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Ingenio, técnica, magia: así se hacían los efectos especiales en tiempos del cine mudo (GIFs)

Arte

Por: pijamasurf - 01/11/2017

Poniendo en juegos todos los recursos del cine, personajes como Chaplin o Buster Keaton consiguieron crear magia auténtica en la pantalla.

Desde hace unas décadas, cierto tipo de producción cinematográfica ha hecho de los llamados “efectos especiales” una cualidad de las películas de géneros como la acción, la ficción científica y a veces también el horror. El avance de la tecnología ha contribuido notablemente en el desarrollo de dicha característica, pero no menos cierto es que también ha provocado cierto enviciamiento entre los espectadores, quienes a veces pueden llegar a juzgar una película casi exclusivamente “por sus efectos”, si estos son creíble o no, si vuelven fiable la destrucción de una planeta o una batalla de naves espaciales.

El cine, sin embargo, es mucho más que los montajes que se hacen en la pantalla de una computadora. Como prueba de ello, presentamos ahora una serie de GIFs realizados por el usuario Auir2blaze de la red social reddit, quien se encargó de desmenuzar los secretos del cine silente en escenas emblemáticas que, hasta la fecha, son capaces de asombrarnos.

En los GIFs es posible entender esos efectos que mucho tienen de magia primigenia, pues con nada más que recursos técnicos y ópticos, los primeros cineastas lograron confundir al público, de la misma manera que hace un prestidigitador o, en otra época, los pintores que recurrieron al trompe l'oeil. Veamos.

 

En Safety Last! (1923), la posición de la cámara creó un engaño de perspectiva mediante el cual parece que Bustear Keaton efectivamente está a punto de caer desde una gran altura.

 

Una escena icónica de Modern Times (1936), en la cual, sin embargo, Chaplin nunca estuvo en peligro, pues en realidad los pisos inferiores del centro comercial se pintaron sobre un pedazo de cristal puesto a su vez frente a la cámara.

 

En The Black Pirate (1926), un sistema de contrapesos hizo posible la caída dramática de Douglas Fairbanks a lo largo de la vela de una navío.

 

Este siniestro baile de ojos de la actriz Colleen Moore se consiguió filmando por separado el movimiento de cada uno, con ayuda de un cristal pintado de negro. La escena pertenece a la película Ella Cinders (1926).

 

¿Cómo hacer que una misma persona apareciera como su propio doble en la misma secuencia? En Little Lord Fauntleroy (1921), el cinematógrafo Charles Rosher ideó un sistema en el que sobre la superficie de un cristal se pintó, en silueta, el perfil de la actriz Mary Pickford, con tanto detalle como fue posible; en la secuencia, Pickford se movió detrás de este, al tiempo que la cámara permanecía fija sobre una estructura metálica. Según se sabe, este truco que tomó 15 horas de trabajo, resultó en una secuencia de 3 segundos.

 

Los filtros también son un elemento importantísimo en el cine. Uno de sus usos más ingeniosos ocurrió en Ben-Hur (1925), la segunda adaptación fílmica de la novela homónima de Lew Wallace (1880). Ahí, el cambio de filtros operó el “milagro” de Jesucristo curando a un par de leprosas.

 

Otra escena icónica del cine siente: Buster Keaton cruzando un puente interrumpido gracias al paso coincidente de dos camiones. La escena resultó de la unión de dos grabaciones distintas: una en la que Keaton conduce normalmente sobre el puente y otra de los dos camiones transitando por debajo.

 

“El arte es magia liberada de la mentira de ser verdad”, escribió alguna vez Theodor W. Adorno, algo que en esa época del cine se cumplió de forma inmejorable.

 

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Las dinámicas del reflejo compartido: reflexión sobre la serie Easy (Joe Swanberg, 2016)

Arte

Por: Psicanzuelo - 01/11/2017

Con 8 episodios aparentemente desconectados unos de otros la divertida serie reflexiona sobre las relaciones de pareja en nuestros días, principalmente sobre el tema del compromiso

Joe Swanberg ha sido un director brillante que emerge de manera independiente, con un cine artesanal hecho a mano. Portando un estilo emblemático, parte de lo que se denominó en su momento mumblecore, con gran influencia de la nueva ola, en especial el cine de Erich Rohmer, también se le pueden encontrar líneas paralelas con el trabajo del coreano Hong Sang-soo. Un cine dialogado, donde la cámara sirve para capturar un momento de la manera más invisible, la cámara no existe y las dinámicas sexuales se asoman por debajo de cada conversación de los personajes.

Swanberg aceptó el contrato con Netflix y lleva su magia al video en demanda con una muy divertida serie que sucede completamente en su ciudad natal, Chicago --cómo olvidar que la ciudad era característica de las primeras cintas del director, rodadas con amigos y prácticamente con quien se dejara. Es curioso que uno de los capítulos está actuado por mexicanos hablado en su totalidad en español, hasta parece que Netflix se equivoca cuando empieza ese episodio que cuenta con actuaciones de Aislinn Derbez y Mauricio Ochmann.

Temáticamente los episodios no dejan de ser interesantes sobre todo por la manera como trabaja Swanberg con sus actores, volviéndolos participes de la trama, de la narrativa. Por ejemplo, en el capítulo 5, que cuenta con la presencia de la supermodelo Emily Ratajkowski, observamos el obscuro lugar donde la excitación existe en un artista. Un dibujante de novelas graficas que se deja querer por una fan (la famosa modelo) que lo vuelve parte de su arte, que consta de selfies. ¿Dónde queda el deseo, la fama instantánea y la relación de pareja en la era digital?

En otro capítulo una relación sensual lésbica adquiere tonos de amor cuando una de ellas cambia de hábitos alimenticios para poder entonar con su nueva pareja que es vegana; por ejemplo, la puerta del compromiso para llegar al amor. A través de Tinder otra pareja (Orlando Bloom y Malin Akerman) intenta salvar su relación tratando de armar un trío; el chiste viene cuando la persona que aparece es alguien conocido. Otro episodio parece la segunda parte de la cinta más comercial que ha hecho Swanberg hasta ahora, Drinking Buddies (2013); en el capítulo hay dos hermanos, y uno convence al otro de dejar la estabilidad y la vida “cómoda” para hacer una cervecería clandestina en el garaje, con todas las repercusiones que pueden existir con la esposa de aquél.

Es interesante la combinación que hace Swanberg (muchas veces él hace la foto de los proyectos que dirige) con el novel fotógrafo Eon Mora, que le brinda a la serie una tonalidad similar, simple pero elegante. Las locaciones en Chicago hacen de la serie algo distinto a todo lo que se rueda en Nueva York o Los Ángeles. Al contrario de muchas series que alargan la trama innecesariamente para cumplir con la duración necesaria, Easy parece perfecta para su duración, y la audiencia queda satisfecha y lista para más; esperemos que pronto se pueda producir otra temporada.

 

Twitter del autor: @psicanzuelo