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Las dinámicas del reflejo compartido: reflexión sobre la serie Easy (Joe Swanberg, 2016)

Arte

Por: Psicanzuelo - 01/06/2017

Con 8 episodios aparentemente desconectados unos de otros la divertida serie reflexiona sobre las relaciones de pareja en nuestros días, principalmente sobre el tema del compromiso

Joe Swanberg ha sido un director brillante que emerge de manera independiente, con un cine artesanal hecho a mano. Portando un estilo emblemático, parte de lo que se denominó en su momento mumblecore, con gran influencia de la nueva ola, en especial el cine de Erich Rohmer, también se le pueden encontrar líneas paralelas con el trabajo del coreano Hong Sang-soo. Un cine dialogado, donde la cámara sirve para capturar un momento de la manera más invisible, la cámara no existe y las dinámicas sexuales se asoman por debajo de cada conversación de los personajes.

Swanberg aceptó el contrato con Netflix y lleva su magia al video en demanda con una muy divertida serie que sucede completamente en su ciudad natal, Chicago --cómo olvidar que la ciudad era característica de las primeras cintas del director, rodadas con amigos y prácticamente con quien se dejara. Es curioso que uno de los capítulos está actuado por mexicanos hablado en su totalidad en español, hasta parece que Netflix se equivoca cuando empieza ese episodio que cuenta con actuaciones de Aislinn Derbez y Mauricio Ochmann.

Temáticamente los episodios no dejan de ser interesantes sobre todo por la manera como trabaja Swanberg con sus actores, volviéndolos participes de la trama, de la narrativa. Por ejemplo, en el capítulo 5, que cuenta con la presencia de la supermodelo Emily Ratajkowski, observamos el obscuro lugar donde la excitación existe en un artista. Un dibujante de novelas graficas que se deja querer por una fan (la famosa modelo) que lo vuelve parte de su arte, que consta de selfies. ¿Dónde queda el deseo, la fama instantánea y la relación de pareja en la era digital?

En otro capítulo una relación sensual lésbica adquiere tonos de amor cuando una de ellas cambia de hábitos alimenticios para poder entonar con su nueva pareja que es vegana; por ejemplo, la puerta del compromiso para llegar al amor. A través de Tinder otra pareja (Orlando Bloom y Malin Akerman) intenta salvar su relación tratando de armar un trío; el chiste viene cuando la persona que aparece es alguien conocido. Otro episodio parece la segunda parte de la cinta más comercial que ha hecho Swanberg hasta ahora, Drinking Buddies (2013); en el capítulo hay dos hermanos, y uno convence al otro de dejar la estabilidad y la vida “cómoda” para hacer una cervecería clandestina en el garaje, con todas las repercusiones que pueden existir con la esposa de aquél.

Es interesante la combinación que hace Swanberg (muchas veces él hace la foto de los proyectos que dirige) con el novel fotógrafo Eon Mora, que le brinda a la serie una tonalidad similar, simple pero elegante. Las locaciones en Chicago hacen de la serie algo distinto a todo lo que se rueda en Nueva York o Los Ángeles. Al contrario de muchas series que alargan la trama innecesariamente para cumplir con la duración necesaria, Easy parece perfecta para su duración, y la audiencia queda satisfecha y lista para más; esperemos que pronto se pueda producir otra temporada.

 

Twitter del autor: @psicanzuelo

Reflection, el nuevo álbum de Brian Eno que transforma tu espacio en una reflexiva guarida

Arte

Por: Javier Barros Del Villar - 01/06/2017

Difícil recibir una mejor invitación a reflexionar que este disco; valdría la pena aprovecharla

No siempre buscamos aquello que necesitamos. Hoy la atención colectiva está puesta en encabezados llamativos, lugares de moda, experiencias extasiantes o discursos vistosos. Hoy, buscamos sepultarnos en estímulos, de preferencia llamativos, y entregarnos al espectáculo de la sobreinformación y la hiperconectividad. Pero quizá lo que necesitamos sea precisamente lo opuesto.   

Recibir en estos momentos una invitación a reflexionar resulta un tanto desconcertante y podría de manera consciente o inconsciente detonar preguntas como ¿dónde están el estatus o el voyeur en esta experiencia?, ¿quién me va a decir qué hacer de forma sintética y digerida para superarme y "vivir mejor"?, ¿cuántos seguidores o likes voy a obtener si reflexiono?, ¿voy a tener un orgasmo tántrico?  

Reflection (2017) es el nuevo álbum de Brian Eno. Es un fruto más de ese campo ambiental que durante medio siglo ha cultivado este músico británico, "la pieza más reciente de una larga serie" que incluye álbumes como Discreet Music (1975), Thursday Afternoon (1985), Neroli (1993) y Lux (2012); es un rito dedicado a las profundidades del ambient, ese género que en su estado prístino toma sutilmente el espacio para transformarlo en una reflexiva guarida. Y es que con esta obra Eno no sólo conjura la esencia de la música ambiental, también actúa como agent provocateur para fomentar el pensamiento meditativo:

Se llama así por que me doy cuenta que me lleva a pensar las cosas otra vez. Me lleva a repasarlas. Al parecer crea un espacio psicológico que incita una conversación interna. 

Incitar hoy a la reflexión es un acto contracultural y a la vez una muestra de cariño por nuestra especie. Justo ahora que la resaca de nuestro estilo de vida de las últimas décadas aprieta con más y más fuerza, pareciera que no hay llamado más pertinente o generoso que este –una calma dosis de urgente atemporalidad.  

Ya en un plano más estructural, y ahondando en el proceso creativo que enmarca a Reflection, nos encontramos una vez más con la genialidad experimental de Eno, que esta vez aborda con más claridad que nunca su concepto de música generativa. Explicado de forma simplificada, se trata de composiciones musicales que "se crean a sí mismas" luego de que el músico define una serie de sonidos y una serie de reglas probabilísticas que acotarán la interacción entre éstos. Luego los dejas libres, y simplemente vas ajustando ambas variables, sonidos y reglas, hasta obtener algo que te gusta. El punto es que la pieza se desdoblará de distinta forma cada vez que la toques, por lo que las versiones resultantes pueden ser casi infinitas.

Es el más reciente de mis experimentos de ambient, y representa el más sofisticado hasta ahora. Mi intención original con la música ambient era crear música infinita, música que permanecería ahí mientras tú quisieras que estuviese. También quería que la música se desdoblara de diferente manera todo el tiempo.  

Comenzar el año con una cátedra activa de ambient y a la vez atendiendo la invitación a procurar momentos de reflexión es un obsequio precioso. Sólo resta recibirlo, ponerle play y abismarse plácidamente. 

 

Twitter del autor: @ParadoxeParadis