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Hoy la resaca de la globalización se manifiesta de dos formas: nacionalismo excluyente y reconexión identitaria, ¿cuál eliges tú?

 

Lo que mueve a los mundos es la interacción de las diferencias, sus atracciones y rechazos.

La vida es pluralidad. La muerte es uniformidad. 

Al reprimir diferencias y peculiaridades, al eliminar diferentes culturas

y civilizaciones el progreso debilita la vida y fortalece la muerte, nos empobrece y mutila.

Cada visión del mundo que se extingue, cada cultura que desaparece, disminuye la posibilidad de vida.

Octavio Paz, 1950
, El Laberinto de la Soledad 

Hace un par de décadas la globalización tomó control del escenario y la vida de millones cambió. Seguimos apenas digiriendo las repercusiones sociales y culturales de esto. Pero en su momento era la única ruta posible al desarrollo y progreso, o al menos así lo promovieron quienes impusieron a toda costa esta vía. Incluso se acuñó un término, difundido con fuerza por incontables medios y utilizado por sus promotores para desestimar cualquier postura en contra de esta inercia: globalifobia, y toda manifestación globalifóbica era asociada con un afán “antievolutivo”.

Si bien la globalización es un proceso que ha tenido distintos episodios a lo largo de la historia, su aceleración respondió a la necesidad de una agenda económica que requería de un mercado globalizado para implementarse. Sin embargo, durante esta aceleración dictada por un criterio comercial, se ignoraron las repercusiones culturales y sociales que un proceso así detonaría. Y hoy enfrentamos la resaca de esta omisión.

Autoconocimiento colectivo VS globalización acelerada

Lo mismo que diversas tradiciones y corrientes de pensamiento ven en el autoconocimiento individual una herramienta imprescindible para el crecimiento de una persona, esta premisa también aplica, creo, para una sociedad. Es decir, es fundamental que como colectividad nos preocupemos por entender quiénes somos y, consecuentemente, de dónde venimos, para ser capaces de construir, con algo de claridad, un rumbo y poder participar en un intercambio cultural activo sin terminar perdiendo la brújula identitaria

La globalización de hábitos de consumo e insumos culturales trajo como consecuencia el debilitamiento de nuestras respectivas identidades –esto además de los efectos financieros que hoy parecen más cuestionables que nunca. Tras la frenética aceleración de este proceso en las últimas 2 o 3 décadas, de pronto nos encontramos inmersos en un sentimiento de hastío y confusión que hoy se manifiesta principalmente a través de dos cauces, por cierto antagonistas entre sí: un nacionalismo excluyente, que ve en los flujos migratorios una amenaza y condena la interculturalidad; y un movimiento, cada vez mayor, que apuesta por la necesidad de refrescar nuestros cimientos culturales y contrarrestar la homogeneización de las sociedades contemporáneas de acuerdo con estrategias de mercado y guiada por los grandes medios de comunicación.  

 

Nacionalismo anacrónico y excluyente

En el primero de los casos, el nacionalismo excluyente, podríamos ubicar sucesos como el Brexit, votación mediante la cual el Reino Unido optó por abandonar la Unión Europea; o uno de los grandes recursos retóricos de Donald Trump –que por cierto significó el apoyo de muchos estadounidenses y contribuyó a que fuese elegido– que rechaza la migración y acusa en la interculturalidad una amenaza al bienestar de su pueblo. Además, vertientes nacionalistas en diversos lugares del mundo, por ejemplo Francia con Marine Le Pen, se han fortalecido gracias a este sentimiento colectivo e incluyen premisas racistas, xenófobas o que por lo menos abogan por una cerrazón cultural.

 

Reconexión con tu cultura

Del otro lado del espectro, pero también consecuencia de esta resaca psicocultural, existe un creciente interés por reconectarnos con nuestras respectivas raíces y promover una comunión con nuestra identidad cultural. A diferencia del nacionalismo aquí no se condena la globalización, en cambio se enfatiza en el entendimiento de nuestros orígenes y diferenciadores, para luego poder participar en ese intercambio multicultural e incluso enriquecerlo. No es lo mismo asistir a la fiesta global sin saber quién eres que hacerlo teniendo en claro tus orígenes y con la intención de compartir estas particularidades con los demás.

En resonancia con esta segunda tendencia, en años recientes han nacido múltiples proyectos que invitan a las personas, y en particular a los jóvenes, a religarse a esos tesoros intangibles que históricamente les pertenecen: por ejemplo sus tradiciones, sus mitos y todos aquellos ingredientes que hacen de la suya una cultura única. En el caso de México, que es el escenario que circunstancialmente me tocó, he visto germinar proyectos como +DeMX (Más de México), del cual soy partícipe, que apuntan precisamente a eso: refrescar los cimientos identitarios de su población para fomentar el autoconocimiento colectivo y, eventualmente, para aportar algo valioso, distinto, en el intercambio global. Además, vale la pena recordar que el acervo cultural de cada país termina siendo, como lo advierte el título que adjudica la UNESCO, un "patrimonio cultural de la humanidad", que a fin de cuentas nos pertenece a todos.   

La verdadera fiesta intercultural

Una globalización cultural, lejos de la globalización económica o mercantil, implica un proceso de madurez en todos los involucrados. Esto si partimos de que no se trata de la dilución de diferenciadores y particularidades culturales –y menos a favor de una amalgama de estereotipos y cánones dictados por el marketing trasnacional o la fábrica cultural que hoy encarnan los grandes medios– sino del intercambio vivo y enriquecedor de estos insumos entre personas alrededor del mundo.

Hoy tus raíces te llaman, y a todos nos conviene que todos atendamos ese llamado. Así, la globalización realmente será esa fiesta incluyente que alguna vez nos vendieron, y no un modelo económico para favorecer la voracidad de unos cuantos.

Identidad sí; nacionalismo no. 

Twitter del autor: @ParadoxeParadis

 

6 personas con poderes sorprendentes que han desconcertado a los científicos

AlterCultura

Por: pijamasurf - 01/01/2017

Las capacidades de estos individuos parecen indicar que hay mucho más potencial en los humanos de lo que llegamos a imaginar

Una de las ambiciones más recurrentes de la psique humana es superar lo que percibe como sus propios límites, ya sean físicos o mentales, de tal manera que dentro de la literatura de ficción han surgido una serie de superhéroes, seres que trascienden estas barreras a través de diferentes dones, habilidades o poderes. Algunos de ellos son el resultado de experimentos clasificados, otros son humanos que han desarrollado mutaciones, algunos más provienen de líneas del tiempo distintas y otros incluso de diferentes planetas. En todo caso, estos seres son el reflejo del deseo de imaginar numerosas posibilidades y todo lo que podríamos hacer si tuviéramos acceso a poderes que parecen inalcanzables para el ser humano común y corriente. Estos son algunos humanos con habilidades extraordinarias que habitan en el mundo actual: 

 

1. Daniel Tammet

Hace una docena de años Tammet se presentó en  el Museo de Historia Científica de la Universidad de Oxford y logró recitar los decimales de la constante de pi durante 5 horas y 9 minutos sin un solo error. Esto quiere decir que calculó de memoria más de 22 mil decimales, rompiendo un récord europeo. Su brillantez se atribuye al síndrome del savant que le permite realizar numerosas tareas mentales complejas que requieren niveles profundos de concentración, los cuales no son accesibles para alguien con un funcionamiento mental ordinario. De acuerdo con Tammet, la experiencia de un savant tiene que ver con una forma de pensar llena de asociaciones complejas que da fruto a un mundo interior sumamente rico e imaginativo. 

 

2. Ingo Swann 

La visión remota es la habilidad de describir lugares remotos sin moverse un solo centímetro. Puede sonar a ciencia ficción, pero la visión remota ha sido estudiada por la CIA, la NSA y la Universidad de Stanford. Además, no es la única habilidad “paranormal” que ha capturado la atención de estas agencias de inteligencia. Tampoco son estas agencias las únicas interesadas en trabajar con psíquicos para  probar los alcances de la visión remota y decodificar su funcionamiento; también los gobiernos de China y Rusia se han interesado en esto. Asimismo, según Russell Targ, un físico involucrado con las investigaciones de Stanford, es posible enseñar a cualquier persona a acceder o desarrollar su capacidad inherente para la visión remota, aunque ciertamente algunos individuos tienen habilidades especiales para visualizar lugares y objetos remotos. Entre ellos está Ingo Swann, que logró describir un anillo alrededor de Júpiter que los científicos ignoraban y quien también trabajó con Targ. 

 

3. Stephen Wiltshire

Nació en Londres en 1974 y fue diagnosticado con autismo cuando tenía 3 años. Sin embargo, su capacidad para observar brevemente un paisaje y reproducirlo con gran exactitud y detalle lo ha llevado a recibir numerosos premios. Sus obras han sido expuestas en diversas galerías del mundo y su talento ha ganado reconocimiento internacional. Witlshire parecería haber tenido una intuición sobre su futuro pues, de acuerdo con su familia, sus primeras palabras fueron “papel” y “lápiz”. 

 

 

4. Uri Geller

Otra de las habilidades paranormales que ha llamado la atención de científicos militares es la psicoquinesis o la posibilidad de mover objetos con la mente. El ingeniero aeroespacial Jack Houck y el coronel J. B. Alexander fueron dos de los responsables detrás de una serie de sesiones y experimentos para investigar la psicoquinesis. En estas sesiones los participantes fueron instruidos para utilizar la psicoquinesis con varios objetos de metal y algunos fueron capaces de doblarlos por completo. Al parecer uno de estos individuos fue Uri Geller, un ilusionista israelí que mientras daba una charla en el Capitolio de Estados Unidos dobló una cuchara sin aplicarle ninguna fuerza directa. 

 

 

5. Wim Hof, también conocido como “The Iceman”

Este hombre se ganó el mote de “Iceman” cuando permaneció sumergido en hielo durante casi 2 horas sin que cambiara la temperatura central de su cuerpo. Además, llevó esto un paso adelante al subir el Monte Everest vistiendo únicamente unos shorts y sin mostrar signos de mal de altura. Por otro lado, realizó  un maratón en el desierto sin agua y probó en un laboratorio su habilidad para influenciar de manera consciente su sistema nervioso autónomo. Hof afirma que otros seres humanos pueden desarrollar las mismas habilidades siguiendo su método, que enseña a través de talleres. 

 

6. Chulin Sun

Esta mujer es una practicante de waiqi, un tipo de qigong que enseña a quien lo practica a controlar a través de su mente la energía vital o qi, de tal manera que Chulin Sun puede inducir a una planta a crecer tallos y raíces de hasta 20cm usando la energía del qi, que proyecta con su mente. Según un estudio publicado en el American Journal of Chinese Medicine, las habilidades de esta mujer fueron probadas en siete experimentos de germinación, de los cuales cinco fueron exitosos.