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7 verdades sobre la vida contemporánea que nadie quiere admitir

Buena Vida

Por: pijamasurf - 02/28/2017

Como se trata de mostrar el lado feliz, fuerte de cada uno, todo el tiempo, todo lo demás te convertirá en un “intenso”

Aparentemente, esta es una de las etapas de la historia del hombre en que se tiene más prosperidad. Como ejemplo, es el período en que hay más esperanza de vida; recordemos que hace sólo 100 años las personas morían recurrentemente antes de los 50 años.

También (aunque sí, ahora con la Era de Trump se exhibe un retroceso) el racismo es mal visto como nunca antes (en los años 40 ningún afroamericano podía siquiera sentarse con los blancos en Estados Unidos).

Gozamos de mayor tecnología, las mujeres comparten cada vez más espacios profesionales (aunque aún hay mucho por hacer), y un largo etcétera. Sin embargo, también esta es la época en que mayor desconexión con la naturaleza hemos tenido, se tiene una dependencia considerable a los antidepresivos en los países desarrollados, muchas parejas ya no desean tener hijos (por responsabilidad o desencanto) y más y más factores que nos llevan a preguntarnos por qué el “desarrollo” quizá no nos esté haciendo más plenos.

Hay qué recordar también que por primera vez en la historia (y en gran parte propulsado por la publicidad) creemos que la vida puede ser prosperidad pura, y así lo mostramos en las redes sociales con ahínco pero, recordemos, ¿quién dijo que una vida plena no podía esta colmada de altibajos?

A continuación presentamos siete verdades contemporáneas que nadie quiere aceptar, quizá por esta perfección que buscamos pero que tal vez raya en la negación enfermiza:

 

Nos sentimos solos

Como nunca en la historia reciente, los pilares a los que nos afianzábamos como sociedad, y que nos daban seguridad, se han desvanecido. El Estado se ha hecho pequeño para que la mano invisible del mercado haga su justicia; lo malo es que la mano invisible del mercado no nos proveerá de educación, salud o cultura gratuitamente. A esta incertidumbre sumamos que las condiciones laborales son cada vez más precarias (contrataciones por outsourcing, inexistencia de prestaciones, etc.), y si a esto añadimos que cada vez somos más egoístas y huimos de las relaciones a la primera, el resultado es un ser que no tiene muy poco en qué apoyarse, al menos en lo que respecta a lo mundano.

 

Queremos ser famosos

Tres diferentes estudios retomados por The Guardian muestran que los niños de estas generaciones simplemente quieren ser famosos cuando sean grandes. El aparato mediático ha creado tal aspiración, pues la mayoría piensa que será feliz cuando consiga la admiración del mundo entero. No cuando consiga mejorar su oficio, aportar algo al mundo, conocerse a sí mismo o aprender a estar más presente, no, la felicidad la estamos depositando, ilusoriamente, en el ego hinchado por el reconocimiento de los otros. ¿Cuándo vivir para el ego ha dado felicidad, si el ego quiere siempre más ego?

 

Necesitamos a Dios

Sea como se le llame: divinidad, destino, misticismo, magia, metafísica. El hombre por sí mismo se encuentra en un sinsentido que, en el mejor de los casos, sólo se convertirá en nihilismo.

 

Sexo no es sinónimo de éxito ni de amor

Los seres humanos somos gregarios, y a menos que seas un monje zen apartado del mundo, al estar inmerso en una sociedad necesitarás del afecto verdadero de los otros. Si tus relaciones afectivas están basadas solamente en sexo esto no se traducirá, jamás, ni en éxito verdadero (las personas no son trofeos conseguidos por acostarte con ellas) ni en amor. En algún momento tendrás que voltear a ver a esa persona con la que te acostarás como un ser humano, si es que no quieres perseguir sólo trofeos toda tu vida, y encontrar afecto real de parte de alguien especial hacia ti.

 

Somos adictos a nosotros mismos

Publicamos algo en las redes sociales y definitivamente no podemos dejar de revisar el efecto que creó nuestra publicación. Pensamos tanto en el yo que no nos damos tiempo para que ese yo pase más tiempo de calidad tejiendo relaciones verdaderamente significativas (situación en la que, por cierto, podrá ser verdaderamente el yo más cercano a lo verdadero).

 

Sentimos que somos los únicos con ratos infelices (y por eso no nos atrevemos a mostrarlo)

Como no está de moda mostrar el lado débil de uno, por ningún motivo puedes quebrarte ante nadie ni hablar con alguien de lo jodido de tu día. Pareciera que esta época se trata de mostrar lo feliz que eres, pero ¿quién dijo que las personas que al final de su vida se dieron cuenta de que fueron felices no pasaron por malas rachas?

¿Tienes lo que se necesita para vivir en pareja durante más de 10 años?

Buena Vida

Por: PijamaSurf - 02/28/2017

¿Qué lecciones se podrían considerar indispensables para dos personas aventuradas en la posibilidad de una relación?

¿De qué se trata el éxito de una relación? Hay quienes dicen que se trata de permanecer con una persona el resto de los días; otros, la persistencia de los intentos y soluciones sobre los conflictos; y algunos pocos, saber decir “basta” cuando el respeto y el amor se acaban. Pero quizá no hay realidad más revelador que la experiencia. 

 

En Quartz, Mark Manson se dedicó a realizar encuestas a parejas con más de diez años de experiencia y felicidad conyugal. ¿Cuáles son las lecciones que podrían considerar indispensables para las siguientes parejas que desean estar con alguien sin ser una pareja formal o que no saben cómo vivir en una relación de pareja por más de unos meses de relación? Estas son las respuestas más comunes: 

 

Estén juntos por las razones adecuadas.

    “Nunca estés con nadie porque alguien está presionando. Yo me casé la primera vez porque crecí en una familia católica y era algo que estaba esperado. Mal. La segunda vez que me casé fue porque me sentía miserable y solitario, y pese a tener una esposa amorosa que podía arreglar todo por mí. Mal, otra vez. Me tardé tres intentos para darme cuenta de lo que tuvo que ser obvio desde un principio, la única razón por la que uno debe estar con una persona es porque simplemente amas estar con él o ella. Es realmente así de simple.” Greg

 

Las presiones pueden incluir presión de la familia y amigos, sentirse un “perdedor” al ser soltero, estar juntos sólo por la imagen social, ser joven y perdidamente enamorado, entre otras razones. Es indispensable comprender que una pareja es de dos y los demás son sólo personajes con vivencias, experiencias y aprendizajes desde su subjetividad –y no es forzosamente la más saludable o funcional–. Así que, en caso que exista la posibilidad de una relación de pareja, es necesario recordar que si el interés proviene de un amor puro hacia el otro y hacia uno mismo –no tanto del miedo a la soledad o al abandono, entre otros–, nada malo puede suceder. 

 

 

Se tienen expectativas realistas sobre las relaciones de pareja y el romance. 

 

    “No vas a estar eternamente enamorado cada día del resto de sus vidas, y eso de ‘y vivieron felices para siempre’ es algo que sólo provoca una especie de fracaso en las parejas. Las personas entran a las relaciones con estas expectativas falsas. Entonces, en el momento en que se dan cuenta que ya no son tan maravillosos, piensan que la relación es disfuncional y lista para pasar a la siguiente, y necesitan una manera de terminarla. ¡No! Habrán días, o semanas, o posiblemente más tiempo, que no todo será miel sobre hojuelas. Incluso podrás despertar una mañana y pensar ‘Ugh. Sigues aquí…” Es normal, y más importante, desprenderse de eso es algo que valdrá la pena, y eso, también, cambiará. Un día, o una semana o posiblemente más tiempo verás a esa persona y lo amarás tanto que no creerás que sea posible y sentirás que tu corazón está a punto de explotar. Porque un amor que está vivo está también constantemente evolucionando. Se está expandiendo y contrayendo y se funde y se profundiza. Es algo que no será de a manera que solía ser ni la manera que será ni la manera que debería ser. Pienso que si cada vez más parejas entendieran eso, sentirían menos pánico y tendrían una menor necesidad de terminar y divorciarse.” Paula

 

Películas, novelas o creencias generacionales son las causantes de tener falsas expectativas sobre el amor y la pareja. Si bien se sabe que el enamoramiento provoca realizar acciones locas e irracionales, lo importante es comprender que para prevenir mal de amores, se necesita observar a la pareja lo más objetivamente posible: ¿cómo es realmente?, ¿cómo se relacionan sus familiares?, ¿cómo se vincula él con sus familiares, amigos y exparejas?, ¿cómo habla acerca de sus exparejas –los tilda de “locxs intensxs que hicieron la vida miserable” o de “personajes diferentes que enseñaron y ayudaron a forjar lo que ahora se es”–?, ¿qué proyectos profesionales y personales tiene a futuro?, ¿está llevando a cabo sus proyectos?, ¿cumple con las expectativas emocionales, personales y profesionales de uno?, ¿uno se siente orgulloso de él o ella? 

 

Muchas personas, dice Mark Manson, “nunca aprenden a aprehender este amor incondicional y profundo. Muchas personas se vuelven, en su lugar, adictos a las altas y bajas del amor romántico. Se quedan en ese caos por la adrenalina que se siente. Y cuando la emoción se acaba, la relación también.” En especial cuando se dan cuenta que el “Y vivieron felices para siempre” no existe. 

 

– El factor más importante de la relación no es la comunicación, sino el respeto. 

 

“Lo que yo puedo decir es la primera cosa, la más importante sobre todo lo demás es el respeto. No es la atracción sexual, cómo se ven juntos como pareja, los objetivos en común, la religión ni el amor. Hay veces que uno no siente el amor de su pareja. Y esa es la realidad. Pero nunca se quiere perder el respeto de su pareja. Una vez que pierdes el respeto, nunca regresará.” Laurie

 

Las personas que han pasado por divorcios, rupturas y una relación de más de diez o 15 años, hablan principalmente de la comunicación como lo más importante en la relación. Hablar frecuente y abiertamente, sobre todo, aunque a veces duela. Esta comunicación forma parte del respeto que inunda a la pareja; y esto se evidencia en las relaciones de más de 20, 30 y 40 años. 

 

En palabras de Manson: “Mi sensación es que estas personas, a través de la cantidad y la experiencia, aprendieron que comunicarse, sin importar cuán abiertos, transparentes o disciplinados, pueden terminar en algún punto. Los conflictos llegan a ser, inevitablemente, inevitables y los sentimientos siempre lastimarán.”  Pero lo que ayudará a forjar una relación a largo plazo es el respeto, el hecho de que sean capaces de apoyarse mutuamente con alta autoestima, creer en el otro –y en si mismos– y confiar en la pareja de que está haciendo lo mejor que puede. 

 

El respeto se ve en la manera en que hablan del otro con amigos y familiares; en la manera en que respetan los pasatiempos, intereses y perspectivas de uno y del otro; en el modo en que hay un trato equitativo e igualitario; en el momento en que no hay secretos entre sí. 

 

 

– Hablar abiertamente sobre todo, en especial de los temas que duelen. 

 

    “Siempre hablamos de las cosas que nos molestan de uno del otro –no de otras personas–. La pareja es la única persona que puede ayudar a resolver el problema en la pareja.” Ronnie. 

 

    “No puede haber secretos. Los secretos los dividen. Siempre.” Tracey

 

Si hay algo en la pareja que molesta, es importante decirlo asertivamente en el momento –no cuando se está molesto–. Esto fortalecerá la intimidad en la pareja, aunque sean temas dolorosos y capaces de vulnerabilizarnos. 

 

Después del respeto y la comunicación, la confianza es una de las principales bases para disfrutar de una relación saludable. Se trata de una confianza que acerca de si se puede confiar en la permanencia de este personaje frente circunstancias dolorosas y difíciles; como una enfermedad, la pobreza o cuidar a los niños durante una semana. A partir de ahí se va forjando la confianza sobre la administración del dinero, la capacidad de tomar decisiones bajo presión, de no insultar o darse la media vuelta frente a los errores. 

 

Si cuesta trabajo hablar sobre inseguridades o ciertos miedos, también es importante decirlo ya que esa herida no sólo está en proceso de sanación, también se está forjando la confianza. Y también, si se hacen promesas, entonces es aún más importante cumplirlas. 

 

 

– Tiempo personal y tiempo en pareja. 

 

    “Asegúrate de tener una vida por tu cuenta, de otra manera será difícil tener una vida propia. ¿A qué me refiero? Ten tus propios intereses, amigos, red de apoyo, pasatiempos. Al no tener los intereses idénticos ayudará a tener temas de conversación entre sí y a expandir los horizontes como pareja, y no es tan aburrido como estar viviendo la misma vida hasta el fin de los siglos.” Anónimo

 

Separar las cuentas, tarjetas de crédito, amigos y pasatiempos, tener diferentes vacaciones cada año, diferentes baños o recámaras. Son opciones que pueden parecer fuera de lugar. Algunas personas llegan asustarse ante tanta libertad y autonomía, lo cual puede derivarse por la falta de confianza, inseguridad y hasta un posible pensamiento de “quizá se dará cuenta que está mejor sin mí”. Sin embargo, dice Manson, “[g]eneralmente, mientras más incómodos estemos con nuestro ser en la relación y el amor, más intentaremos estar en control de la relación y de la conducta de la pareja.” Y es en ese momento en que se le está faltando al respeto a la pareja. 

 

 

 

– El cambio es inevitable, aún en la pareja. 

 

    “A lo largo de 20 años, ambos hemos cambiado tremendamente. Cambiamos en creencias, fe, partidos políticos, colores de cabello y estilos, pero seguimos amándonos mutuamente y posiblemente hasta más. Nuestras hijos ya grandes constantemente les dicen a sus amigos lo irreverentemente románticos que somos. Y la cosa más importante que nos hace fuerte es mandar al carajo a toda persona que diga algo sobre nuestra relación.” Dotti

 

En la información recolectada por Manson, un tema recurrente en parejas de más de 20 años de casados o de estar juntos, es la aceptación de los cambios individuales según las décadas. Él recomienda seguir enamorándose de la pareja que continúa cambiando al igual que uno: pese al cambio de religión, mudanza de país, muerte o mudanza de miembros familiares, apoyar a familiares, cambiar de creencias políticas, identidad sexual u orientación sexual, etcétera. En esos momentos es cuando se requiere apoyo mutuo en los procesos de adaptación en la pareja.