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Esto sucede cuando una ilustradora retrata a la mujer actual viviendo con sus demonios (IMÁGENES)

Sociedad

Por: PijamaSurf - 02/20/2017

Hay mujeres que logran combatir esta distorsión, dándose cuenta y dando a notar la comodidad que inunda el tejido adiposo, vello corporal, soltería e inteligencia

Cuando la mujer actual llega a su departamento de soltera y empieza a prepararse la cena, a desmaquillarse y se sienta frente a la computadora o la televisión para descansar un poco de la realidad, se aleja paulatinamente de la imagen esperada de la mujer escultórica en lencería, eternamente maquillada y posando al aire hasta el cansancio. 

 

Estas dos imágenes de alguna manera disocian la percepción general de la mujer y se deja de saber qué es realidad sobre este mítico personaje, es decir que una persona que convive con una mujer tiene la expectativa de que se comporte y piense de una forma más pasiva, provocando que ella se sienta no sólo insegura sino también con miedo si se aleja un poco del estereotipo en el que se le encierra. 

 

Afortunadamente hay mujeres que logran combatir esta distorsión, dándose cuenta y dando a notar la comodidad que inunda el tejido adiposo, vello corporal, soltería e inteligencia. Un ejemplo de esta lucha es el de Polly Nor, una creativa ilustradora que pinta a las mujeres como demonios cuyos objetivos son la comodidad ancha de la mujer en sus pieles de Satán y, claro, la caída del hombre por medio de la tentación. De alguna forma, estos demonios de la mujer la hacen partícipe de un amor propio que ni la sociedad, ni una pareja o amigos, son capaces de dar. 

 

A continuación te compartimos unas imágenes de Where The Wild Things Are, en donde los humanos se convierten en un monstruo dentro de un mundo mágico enfocado en la comodidad y la autocomplacencia:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Este es el origen del uso de imágenes sexys de mujeres para vender cosas (FOTOS)

Sociedad

Por: pijamasurf - 02/20/2017

Así empezó el matrimonio entre la publicidad y el sexo (y la objetificación femenina)

La publicidad y el sexo parecen estar ligados indisociablemente, pero esto no siempre fue así. Diferentes historiadores coinciden en que fue el ilustrador litográfico Jules Chéret el responsable de sexualizar la publicidad, creando una revolución en el París de 1860 con sus coloridos pósters en los que aparecían mujeres apenas vestidas, lo que en esa época era algo muy provocador.

Tim Wu, autor del libro The Attention Merchants, considera que Chéret detonó uno de los momentos claves no sólo de la publicidad sino de lo que llama la industria de la atención (de captar la atención del público de cualquier forma, para capitalizarla). Según Wu, Chéret "entendió que había pocas mejores formas de obtener la atención masculina que desplegando imágenes de mujeres con poca ropa". Sus pósters "mostrando hermosas mujeres con prendas provocativas refocilándose sobre campos de color vibrante" fueron la histórica innovación que hoy en día sigue siendo el recurso predilecto de los publicistas, especialmente cuando falla la imaginación.

Nicholas D. Lowry, de las Swann Galleries de Nueva York, explica que "Chéret trajo el sexo a la publicidad. Pobló sus pósters con estas hermosas y sexys mujeres --la mayoría de ellas rubias y pelirrojas-- para vender jabón, aceites para lámparas, jarabes para la tos y muchas cosas más. Eran sexys, ligeras, sin preocupaciones". Chicas boyantes que hacían sentir bien y, quizá sin saberlo en ese entonces, ya ligaban el deseo sexual con el deseo de adquirir un producto, un mecanismo inconsciente que luego explotaría Ed Bernays, el sobrino de Sigmund Freud.  

"Alguien alguna vez describió a las chicas de Chéret siendo como champagne que sale de una botella". Esta sexy efervescencia en ese entonces fue enormemente influyente. Chéret es además considerado uno de los padres de los afiches o del arte de los pósters, y fue pensado en su momento como uno de los padres de la liberación femenina --lo cual hoy resulta paradójico. La felicidad voluptuosa de las mujeres de sus pósters, en su momento parecía algo propio de la libertad femenina de sacudirse las ataduras del moralino patriarcado en una efervescencia incontenible. Hoy esto, habiendo sido explotado y llevado a un nivel mucho más grotesco, es considerado uno de los principales obstáculos para la libertad de las mujeres, en tanto que el cuerpo femenino es constantemente objetificado. 

A continuación una pequeña muestra de los pósters de Chéret:

 

 

 

 

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