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Estos alimentos te hacen más atractivo para el sexo femenino

Salud

Por: PijamaSurf - 02/02/2017

Algunas dietas pueden mejorar la forma en que las mujeres te perciben

Más allá de estar en forma o tener algo de peso extra ciertos hábitos alimenticios pueden aumentar el interés que las mujeres sienten por los hombres, pues la dieta afecta el aroma corporal que todos tenemos. Los científicos han estudiado este enfoque: igual que con otros animales, quienes ingieren más nutrientes tienden a conseguir pareja con mayor facilidad.

Una serie de experimentos probó que el ajo es un alimento ideal bajo estos criterios. Se pidió a un grupo de voluntarios utilizar parches en las axilas para recolectar su sudor, algunos de ellos no comían ajo y otros llevaban una dieta rica en él. Luego pidieron a 14 mujeres que evaluaran el olor según quiénes les parecían más atractivos. El resultado fue un consenso absoluto: el olor de aquellos que incluían ajo en su dieta resultó favorecido. Un hombre necesita comer en promedio al menos cuatro dientes de este bulbo para obtener un resultado notable.

El ajo es un poderoso antibacteriano natural, mejora los niveles de antioxidantes en el cuerpo y cambia la forma en la que huele nuestro cuerpo. Para Jitka Fialová, autora del estudio de la Universidad Charles de Praga, esto puede deberse a que “las mujeres podrían buscar señales en el olor corporal para encontrar parejas que puedan asegurarles comida de calidad”.

 

 

En otra investigación publicada en Evolution and Human Behavior, psicólogos de la Universidad de Macquarie en Sidney pidió a un grupo de mujeres evaluar el olor de playeras utilizadas durante 24 horas por distintos hombres a quienes se les requirió un detallado reporte sobre su alimentación. El resultado: aquellos con mayor ingesta de productos ricos en carotenoides --esto es, un grupo de pigmentos orgánicos, principalmente caroteno-- tuvieron la aprobación femenina. Esto se debe a que el consumo de este compuesto tiende a colorar la piel con un tono amarillo que resulta visualmente atractivo para ellas (al menos esto aplica para pieles claras). De cualquier manera, el consumo de alimentos nutritivos provoca, según el mismo estudio, un aroma frutoso, dulce y placentero. Un olor que refleja un consumo bajo de estos nutrientes está asociado a infecciones y mayor riesgo de mortalidad.

¿Piensas en cambiar tus hábitos alimenticios? Recuerda que el ajo, pese a todo, no suele tener un olor tan favorable para el aliento, así que calcula correctamente el momento para consumirlo. 

4 personalidades, 4 formas de cambiar un hábito: ¿cuál se adapta mejor a tu vida?

Buena Vida

Por: Kin Navarro - 02/02/2017

En la carrera por no decepcionar ni decepcionarnos (una vez más), te presentamos algunas herramientas que te ayudarán a transformarte en una nueva persona

¿Cuáles son tus propósitos para este año? Algunos de los más recurrentes son bajar de peso, dejar de fumar, organizar mejor el trabajo, fortalecer la vida familiar, cultivar las amistades. Con apenas 1 mes transcurrido, aún estamos a tiempo para planificar y corregir todos los detalles que se nos han escapado hasta ahora.

Con cada pequeña decisión que tomamos, constituimos nuestro presente y construimos nuestro futuro. Los hábitos son las pequeñas decisiones que forman nuestro estilo de vida. Se dice que a diario repetimos hasta el 40% de las actividades que realizamos, pero es un hecho que una de las cosas más difíciles que hay es cambiar un hábito.

No se trata únicamente de tener la buena intención de realizar un cambio positivo en nuestras vidas o contar con suficiente fuerza de voluntad para sostener ese cambio por largo tiempo y contener nuestro impulso por regresar a lo anterior. Cambiar un hábito también requiere de planeación.

Los consejos para hacerlo abundan: hacer una lista, empezar poco a poco, cambiar de golpe, darnos pequeñas recompensas, hacerlo por la mañana o diario durante 30 días. En fin, cualquiera de estos métodos puede haberle funcionado a algún famoso o a alguien cercano a nosotros, pero esto no significa que necesariamente funcionará para todos.

 

 

De acuerdo con Gretchen Rubin, autora de Better Than Before, para cambiar nuestros hábitos antes debemos comprender cómo manejamos las expectativas, las sociales o exteriores y las propias o interiores. La investigadora ha dividido a las personas en cuatro grupos según este criterio:

El primero es el de las personas que buscan satisfacer ambos enfoques, expectativas ajenas y propias. Este grupo, el de los llamados sostenedores, tiende a conseguir con facilidad sus metas en cuanto a cambio de hábitos de refiere.

El segundo, los llamados cuestionadores, ponen en duda toda expectativa externa y sólo las aceptan si encuentran una justificación que los convenza para sostener un hábito.

El tercero, los obligados, tienden a comportarse más en función a lo que se espera de ellos socialmente pero tienen problemas para comprender lo que ellos mismos esperan. Para generar un nuevo hábito necesitan sentir responsabilidad para con otros.

El cuarto es el de los rebeldes, que se resisten a toda expectativa, ya sea propia o ajena; quieren hacer las cosas a su manera y para construir nuevos hábitos necesitan sentir libertad para escoger.

En esta página puedes hacer un cuestionario que te indicará qué tipo de persona eres al momento de formar hábitos.

 

 

Al conocer nuestra relación con lo que esperamos al cambiar nuestra vida, podemos enfocar mejor esta lucha por convertirnos en quienes queremos ser. Rubin considera que hay formas sencillas de evitar quedar a medio camino.

Hacer que el éxito sea fácil y el fracaso difícil al planear nuestras actividades y modificar nuestro entorno puede ayudar. ¿Quieres comer sanamente? Compra comida saludable desde antes, esconde la comida chatarra en tu casa, o mejor aún, aléjate de lugares en los que sabes que la habrá.

¿Cambiaste de trabajo, escuela, casa o pareja? Mejor aún, nuevos entornos y relaciones son una excelente oportunidad para ser esa nueva persona que siempre has querido ser.

Intenta monitorear tus hábitos: cuántos cigarros, cuántas cervezas, cuánta comida. Contabiliza el número de ocasiones en que recaes o sientes impulsos por volver al hábito que deseas cambiar. También mantén presente otras ocasiones en las que has cambiado, qué cosas te facilitaron ese cambio, qué te ayuda al cambio, cómo lo hiciste, cuánto tiempo te llevo. No repitas métodos que no funcionaron en el pasado, intenta deshacerte de todo lo que te sobra. Es sencillo cambiar tus hábitos cuando lo haces de acuerdo a ti. Somos nuestros propios arquitectos.