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Un hombre simple, una historia sencilla: derribando prejuicios con simpatía y música

Se llama Daryl Davis, se dedica a la música en cuerpo y alma tocando el teclado; su hobby principal es entablar amistades con miembros de grupos supremacistas como el Ku Klux Klan.

Así ha pasado los últimos 30 años, viajando de arriba a abajo por todo Estados Unidos para encontrarse con ellos con un sencillo propósito; él no busca convencerlos de abandonar sus movimientos, sólo quiere que contesten esta sencilla pregunta: ¿Cómo pueden odiarme si ni siquiera me conocen?

“Simplemente les doy la oportunidad de conocerme y que me traten de la forma en que quiero ser tratado”.

Dentro de poco se estrenará el documental que sigue la jornada de este héroe de 58 años: Accidental Courtesy: Daryl Davis, Race & America. Aquí un pequeño adelanto:

 

 

Davis dice:

Es hermoso ver cuando se les prende el foco y te llaman para decirte que van a renunciar. Llegan con la conclusión de que esa ideología ya no es para ellos. Muchas veces yo soy el ímpetu para llegar a esa conclusión y estoy muy feliz de que algo positivo haya salido de mis amistades y encuentros con ellos.

También es actor y autor del libro Klan-destine relationships: A Black Man Odyssey in the Ku Klux Klan. Para él, la música ha sido una herramienta fundamental para tender puentes y superar las barreras raciales que ha encontrado. El músico ha tocado junto a figuras como Chuck Berry, Jerry Lee Lewis, Bruce Hornsby y Bill Clinton.

A través de la visión remota Ingo Swann logró detectar anomalías impactantes en la Luna

AlterCultura

Por: pijamasurf - 01/09/2017

Mediante la visión remota, el psíquico identificó lo que parecían seres humanos operando en la superficie lunar

La visión remota o capacidad de observar a través de actividades extrasensoriales locaciones, objetos o personas que se encuentran a una distancia considerable puede no conformar parte de la cultura mainstream de nuestra sociedad, pero ciertamente ha sido estudiada en laboratorios de diferentes agencias de inteligencia en el mundo. De hecho, según indica Ingo Swann, uno de los pioneros de la visión remota, durante la guerra fría hubo una preocupación de parte del gobierno de Estados Unidos por los programa psíquicos que se estaban llevando a cabo en China y en la Unión Soviética. Claro que todo esto ha sucedido tras un complicado velo de secretos, ya que al parecer una serie de experimentos realizados en la década de los años 30 dejó claro que los seres humanos  tenían muchas más habilidades de las que hasta entonces habíamos creído.

 

Swann, quien se autodenomina como un explorador de la conciencia, cobró cierta notoriedad  entre los círculos interesados en el estudio y prueba de este tipo de habilidades paranormales después de haber conducido un experimento que implicaba utilizar  su visión remota para estudiar Júpiter. Esto sucedió en 1973, cuando Swann propuso a Russell Targ y Harold Puthoff aprovechar que la sonda Voyager visitaría el planeta en 1979, permitiéndoles verificar la información. Entre otras cosas Swann afirmó que Júpiter tenía anillos a su alrededor al igual que Saturno, lo cual era motivo de discusión científica en ese momento y quedó comprobado una vez que se obtuvo información de la Voyager.

 

El experimento le valió a Swann ser contactado por una serie de individuos que trabajaban con tanto secreto que nunca le proporcionaron el nombre de la institución o programa al que pertenecían, pero que le propusieron usar sus habilidades para explorar la Luna. La historia es larga y compleja e Ingo Swann la narró a detalle en su libro titulado Penetration, pero lo más importante del caso es que a través de la visión remota logró detectar diversas anomalías en la Luna, incluyendo lo que parecían seres humanos operando en su superficie.

 

En el capítulo 5 de dicho libro Swann declara que en algunas locaciones parecía que no había nada más que paisaje lunar pero en otras locaciones todo se tornaba mucho más complejo y confuso, de tal manera que hizo muchos bosquejos y trató de identificar los objetos. En sus palabras: 

 

Encontré torres, maquinaria, luces de diferentes colores y “construcciones” de extraña apariencia. Encontré puentes cuya función no pude identificar. Uno de ellos simplemente era un arco que no tocaba el suelo en ninguna parte. Había muchos domos de varios tamaños, cosas redondas, cosas como pequeños platillos con ventanas. Éstos se encontraban aparcados junto a los costados de los cráteres, a veces incluso en lo que parecían ser hangares. 

 

Tuve problemas estimando los tamaños, pero algunas de estas “cosas” eran muy grandes. Encontré cosas que eran como tubos y máquinas que eran como tractores subiendo y bajando las colinas, caminos en línea recta que se extendían por millas, obeliscos que no tenían ninguna utilidad aparente. Había plataformas en los domos y estructuras que parecían como grandes cruces. También había agujeros que parecían estar siendo excavados y que obviamente tenían que ver con algún tipo de operación minera o relacionada a la remoción de suelo. Había “redes” sobre algunos cráteres, “casas” en las que obviamente alguien vivía, sólo que no podía ver quién, con excepción de un caso.

 

En ese caso, vi a una clase de personas ocupadas mientras trabajaban en algo que no pude terminar de entender. El lugar estaba oscuro, el “aire” saturado de un tipo de polvo y había alguna clase de iluminación, como una bruma color verde limón. La cuestión es que o eran humanos o se veían exactamente como nosotros, pero todos eran hombres, lo cual pude notar porque estaban desnudos. No tenía idea de por qué.

 

Interesantemente, después de estos descubrimientos quienes lo exhortaron a participar en dicho experimento lo dieron por terminado sin más explicaciones. Por supuesto el libro de Swann contiene una serie de ideas de por qué tras el primer viaje al satélite terrestre no hubo más visitas allí, las cuales aún hoy han quedado sin respuesta, pues la mayoría de la población continúa creyendo que la Luna es un satélite natural y cuasidesértico incapaz de albergar vida humana.