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La edad de la inocencia: reflexión sobre la película “Animales nocturnos” (Tom Ford, 2016)

Arte

Por: Psicanzuelo - 01/09/2017

La devastadora cinta nos sumerge en la percepción de alguien arrepentido por sus decisiones, para comprender que imaginación y memoria son lo que construye el eterno presente de igual manera

Una vez más Amy Adams, interpretando a Susan Morrow, conecta con nuestras entrañas, con nuestro corazón, con nuestra alma mientras va desmenuzando su pasado que podemos ir entendiendo en pantalla junto con la trama construida por una entremezcla entre flashbacks y tiempos imaginarios.

Susan Morrow es una curadora de arte, galerista afamada infeliz con su vida; lo peor es que por medio de sutilezas podemos entender que es una mujer que estaría insatisfecha con cualquier decisión que hubiera realizado. Hace tiempo claudicó al sueño del amor en compañía de Edward Sheffield (Jake Gyllenhaal), quien soñaba con ser escritor, con un futuro demasiado incierto para los sueños materiales de Susan, quien decide abandonarlo por otra opción con más dinero y mejor presencia física.  

Años después Susan recibe una novela en borrador de Edward antes de ser publicada, un catastrófico relato realista que sucede en el oeste de Texas, de donde son ambos. Susan se sorprende por la magnifica técnica que ha encontrado finalmente Edward; ella lee apasionadamente y nos sumergimos en escenas que ocupan la pantalla donde el personaje principal de la novela, Tony Hastings (Gyllenhaal), vive la violación y asesinato de su esposa y su hija por parte de un grupo de delincuentes.

Lo lúgubre que pudieran resultar los lugares elegantes, high-tech que habita Susan, la colocan en un sitio de cuento de hadas donde la magia ha perdido todo su poder, el desencanto ha dado pie a la fatiga, al desamparo, a la indecisión que va matando a Susan en cada momento hasta que la novela llega. Susan va despertando como Blancanieves a la conciencia de este oscuro sitio pero quizás no queda ya mucho por hacer cuando el alma se ha corrompido y los sueños se han vendido. El mundo del arte, tan frío y superficial como lo es en realidad en nuestros días, funciona perfectamente como muralla de este helado castillo. No es que extrañe Susan a Edward sino que extraña su propia alma, su ser perdido en algún giro que dio a su vida, engañada por las promesas de falsos tesoros.

Es curioso cómo no vemos a Edward más que en los recuerdos/flashbacks de Susan, que lo sitúan como un ser inseguro, lo más humano que veremos, honesto con ella más de la cuenta. Pero al actor que lo interpreta lo seguimos viendo en los tiempos imaginarios donde es Tony, quien ha perdido casi todo, hasta que finalmente pierde sus miedos y luego todos sus anhelos.

Animales nocturnos (Tom Ford, 2016) cuenta con fantásticas actuaciones que hacen posible que las tenues pistas y detalles se entiendan en pantalla, es una obra viva que habla de cómo podemos redimirnos por medio del arte, y cómo el mensaje mismo de la obra puede liberar al ser más atrapado en telarañas personales que ni siquiera existen en realidad. Bobby Andes (Michael Shannon) es el sheriff que ayuda a Tony a consumar su venganza, es su sombra pero también su luz, es la fuerza magníficamente interpretada, la justicia que hace que Tony trascienda su terror, sus grandes miedos en la vida, que son los de Edward que por fin ha podido dejar atrás a Susan para convertirse en lo que ya era desde antes de conocerla, un artista. Por otro lado Ray Marcus (Aaron Taylor-Johnson) es la representación de la maldad, la psicopatía que viene de un pasado no resuelto, representando lo que guía las decisiones impulsadas por el egoísmo exacerbado.

La fotografía de Seamus McGarvey es esencial para dividir los mundos psíquicos y los reales, haciéndolos al mismo tiempo parte del mismo relato; sin llamar la atención expresionistamente, McGarvey se apega al realismo buscado por Ford pero lo atesora en suaves terciopelos de estructuras de concreto encerradas, en noches galácticamente oscuras alumbradas por faros de automóvil y fuentes de luz indirectas que hacen que los recuerdos sean sólo eso, recuerdos.

Por medio de su arte Edward puede dejar ir a Susan pero también liberarla, en personajes puede reflejar la crueldad del pasado y las malas decisiones. No es que uno sea un personaje, sino que cada acción resuena en la realidad que los ocupa. Animales nocturnos es un llamado a la creación más que otra cosa, a seguir los sueños que dejan más que una buena herencia llena de problemas mentales.

 

Twitter del autor: @psicanzuelo

VIDEO: Ingeniero y artista crea fantásticas esculturas que pueden moverse durante horas

Arte

Por: pijamasurf - 01/09/2017

Estas piezas nos muestran la delicada unión de la mecánica y la estética

David C. Roy, carpintero y artista, ha logrado crear esculturas capaces de movimiento, ya que realmente se trata de estructuras con complejos funcionamientos mecánicos, por lo cual algo tan sencillo como un poco de viento pueden hacerlas funcionar de 5 a 40 horas. Estas exquisitas esculturas son el resultado del interés de Roy en la mecánica del movimiento, debido a su formación como físico e ingeniero. Su padre, que trabajó con motores de jets, le compartió el interés por la carrera espacial, así que Roy estudió ingeniería con el sueño de volverse inventor, aunque finalmente se cambió a la Facultad de Física de la Universidad de Boston. 

 

Gracias a un amigo suyo que estudiaba diseño, Roy se interesó en crear  arte pues, en sus palabras: 

Lo vi como otro tipo de resolución creativa de problemas, no es tan diferente a la física avanzada, pero tiene una meta totalmente diferente. 

 

Además ha afirmado que aun hoy en día, desde su punto de vista, la ciencia y el arte tiene relaciones cercanas. Así fue como se encaminó en el aprendizaje de la carpintería y logró crear estas estructuras que inevitablemente nos recuerdan la hipnotizante exactitud de los mecanismos de un reloj. Esto se debe a que Roy se basó en mecanismos similares a los de estos artilugios medidores de tiempo, pero admite que tienen la suficiente exactitud como para dividir el tiempo. 

 

Sin embargo, las fascinantes esculturas de Roy son perfectamente aptas para atraer nuestra atención al equilibrio natural que nos rodea, e inspirarnos para balancear nuestra mente y emociones de igual manera, pues es fácil pasar horas y horas en la contemplación de estas estructuras y su movimiento. Puede ser que esto se deba a que, según el escultor a cargo de su creación: 

Parte de aprender a hacer arte es aprender a ver en imágenes.