuestras palabras?