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¿Los perros nos quieren tanto como nosotros a ellos? (Un neurocientífico lo averiguó)

Ciencia

Por: Pijamasurf - 01/01/2017

El neurocientífico Gregory Berns se dio a la tarea de averiguar si su perro Newton realmente lo quería (con data dura)

Para muchas personas resulta evidente que sus mascotas los aman (al menos en el caso de los perros, no tanto con los gatos). Sus perros son fieles a ellos, responden a sus llamados, mueven la cola, se regocijan con sus caricias, etc. Y sin embargo, ¿qué tan seguros podemos estar de que nuestro amor es verdaderamente, objetivamente recíproco? Y aunque la respuesta es similar a la que puede haber en relación con otro ser humano, donde sólo podemos inferirlo por sus conductas (las cuales son más confiables que las palabras), en el caso de los perros, al ser especies distintas, alguien con una curiosidad o una inseguridad suficientemente grande puede nadar en un mar de duda.

Este es el caso de Gregory Berns, un neurocientífico que dudaba del amor de su pug Newton. Para Berns los lamidos y meneos de Newton no eran suficientes. Quería data dura. Pero obtener data dura no es fácil con un perro, ya que deben someterse a análisis con aparatos de alta tecnología en los cuales deben mantenerse quietos, al mismo tiempo que permanecen con conciencia haciendo las cosas que hacen. 

Berns construyó una máquina de resonancia magnética especial y entrenó a los perros a quedarse quietos en la máquina mientras se escaneaban sus cerebros. Todo esto es relatado en su libro How Dogs Love Us?.

Las observaciones de Berns muestran que efectivamente los perros sí aman a los humanos, o al menos sus cerebros se activan en lugares similares. En el estudio el cerebro de un perro, al ser expuesto al olor de su querida dueña (o quizás sería mejor "compañera humana"), se activó en una región del cerebro involucrada en el sistema de recompensa, algo que al parecer también ha sido observado en humanos enamorados.

En general los descubrimientos de Berns sugieren que los perros tienen la capacidad de empatizar con los seres humanos --la empatía es de alguna manera la forma más objetiva de describir lo que llamamos subjetivamente "amor". Tomando en cuenta esto, se ha mencionado que tal vez no sea necesario imponer la presencia humana como el macho alfa de una manada sino como un compañero entrañable que siente empatía. Pero tal vez esto también sea un poco de proyección, una pauta antropomórfica con la que vemos todo lo que nos rodea.

Investigadores mantienen que aún quedan muchas lunas por descubrir en el Sistema Solar

Ciencia

Por: PIJAMASURF - 01/01/2017

Algunos planetas en nuestro sistema solar poseen complejos sistemas lunares cuyos misterios aún no son revelados

Durante los 70 y 80, la NASA lanzó dos exploradores espaciales gemelos para continuar la exploración del Sistema Solar, el Voyager 1 y 2. Ambas sondas volaron cerca de Júpiter y Saturno y por primera vez se obtuvieron imágenes detalladas de aquellos planetas.

El Voyager 1 estudió varios de los cuerpos en orbita de Júpiter, entre ellos una de sus lunas más grandes, Titán. Luego siguió avanzando, mucho más allá de lo esperado; en la actualidad es la nave más alejada de la Tierra y la única en el espacio interestelar, aún sin haber salido de nuestro sistema solar.

El Voyager 2 hizo una exploración mucho más detallada de Urano y Neptuno. Su mayor descubrimiento hasta ahora se realizó en 2007: basándose en las observaciones del campo magnético interestelar en el espacio profundo se concluyó que nuestro sistema solar no tiene una forma esférica sino ovalada.

Todas las imágenes obtenidas mediante estas dos sondas, combinadas con la información obtenida por el telescopio espacial Hubble, lanzado a la órbita terrestre desde 1990, nos han revelado la gran cantidad de lunas que quedan por conocer.

Los científicos han aprendido y siguen aprendiendo de la información recolectada desde los 80. Nos acercamos cada vez más a comprender el comportamiento de los anillos y cómo los afectan los satelites. Hoy se sospecha que podría haber más lunas en Urano.

Mark Showalter, del SETI Institute, ha estudiado con determinación los sistemas de satélites de Urano, Neptuno y Júpiter. Ni la sonda Voyager pudo detectarlo y esto se explica por el tipo de tecnología fotográfica utilizada para construirlo. En 2003 anunció el avistamiento de dos nuevas lunas en Urano, Cupido y Mab, apenas perceptibles para el Voyager.

Algunas de estas lunas no sólo encierran la emoción del descubrimiento por sí mismo; también esconden importantes enseñanzas sobre los sistemas lunares. Un ejemplo de esto es una pequeña luna en el sistema de Neptuno que Showalter descubrió junto a su equipo en el 2013 utilizando el Hubble. Esta luna no sigue el patrón de comportamiento de ninguna otra, ni más pequeña ni más grande, en el propio sistema de satélites neptuniano.

Showalter encontró que, cuando Neptuno atrapó a Tritón en su órbita, cambió por completo todo el comportamiento de su sistema de lunas, aunque todavía no hay suficiente información para explicarlo a detalle.

Aún queda un largo camino que recorrer para explicar por completo el funcionamiento de los sistemas lunares.