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Esta increíble casa esconde hermosas imágenes de lo que fuera el proyecto de vida de un personaje fascinante

Un llamado de Dios. Así definió su constructor, Horace Burgess, la razón por la que se aventuró a comenzar este magno proyecto que le tomó, ni más ni menos, 15 años completar.

 

 

La construcción de cuatro pisos es soportada por seis árboles y para su construcción se emplearon más de 250 mil clavos.

 

 

En su interior cuenta con una sala acondicionada para realizar plegarias y ritos; ese mismo lugar está ambientado para servir como una pista de básquetbol.

 

 

Oficialmente se trata de la casa del árbol más grande del mundo y se localiza en Crossville, Tennessee. También se le conoce como "la casa del Ministro".

 

 

El total de su superficie es de 3 mil metros cuadrados. Su costo estimado está alrededor de los 12 mil dólares.

 

 

La casa está llena de inscripciones que hicieron los visitantes para marcar su paso por ahí. En el décimo piso de la construcción se encuentra una preciosa terraza pensada como un penthouse al aire libre. Por si fuera poco, cuenta con un campanario, la parte más alta de toda la construcción.

 

 

Tristemente, en 2012 fue clausurada por el jefe del departamento de bomberos de la localidad por el inminente riesgo de que, de un momento a otro, un incendio consumiera al edificio junto con sus habitantes.

 

 

El lugar está lleno de maravillosos rincones e inesperados espacios, pues aunque "el Ministro" no era exactamente un arquitecto puso toda su devoción y esfuerzo en ello.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Recientemente se firmó una petición para que se rehabilite esta magnifica construcción. ¿Funcionará?

Escarabajos utilizan la luz de la Vía Láctea para guiar sus movimientos

Ecosistemas

Por: Pijamasurf - 02/24/2017

Escarabajos peloteros mueven sus pelotas de mierda en sintonía con la luz de la galaxia

Muchos animales utilizan los cuerpos celestes para navegar la Tierra, pero seguramente uno de los fenomenos de astronavegación más sorprendentes fue descubierto hace un par de años. Investigadores de la Universidad del Witwatersrand en Sudáfrica descubrieron que los escarabajos peloteros utilizan la Vía Láctea para orientarse.

Estos legendarios insectos que cargan su propia pelota de excremento se guían por la luz de la galaxia. Para esta especie, poder moverse en línea recta es vital en el acto de enterrar el excremento que luego será alimento para sus bebés y para escapar de otros escarabajos que quieren robar su pelota. El descubrimiento fue fruto de la interrogante de cómo estos insectos podían rodar rectamente una pelota en noches sin luna. Esto hizo que los investigadores consideraran la posibilidad de que utilizaban la luz de las estrellas.

Para el experimento en cuestión se llevó a los escarabajos al Planetario de Johannesburgo y se hicieron pruebas en las que se descubrió que los escarabajos sólo podían orientarse de manera efectiva cuando estaba presente la Vía Láctea. Cuando se bloqueó el acceso a la luz, los insectos rodaban sus pelotas sin rumbo.

El escarabajo pelotero es el primer animal que se comprueba que utiliza la Vía Láctea como parte de un mecanismo biológico. 

La investigación evoca en cierta forma al dios Jepri, la deidad solar egipcia representada como un escarabajo. Los egipcios hicieron la conexión simbólica entre el acto de rodar bolas de excremento del escarabajo y el movimiento del Sol en el firmamento, y también de la regeneración y el renacimiento en el hecho de que los jóvenes escarabajos emergen de los huevos dentro del excremento ya formados. Sería interesante investigar si esta deidad tenía alguna relación también con la Vía Láctea, la cual para los egipcios estaba conectada con el río Nilo en la analogía del macro y el microcosmos.