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El músico Moby dice tener información secreta sobre la relación Trump-Rusia y una próxima guerra contra Irán

Política

Por: pijamasurf - 02/15/2017

Moby dice haber hablado con personas de Washington D.C. que confirman que Trump está coludido con Rusia y que se planea una guerra

El músico Moby, quien además de lograr fama por su música electrónica es conocido por su activismo, ha publicado en su perfil de Facebook un post en el que mantiene haber tenido conversaciones con insiders de Washington D.C. que confirman la colusión entre Trump y Rusia, entre otra información delicada.

Moby sostiene que el dossier ruso publicado por BuzzFeed después de la inauguración de Trump en el que se alega que la administración del nuevo presidente está siendo manipulada por el gobierno ruso es 100% verdadero. Trump ha negado esta información, pese a que CNN luego verificó parte del contenido de dicho documento. El lunes renunció el Consejero de Seguridad Nacional Michael Flynn, ante abundante especulación por conversaciones con el embajador ruso. Moby tomó esto como confirmación de las acusaciones. 

Según Moby, el gobierno ruso estaría chantajeando a Trump por "cosas más graves que ser orinado por prostitutas rusas". Trump, de la mano de Steve Bannon, estaría planeando una guerra para distraer a la opinión pública, lo más probable es que contra Irán. Moby dijo también que existe un plan entre la derecha para deshacerse de Trump. Igualmente, hay un plan entre las agencias de inteligencia para lograr que Trump sea removido del cargo.

Evidentemente Moby no es una fuente a la que uno voltearía para obtener información política, pero hoy en día toda línea divisoria tradicional en este sentido parece haberse borrado.

 

Aquí puedes leer el post de Moby en sus cinco puntos

Hannah Arendt: ¿cómo surgen los regímenes totalitarios?

Política

Por: PijamaSurf - 02/15/2017

La filósofa alemana da algunas pistas para comprender cómo se llega al totalitarismo y lo que podemos hacer para evitarlo

En su libro Los orígenes del totalitarismo (1951), la filósofa Hannah Arendt hace un análisis sobre el surgimiento del antisemitismo en Europa central y Europa del Este para disertar sobre los dos movimientos totalitarios más importantes del siglo XX: el nazismo y el estalinismo. Sin embargo, más allá de tratarse de un estudio sobre estas dos pesadillas del siglo pasado, muy a pesar de nuestros deseos, también es una disertación que se mantiene completamente vigente en estos tiempos en que los gobiernos de extrema derecha se posicionan en todo el mundo mientras atravesamos por una alarmante crisis de refugiados, sólo por mencionar algunos elementos del escenario mundial actual.

Aunque para Arendt existen complejas y diversas causas de los regímenes totalitarios, nos centraremos en algunas que describen no al régimen en sí sino a las personas que sin saberlo forman parte de él, es decir, la gente común:

 

El sujeto ideal del dominio totalitario no es el nazi convencido o el comunista convencido, sino personas para quienes la distinción entre hecho y ficción (es decir, la realidad de la experiencia) y la distinción entre lo verdadero y lo falso (es decir, las normas del pensamiento) ya no existe.

 

Esto es, nos convertimos en el blanco del pensamiento totalitario en el momento en el que aceptamos nuestras creencias como absolutas y perdemos la capacidad de tolerar algo que no se corresponde con ellas. De esta forma, lo que perpetúa los regímenes tiránicos es la narrativa de “ustedes contra nosotros”. Para que esto suceda es necesario generar un ambiente de aislamiento (al menos a nivel ideológico) en el que las personas ya no puedan acceder fácilmente a una forma de pensar distinta de la que es “deseable” y “correcta” para su entorno. Una vez que se ha consolidado el aislamiento, el siguiente paso es la soledad:

 

Si bien el aislamiento sólo concierne al ámbito político de la vida, la soledad concierne a la vida humana en su conjunto. El gobierno totalitario, como todas las tiranías, ciertamente no podría existir sin destruir el ámbito público de la vida, es decir, sin destruir, aislando a los hombres, sus capacidades políticas. Pero la dominación totalitaria como forma de gobierno es nueva, ya que no se contenta con este aislamiento y también destruye la vida privada. Se basa en la soledad, en la experiencia de no pertenecer al mundo en absoluto, que es una de las experiencias más radicales y desesperadas del hombre.

 

En este caso, el término soledad no se refiere a la introspección o a la capacidad de pasar tiempo con uno mismo sino a la sensación de separación frente al mundo, el sentimiento de que no se forma parte de algo más. De acuerdo con Arendt, esto ocurre una vez que se ha aislado al individuo de tal forma que ya no se siente capaz de aportar algo al sistema de pensamiento en el que se encuentra a nivel social. Esto sucedió cuando el nazismo y el estalinismo llegaron a su auge y fue entonces cuando se cometieron los peores crímenes, pues en ese momento ya nadie se sentía capaz de desafiar al sistema.

Es por lo anterior que favorecer la creencia de que vivimos en un melodrama donde hay buenos y malos es una excelente herramienta de control; por algo las narrativas televisivas son así. Y frente a esto, lo que nos queda es la conexión humana, la empatía y el respeto por la diferencia como un verdadero acto de resistencia frente a la opresión.