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Pacientes con Parkinson cumplen a su manera el 'Mannequin Challenge' (VIDEO)

Salud

Por: PijamaSurf - 01/09/2017

Esta campaña busca incrementar el interés que tenemos por esta enfermedad aprovechando el reto más viral del año pasado

El reto del maniqui o Mannequin Challenge nos mantuvo ocupados por un rato durante el año pasado. Estas tendencias virales, como el Ice Bucket Challenge o el Harlem Shake, a menudo ganan tal popularidad que estrellas y políticos terminan adoptándolas como forma de autopromoción.

La premisa del reto consiste en hacer que sus participantes se mantengan completamente quietos mientras una cámara pasa alrededor suyo explorando las diferentes escenas que representa. ¿Qué pasaría si fueran utilizadas para hacer el bien? Por ejemplo, para combatir el Parkinson.

Al igual que en muchos otros padecimientos, la enfermedad de Parkinson pasa desapercibida a menudo. Las organizaciones y asociaciones independientes dependen enteramente de las donaciones y éstas suceden sólo si el público en general cae en la cuenta de la importancia de combatir e investigar estas enfermedades. Por ello, el video que realizó Parkinson’s NSW, una organización australiana, destaca por tomar una tendencia y volverla un mecanismo efectivo para generar comprensión y empatía hacia esta causa:

 

 

Con una buena línea de campaña, “La vida es nuestro reto hasta encontrar la cura”, logran hacer un interesante video que aprovecha con inteligencia las características del reto y de la enfermedad.

Actualmente no existe una cura para el Parkinson, que es una enfermedad provocada por el desgaste y mal funcionamiento de la dopamina que, entre otras cosas, se encarga del correcto control del movimiento corporal.

Algunos de sus síntomas son temblor, rigidez, lentitud de movimientos e inestabilidad postural, entre otros. Es crónicodegenerativa y afecta de diferente manera a cada individuo. Se ignoran las causas que desatan la enfermedad y la padecen 4 millones de personas en todo el mundo.

La magia y la ciencia cognitiva se unen para descubrir cómo manipular lo que elegimos (o creemos elegir)

En el 2005 dos científicos de la Universidad de Lund en Suecia, Lars Hall y Petter Johansson, realizaron un experimento que transformó la manera en que las ciencias cognitivas perciben la elección.

La prueba era simple: se ofrecía a un grupo de voluntarios, uno por uno, elegir la que más les agradara de entre dos fotografías con mujeres previamente seleccionadas como igualmente guapas en un grupo focal anterior.

Luego se ponían boca abajo las fotos, unas con el reverso negro y otras rojo. El mantel que cubría la mesa también era de color negro. A continuación se pedía a los participantes que tomaran la fotografía que acababan de elegir. Sin que ellos lo supieran, el investigador hacía un pase de ilusión conocido como "arte negro". Nuestras neuronas visuales están construidas para detectar y buscar el contraste; es difícil distinguir negro en fondos negros, por lo que esconder las fotografías resultaba bastante fácil.

Las fotografías se cambiaban para que los voluntarios recibieran una fotografía con reverso rojo, y al frente estaba la persona contraria a la que habían elegido en un primer momento. Este truco pasaba desapercibido por completo; sólo el 26% de los participantes lograron percatarse del cambio.

 

 

Más aún, cuando se pidió a los participantes que explicaran su selección (mirando la tarjeta que no habían elegido) no dudaron ni un poco. Rápidamente desarrollaban análisis para justificar o explicar una elección que ni siquiera habían hecho. En lugar de evaluar la carta que habían tomado de la mesa, primero actuaban y pensaban después.

Esto comprueba que el juicio de retrospectiva es una herramienta de uso constante al momento de justificar nuestras elecciones ante otros y que nuestras elecciones son fácilmente manipulables. Los científicos bautizaron esta ilusión como ceguera electiva.

Esta ceguera revela que a menudo nuestras elecciones están mucho más constreñidas y limitadas de lo que nos atrevemos a creer, es decir, que nuestro sentido de agencia al momento de tomar decisiones puede ser una completa farsa en la que el primero que se engaña somos nosotros mismos.

Para muestra, un botón: otra prueba, hecha en 2013 por el mismo equipo, analizó las reacciones de varios voluntarios que llenaron una encuesta sobre sus preferencias políticas y que luego les fue entregada con cambios drásticos. La mayoría de los participantes defendió y explicó sus elecciones, e incluso algunos manifestaron su intensión de cambiar su voto basándose en los cambios hechos a su propia encuesta.

¿Será que hacer que las elecciones de la gente favorezcan a uno u otro bando es cuestión de saber mover bien las cartas?