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Los neuroteólogos, dedicados a la comprensión de la relación entre el cerebro humano y la religión, consideran que es la estructuración binaria, holística, causal y cuantitativa del cerebro la que facilita sensar la presencia de Dios

Investigadores, psiquiatras y psicólogos han tratado de indagar, a veces sin mucho éxito, las profundidades de la mente. Cuestiones sobre cómo las sensaciones pueden materializarse en pensamientos y éstos últimos son capaces de resultar en reacciones corporales y espirituales. Ha sido durante esta investigación que algunos constructivistas cognitivos comenzaron a asegurar que es en esa transformación lingüística entre sensación y pensamiento en donde ahonda Dios. 

 

Los neuroteólogos, por su lado, dedicados a la comprensión de la relación entre el cerebro humano y la religión, consideran que es la estructuración binaria, holística, causal y cuantitativa del cerebro la que facilita sensar la presencia de Dios. 

 

Pensemos en el caso, por ejemplo, de un hombre de 45 años de edad, paciente con epilepsia internado en el Hadassah University Hospital de Jerusalén, quien ha experimentado una serie de crisis en el lóbulo temporal que le han provocado alucinaciones –de voces, música, personas, olores y sabores– intensas y casi reales sobre conversaciones con Dios. De acuerdo con la evidencia los lóbulos frontales y temporales se activan durante actos de meditación o rezos, en los cuales surge una importante inversión energética de concentración mental. Y es entonces que surge la pregunta: ¿es necesaria una alteración fisiológica para una experiencia religiosa? 

 

Tras realizar varias pruebas EEG para observar sus patrones cerebrales, se encontró que este paciente realmente era capaz de ver a Dios: 

 

Mientras estaba en cama, el paciente abruptamente “se congeló” y se quedó viendo hacia el techo durante varios minutos, comentando luego que sintió que Dios se estaba acercando. Cuando él comenzó a cantar rezos en silencio, observó su Kappa y se la puso en la cabeza, cantando más rezos de manera excesiva. Entonces, abruptamente, gritó: “Y tú eres Adonai –nombre del dios hebreo–, el señor”, argumentando que Dios se le presentó y le ordenó traer redención al pueblo de Israel. 

 

Previo a sus alucinaciones, el paciente no era una persona religiosa y recibía medicamentos antipsicóticos que lo regulaban durante unas horas pero, de golpe, los episodios solían comenzar de nuevo. Entonces, ¿en qué parte se encuentran los mecanismos neurales que causan alucinaciones con experiencias así de religiosas? Parece ser que en el control de los mecanismos del lóbulo prefrontal –más que en el lóbulo temporal, en donde curiosamente se halla activa la glándula pineal. 

 

En su libro DMT: The Spirit Molecule, el doctor Rick Strassman ha sugerido que el alma humana utiliza la glándula pineal como canal espiritual, y a la molécula DMT –dimetiltriptamina– como un catalizador para ese mismo fin. Es decir que la experiencia religiosa, siquiera de una identidad metafísica, puede experimentarse a través del DMT que se produce de manera natural en la glándula pineal, como si la fuerza vital renaciera en el cuerpo e impactara en los estados de conciencia: “Es posible que la [glándula] pineal sea el órgano más activo en el cuerpo al tiempo de la muerte. ¿Podemos decir que tal vez la fuerza vital sale del cuerpo a través de la pineal?”.

 

Pese a que se fortalezcan las teorías sobre la influencia de la glándula pineal para la experimentación teológica, aún quedan dudas por resolver como, por ejemplo, ¿por qué existen casos enfocados en la charla con un Dios que busca la redención y otros en que sólo marca el paso a través de la trascendencia espiritual? Es como si tuviéramos que preguntarnos sobre la significación dada a cada una de las sensaciones que no siempre podemos explicar neurocientífica ni teológicamente, como si nos viéramos obligados a confiar en la sabiduría de nuestro cuerpo, su glándula pineal o tercer ojo, para alcanzar un estado de asombro y mistificación.

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Raro fenómeno astrológico advierte que estas semanas son especialmente benéficas para nuestro planeta

Magia y Metafísica

Por: pijamasurf - 02/04/2017

Entre el 7 de enero y el 6 de febrero todos los planetas del Sistema Solar estarán moviéndose en la misma dirección; se considera una etapa de abundancia y oportunidad

El fenómeno conocido en inglés como APDM (All planets in direct motion) hace referencia a cuando se registra una sincronía direccional de todos los planetas del Sistema Solar y todos están sin excepción moviéndose hacia adelante. Desde la antigüedad, en un plano astrológico, se ha considerado que la temporada que comprende a este fenómeno (aproximadamente 30 días) es un período especialmente positivo, de gran fortuna. Básicamente se traduce en que ninguno de los planetas que forman parte de nuestro sistema se encuentra en estado retrogrado, sincronía que rara vez ocurre. 

En este 2017 la orquesta planetaria se debe a que el 7 de enero el Mercurio retrogradó viró y que el siguiente retrogrado, Júpiter, no se activa hasta el próximo 7 de febrero. Esto nos permitirá disfrutar de prácticamente un mes de APDM.   

El hecho de que todos los planetas estén moviéndose en la misma dirección, hacia adelante, sugiere que existen fuerzas importantes alineadas, generando una especie de inercia que debiéramos aprovechar. Tal vez por eso los astrólogos suelen considerar a esta temporada como la ideal para arrancar nuevos proyectos, cerrar alianzas, contraer matrimonio y, en general, sembrar cualquier semilla que deseemos que esté impresa con una fuerza extra. También se advierte que se trata de un período particularmente fértil para el ejercicio de las intenciones, así que en estos días el adagio "Cuidado con lo que deseas por que se te puede cumplir" tendría que ser tomado en cuenta más que nunca. 

La popular astróloga Wave Rayne resume así este fenómeno:

Desde la posición del Sol o la perspectiva de la Tierra, este fenómeno de "Todos los planetas en movimiento directo" representa un pasaje grupal, colectivo, armonioso, sincrónico y holístico, a través del universo infinito.  

Los tiempos parecen especialmente duros y el panorama en básicamente cualquier país del mundo dista de presentarse muy sonriente; sin embargo, al menos desde un plano astrológico, el próximo mes es una buena oportunidad para materializar cosas positivas... Sería bueno aprovecharlo.