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Sobre el significado de la frase: la forma es vacuidad y la vacuidad es forma

AlterCultura

Por: Pijamasurf - 01/04/2017

La frase central de los sutras del Prajnamaparamita donde se concentra el conocimiento de la realidad

 

Una de las frases más conocidas a la vez que aparentemente enigmáticas atribuidas al Buda es la que se encuentra en el Sutra del Corazón:  "la forma es vacuidad y la vacuidad es forma". En primera instancia esta frase es claramente una paradoja: ¿si algo tiene forma como puede decirse que está vacío? ¿No es la forma justamente una cualidad que niega la vacuidad?

Para comprender el significado de la frase es necesario entender el concepto de vacuidad (shunyata) en el budismo. La vacuidad no se refiere a un estado de no-ser absoluto, sino, al contrario, a la relatividad de todos los fenómenos. Ya que ningún fenómeno y ninguna cosa existen por sí solas, separadas de las demás, no se puede decir que tenga existencia inherente --ya que si se eliminan algunas de las cosas con las que están relacionadas, dejan de existir como tales. Es por ello que se dice que están vacías, están vacías de una existencia intrínseca.

El Dalái Lama explica la frase así:

Esta simple línea suma el entendimiento del budismo de la naturaleza fundamental de la realidad. En apariencia vemos el mundo de la experiencia y la existencia. En esencia, estas cosas están vacías de una realidad intrínseca, de existencia independiente. Superficialmente, si fuéramos a mirar a las palabras "vacuidad" y "forma" o "apariencia", podrían parece contradictorias. ¿Si algo tiene apariencia, como puede estar vacío? ¿Si algo esta vacío como puede tener forma o apariencia? Para superar esta contradicción, uno debe entender el significado de vacuidad como interdependencia. El significado de interdependencia es vacuidad de existencia independiente. Precisamente debido a que las cosas y los eventos existen relativamente y aparecen como teniendo forma es por ello que están vacíos de existencia independiente. 

El Dalái Lama luego explica que en el budismo existen tres niveles de entendimiento de la interdependencia. Un primer nivel es la interdependencia que tienen las cosas con los conceptos que les designamos. Por ejemplo, una mesa. Sin el concepto de mesa --y de sentarse a comer o trabajar--, este objeto sería simplemente un pedazo de árbol muerto tallado. Pero incluso el árbol muerto tallado, para otro ser podría ser comida y no necesariamente "muerto". Otro nivel es la interdependencia entre las partes y el todo: ¿hasta que punto algo deja de ser una cosa cuando se le quita una parte? Y el nivela más evidente es el de la interdependencia entre las causas y los efectos.

De este entendimiento de la vacuidad, en lugar de que pensemos que las cosas no importan porque no son reales intrínsecamente, se desdobla una profunda conciencia ecológica --cuando es acompañado de compasión-- ya que notamos que todos los seres vivos dependen el uno del otro, en una intrincada madeja de relaciones. 

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El arte de la adivinación por medio de anos (que inventó Jodorowsky)

AlterCultura

Por: pijamasurf - 01/04/2017

Entre una broma metafísica y una mancha escatológica, la lectura de anos para conocer el futuro fue inventada por Alejandro Jodorowsky

La inquietud del ser humano por conocer su futuro y por acceder a información que parece estar más allá de la percepción y razonamiento ordinarios es milenaria. ¿Cuántas personas a lo largo de la historia no han recurrido a decenas de métodos de adivinación para obtener respuestas o pistas en torno a su vida y destino?

Entre las herramientas adivinatorias podríamos mencionar algunas de las más conocidas, comenzando por el tarot, las runas, el I Ching y el café, y luego incluir otras menos populares pero algunas por lo menos tan antiguas como la geomancia o la adivinación por medio de granos de maíz, pero al hacer un recuento de métodos adivinatorios pocos pensaríamos en la anomancia, es decir la lectura del ano.

Algunos atribuyen su creación a Alejandro Jodorowsky quien, se dice, practicaba la lectura de anos en París, pero en una entrevista en 2015 el chileno se refiere a esta técnica como una broma que comenzó durante la filmación de Dune, cuando se le ocurrió pedirle a los actores que se sentaran sobre una fotocopiadora y así extraía imágenes de sus anos. Sea o no una broma (y considerando que acaso todo, comenzando por el universo, lo es), lo cierto es que Jodorowsky ha llevado su práctica a niveles interesantes, ya que asegura tener imágenes del ano de Obama, Dalí y otras grandes personalidades.

De acuerdo con el propio Jodorowsky, los pliegues del ano son únicos e irrepetibles entre cada persona, razón por la cual sirven como una especie de huella dactilar y su “unicidad” refuerza la posibilidad de que transmitan algo de la historia pasada, presente y, por qué no, futura, de un individuo. En este plano, las arrugas más profundas proyectan el pasado y las supericiales el futuro; cómo se interpreten es algo que no está del todo claro aunque el escritor Arturo Pizá, en su novela Este morir a gotas, aventuró un sistema de lectura:

ANÁLISIS ACCIDENTAL DE LAS RUGAS ALEATORIAS

Las rugas aleatorias duras indican timidez y nerviosismo.

Cuando son suaves y elásticas demuestran sensualidad o disposición para el erotismo.

Unas rugas poco aseadas denotan lucidez intelectual, energía y, por raro que parezca, salud mental.

Por desgracia, una cavidad anal con las rugas aleatorias minúsculas y sin vida, ya sean obscuras o rosadas, sugiere decepciones futuras, peleas domésticas continuas, megalomanía academicista y, para rematar, arribismo político.

 

LOS MONTES: POSICIÓN Y SIGNIFICADO

En mi estudio he clasificado los montes del ano en tres: Júpiter, Saturno y Mercurio. Cabe señalar que este catálogo ha sido facturado con meticulosidad científica, con base en las más sagradas leyes de la Anomancia.

El monte de Júpiter: Esta primera formación proyecta los mecanismos de ambición, orgullo, entusiasmo y poder.

El monte de Saturno: O segunda cuadrilla. Se refiere al grupo de pliegues emparentados con las corridas de toros, la religión y el futbol.

El monte de Mercurio: O cuadrilla final. Corresponde a los mecanismos de la libido. Muestra la liberación de perversiones tales como el amancebamiento con pubertas, la coprofilia, urolagnia, la impermeabilización de techos, etcétera.