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Biólogo captó una flamante luz esmeralda en las "islas del cielo" de la India, que resultó ser un meteorito

Como bien explica la revista Wired captar un meteorito en el cielo en una foto no es algo fácil, pese a que nuestra atmósfera constantemente está siendo bombardeada por pequeños objetos cósmicos.

La imagen aquí mostrada fue tomada por el biólogo indio Prasenjeet Yadav de manera semiaccidental. Yadav se encontraba estudiando las llamadas "islas del cielo" --los picos montañosos que se alzan por encima de las nubes en la región de los Ghats occidentales-- para National Geographic cuando logró esta imagen. Yadav dejó su cámara tomando un time-lapse de Mettupalayam en las montañas y se fue a dormir en su tienda. Al despertar revisó el material y encontró esta imagen de un flamante meteorito exponiendo verde. 

En un principio Yadav, quien se dedica a divulgar la ciencia, no sabía qué era lo que había fotografiado. Por suerte no envió esta imagen a un tabloide sino que la revisó con otros colegas y se confirmó que había sido un avistamiento de un meteorito. Pocas veces ha sido captada con tal magnificencia una imagen tan clara de este fenómeno. 

 

¿Los perros nos quieren tanto como nosotros a ellos? (Un neurocientífico lo averiguó)

Ciencia

Por: Pijamasurf - 01/29/2017

El neurocientífico Gregory Berns se dio a la tarea de averiguar si su perro Newton realmente lo quería (con data dura)

Para muchas personas resulta evidente que sus mascotas los aman (al menos en el caso de los perros, no tanto con los gatos). Sus perros son fieles a ellos, responden a sus llamados, mueven la cola, se regocijan con sus caricias, etc. Y sin embargo, ¿qué tan seguros podemos estar de que nuestro amor es verdaderamente, objetivamente recíproco? Y aunque la respuesta es similar a la que puede haber en relación con otro ser humano, donde sólo podemos inferirlo por sus conductas (las cuales son más confiables que las palabras), en el caso de los perros, al ser especies distintas, alguien con una curiosidad o una inseguridad suficientemente grande puede nadar en un mar de duda.

Este es el caso de Gregory Berns, un neurocientífico que dudaba del amor de su pug Newton. Para Berns los lamidos y meneos de Newton no eran suficientes. Quería data dura. Pero obtener data dura no es fácil con un perro, ya que deben someterse a análisis con aparatos de alta tecnología en los cuales deben mantenerse quietos, al mismo tiempo que permanecen con conciencia haciendo las cosas que hacen. 

Berns construyó una máquina de resonancia magnética especial y entrenó a los perros a quedarse quietos en la máquina mientras se escaneaban sus cerebros. Todo esto es relatado en su libro How Dogs Love Us?.

Las observaciones de Berns muestran que efectivamente los perros sí aman a los humanos, o al menos sus cerebros se activan en lugares similares. En el estudio el cerebro de un perro, al ser expuesto al olor de su querida dueña (o quizás sería mejor "compañera humana"), se activó en una región del cerebro involucrada en el sistema de recompensa, algo que al parecer también ha sido observado en humanos enamorados.

En general los descubrimientos de Berns sugieren que los perros tienen la capacidad de empatizar con los seres humanos --la empatía es de alguna manera la forma más objetiva de describir lo que llamamos subjetivamente "amor". Tomando en cuenta esto, se ha mencionado que tal vez no sea necesario imponer la presencia humana como el macho alfa de una manada sino como un compañero entrañable que siente empatía. Pero tal vez esto también sea un poco de proyección, una pauta antropomórfica con la que vemos todo lo que nos rodea.