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El arte de Brenda Franco, una destacada artista emergente mexicana

Arte

Por: pijamasurf - 02/20/2017

Una mirada a la obra de Brenda Franco, la artista mexicana que recientemente completó una residencia artística en el Swatch Peace Hotel

Brenda Franco es una joven artista mexicana cuya obra está recibiendo cierta notoriedad internacionalmente. Recientemente completó una residencia en el Swatch Peace Hotel en Shanghai donde elaboró su obra "Walking Blind", una reflexión estética sobre el orden del caos o sobre los patrones que forma lo impredecible, en la cual se evoca la antigua caligrafía china o los vuelos de parvadas como los estorninos, sólo que en referencia a los flujos urbanos. 

Su obra reflexiona sobre la tenue línea que divide a lo abstracto con lo figurativo. La inspiración viene del mar, la forma en la que la luz se refleja en el agua, los viajes y las impresiones que deja caminar por las ciudades.  Su obra "SILENCIO", una evocación visual de impresiones de sus viajes por Italia, Austria, Alemania y Eslovenia que recibió reconocimiento internacional.

"Walking Blind" su obra más reciente está inspirada en los movimientos de Shanghai, visualiza abstractamente los trayectos sin aparente dirección de los ciudadanos y los turistas, en los que parecen convertirse en una única entidad que se desparrama por el espacio. El movimiento de la masa es imitado en la tinta, y así emergen estas formas sin aparente definición. El trabajo esta realizado en papel de arroz, montado de manera tradicional, y tina china, para crear un relación consistente entre la tradición, el medio y el mensaje.

 

 

De la serie "Cruzando el Océano"

 

De la serie "Negro sobre blanco y viceversa"

 

Aquí puedes ver más del arte de Brenda Franco

Sobre 'Aerosol' y el cine con voluntad transformadora

Arte

Por: Lalo Ortega - 02/20/2017

Grafiti, pandillas, baile: "Aerosol" es una exploración de ciertos submundos de la sociedad mexicana actual

El cine es ese espacio de nuestra cultura que ofrece la posibilidad de transformar aquello que está ligado a nuestros deseos y a nuestra manera de desear.
Lauro Zavala

Para “Tren” y “Drama”, personajes reales que inspiran a los protagonistas homónimos de la cinta Aerosol, el grafiti y el baile suponían su escape del crimen de pandillas, cuando vivían en los barrios marginados mexicanos. La ópera prima de Mauricio de Aguinaco pretende cumplir este mismo rol del arte como escapatoria para el público joven, con una historia sobre los peligros del ambiente de pandillas.

Puede que no sea exitosa en comunicar ese mensaje efectivamente, pero para su director, quien ha sido testigo de dicho estilo de vida al sur y al norte de la frontera con Estados Unidos, resulta primordial llevar Aerosol a un público tan amplio como sea posible. La película forma parte de la iniciativa #MásCineMexicano del Cine Tonalá, que busca impulsar a las producciones nacionales con proyecciones especiales.

De Aguinaco lamenta que, en tiempos recientes, las películas mexicanas de mayor recaudación en taquilla parecen ser también las menos comprometidas con enviar un mensaje relevante a la sociedad. Nótese que, de acuerdo con el estudio preliminar de la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica (CANACINE), las tres cintas nacionales más taquilleras de 2016 fueron comedias de risa fácil. Además, a pesar de que México permanece como el cuarto país con mayor asistencia a salas de cine, ninguna producción doméstica quedó cerca del top 10 de taquilla.

En otras palabras: los mexicanos casi no consumen cine mexicano.

Ya en el último Anuario Estadístico de Cine Mexicano del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE) se observan algunas de las causas. Por un lado, casi la mitad de las películas nacionales son estrenadas con menos de 100 copias, lo que limita mucho su distribución. Por otro, para De Aguinaco, las producciones actuales no son necesariamente atractivas para los jóvenes, y a esto responde la estética de su película.

Aerosol se arriesga con un estilo visual en el que el arte urbano es parte fundamental de la identidad del protagonista y su ciudad. Aunado a esto, hay secuencias con texturas de páginas de historietas, y los golpes en las peleas son enfatizados mediante onomatopeyas. Del mismo modo que Nuk intenta rescatar del crimen a su hermano menor, Tren, atrayéndolo a desarrollar su talento artístico, la propuesta estética de la película busca identificarse con la cultura de su público potencial.

La cinta no es precisamente exitosa en ese propósito: los súbitos saltos en estilo visual, de hecho, distraen más de lo que logran aterrizar a esta película de actuaciones, guión y mezcla de audio mejorables. Sin embargo, hay que rescatar que esté alineada a dotar al cine de una voluntad transformadora, más allá del mero entretenimiento.

Puede debatirse si corresponde o no al cine adoptar este rol de manera activa. Pero si, como escribe Zavala, éste tiene el poder de reafirmar valores, identidades, y formas de ver el mundo, habrá que brindar más espacios de exhibición a las propuestas que quieran comunicar que, para la juventud, sí existe una salida.

 

Twitter del autor: @Lalo_OrtegaRios