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Cómo seguir el camino de la frugalidad, retirarse pronto, ser feliz y salvar el planeta

Buena Vida

Por: Pijamasurf - 01/14/2017

Consejos de frugalidad de un gurú radical en un tiempo en el que el sobreconsumo es simplemente estúpido e irresponsable

En tiempos de incertidumbre generalizada y cuando resulta evidente que comprar más cosas no traerá la felicidad (pero tal vez si destruirá el planeta) el mensaje de Peter Adeney, mejor conocido como Mr. Money Moustache, el gurú de la frugalidad, es refrescante e incluso urgente. Adeney se ha convertido en una especie de celebridad de la blogósfera debido a su plan de finanzas personales que enseña a lograr el retiro en poco más de 10 años adoptando una filosofía del ahorro. El gurú de la frugalidad sugiere un cambio de mentalidad en el que la frugalidad sea percibida no como privación sino como liberación.

El plan de Adeney se basa en la noción de que casi todos actualmente somos pésimos en manejar nuestro dinero (pero que esto puede reentrenarse fácilmente, principalmente reconociendo que no necesitamos la mayoría de las cosas que compramos y generando una cierta conciencia de cómo nos suelen engañar las marcas). De aquí se deriva un plan para volverse lo suficientemente rico como para podernos retirar en poco tiempo y el último punto es que trabajar cuando no necesitas dinero es mucho mejor (y es que el fin de retirarse es liberarse del sistema opresivo y competitivo, mas no dejar de hacer las cosas que a uno le gustan y en las cuales encuentra sentido).

Adeney ha adoptado una vida en la que gasta 24 mil dólares al año, la cual le permitiría vivir sin seguir ganando dinero, utilizando los ahorros que acumuló trabajando en la industria del software por 11 años. Vive con su esposa y un hijo y puede considerarse una "máquina de optimización humana". Un ejemplo: tiene un auto pero sólo lo utiliza cuando debe llevar cargas de más de 35kg; él y su esposa sólo consumen 2.5 tanques de gas al año. Su medio de transporte es una bicicleta, la cual considera mucho más eficiente.

El estadounidense promedio ahorra sólo el 6% de sus ingresos, esto implica en promedio 60 años para poder retirarse. Adeney sugiere que tomar algunas medidas como comprar un auto usado, aprender a cocinar y resolver uno mismo problemas de mantenimiento del hogar, usar una bici, no utilizar aire condicionado, etc., le permite ahorrar a la mayoría de las personas (en Estados Unidos al menos) el 64% de sus ingresos, lo cual hace posible llevar una carrera de 11 años en promedio.

La posibilidad de un retiro en 10 años que ofrece este sistema basado sencillamente en gastar mucho menos de lo que uno gana suele convertirse en un modo de trabajar sin que sea necesario para la subsistencia, lo cual hace que el trabajo sea más placentero --y es que la felicidad está ligada al esfuerzo, a seguir aprendiendo y ayudar a los demás y no a tirarse a supuestamente gozar de los lujos acumulados. De hecho esta puede considerarse una de las grandes ilusiones de nuestra época, la noción de que "añadir más cosas lujosas y eliminar el esfuerzo es el camino a la felicidad," y que "es nuestra obligación social gastar dinero en cosas estúpidas". Adeney cuenta el asombro que le produce el comportamiento harto común en nuestra sociedad de que la gente hace ostentosas demostraciones de su riqueza comprando cosas que todos saben que no necesitan, como si esto fuera un carácter evolutivo con el cual se despliega el valor reproductivo de una persona --cosas como pavonearse en un auto último modelo adquirido a través de crédito sin tener nada de dinero en el banco, o gastarse decenas de miles de dólares en una boda cuando uno no es dueño de su propia casa.

Escalando en la pirámide de la necesidad, Adeney sugiere que "el sentido de trabajar es crear, es alimentar tu alma. El sentido de ganar dinero es sólo tener suficiente dinero, una vez que se consigue eso, tener más dinero no aumentará tu felicidad". Una vez que se logra trabajar sólo por amor esto produce autenticidad, "uno trabaja sin necesitar el dinero" y curiosamente esto es el "marketing más poderoso, porque cualquier cliente puede percibir que uno no quiere sacar provecho, se hacen las cosas por amor".

Se podría argumentar que la frugalidad de Mr. Money Moustache, la cual pude conocerse más a detalle en su blog, hace que uno se obsesione demasiado con el dinero, con lo que uno gasta, con las más mínimas decisiones financieras (y que hay cosas más importantes y bellas que pensar en el dinero), pero a fin de cuentas su proyecto, según él mismo defiende, tiene un sentido planetario basado en la noción de salvar a la humanidad de ser destruida por el sobreconsumo y mostrar a las personas que una vida feliz no tiene que ver con comprar cosas caras para satisfacer nuestros vacíos existenciales. "Es un problema de psicología humana tanto como uno financiero, técnico o político", señala. En este sentido, el trabajo de Adeney es ciertamente loable. 

Simples y sabios consejos para llevar tu productividad a otro nivel y comenzar a cumplir con esas metas que dejaste para mañana

Todos procrastinamos, en mayor o menor medida, con uno u otro tipo de cosas. Si hay algo que nos representa y une como seres humanos, sin importar cualquier diferencia insalvable, es que poseemos una habilidad inusitada para esquivar cualquier obligación o responsabilidad sin importar si nosotros mismos o alguien más la puso sobre nuestros hombros.

Aceptémoslo, a nadie le gusta tener que pedir disculpas porque, una vez más, ha llegado a la carrera o entregado de último minuto, mucho menos tener que pedir prórrogas (a veces una tras otra) con el rabo entre las patas.

Por eso te traemos estas seis sencillas estrategias que puedes comenzar a aplicar en tu vida y que vienen ni más ni menos que de la voz de expertos en eficiencia:

 

Ejercita el músculo de tu voluntad

 

¿Qué tal te suena correr un triatlón justo ahora? Sabemos que sin ninguna clase de entrenamiento o preparación intentar algo así sería un suicidio, ¿cierto?

Debemos ejercitar el músculo de la voluntad: el cerebro. Lo primero es asegurarnos de que está recibiendo los nutrientes adecuados para mantenerse en óptimas condiciones. Una alimentación basada en nueces, frutas y verduras ayudará a que se te despejen las ideas.

Ahora bien, para poder ejercitar tu voluntad, Kelly McGonigal recomienda ponerte pequeños retos de voluntad. Puedes dejar un frasco con deliciosas galletas o dulces en un lugar visible, la prueba consiste en acercar algo que ponga a prueba tu capacidad para controlar tus impulsos. Con el tiempo, aquello que parecía controlarte será poca cosa.

 

Medita para mejorar tu concentración

 

Ves a todos a tu alrededor enormemente concentrados, enfocados por completo en su trabajo y tú, en cambio, sólo vagas por las redes sociales. ¿Cómo lo hacen? ¿Por qué tú no puedes? La capacidad para permanecer concentrado no es resultado de la casualidad.

No se trata de tu herencia genética, de una maldición o simple mala suerte, el meollo del asunto está, afortunadamente, en tus hábitos de trabajo. Afortunadamente porque significa que puedes mejorar. ¿Cómo?

Daniel Goleman tiene la respuesta: meditación. Al meditar ejercitas tu capacidad para estar al tanto de tu propio enfoque y concentración, pensamientos van, pensamientos vienen pero siempre serás capaz de volver a la tarea que te interesa en ese momento sin perder de vista tu mundo interior. Meditar ayuda a nuestra mente a distinguir esos momentos en que nuestro pensamiento se aleja de lo que nos ocupa en el momento (adiós al interminable scroll down en redes).

 

Organiza tu tiempo para saber cuándo descansar

 

Definitivamente se rinde más en el trabajo luego de una buena noche de sueño, y aun así insistimos en desvelarnos con tal de trabajar unas cuantas horas más.

Contrario a lo que intuitivamente podría pensarse, nuestro cerebro trabaja muy duro mientras dormimos. Toda la información recibida durante el día es procesada en el sueño. Se integra, combina, asocia y reordena para dar salida y respuesta a los problemas o preocupaciones que podamos haber dejado pendientes.

Daniel Levitin no da pie a dudas: siempre será una mejor decisión ir a dormir temprano para despertar con la cabeza clara y, muy probablemente, llevará a una respuesta mucho más acertada que la que podríamos dar desvelados.

 

Organiza tu espacio de trabajo

 

Para Marie Kondo, uno de los aspectos que pasa más desapercibido cuando de procrastinar se trata es la gran influencia que los entornos laborales pueden tener en nuestra productividad, en especial para los que trabajan desde casa. Un espacio de trabajo desordenado a menudo dispara cualquier distracción potencializando sus efectos psicológicos y emocionales.

Ordenar nuestro espacio de trabajo repercute positivamente en el ambiente que generamos al trabajar y en nuestra habilidad para tomar iniciativa y comenzar de una vez por todas eso que tanto postergamos.

Pon especial atención al orden y la forma en que acomodas tus pertenencias, asegúrate de que te es agradable visualmente y práctico para encontrar cada cosa. Asigna un lugar para cada cosa y pon cada cosa en su lugar. Esto eliminará para siempre el factor “es que no lo encuentro” de tu vida.

 

Trabaja por lapsos cortos e intensivos

 

La mayoría de nosotros pierde su tiempo miserablemente trabajando durante largos lapsos de tiempo. Más que una efectiva manera de resolver tareas es una torpe rutina para prolongarlas innecesariamente.

Intentar trabajar enfrente de un televisor o pegado a cualquier pantalla o distractor (sí, redes sociales, otra vez) garantiza que nuestro tiempo se malgastará.

Cal Newport propone en su lugar tomar lapsos de 50 minutos como máximo para trabajar intensamente y luego relajarse un poco y tomar un descanso. De esta manera acabarás mucho más rápido y hasta quedarán horas extras para emplearlas en lo que te apetezca.

 

Divide tus objetivos en metas pequeñas

 

Quizá el factor que más pesa al momento de procrastinar es la dificultad para comenzar la tarea que queremos realizar. Cuando pensamos en objetivos amplios como dominar un arte o volverse experto en una técnica o cuando nos enfrentamos a proyectos de gran envergadura a menudo se vuelven inabarcables, enormes, inalcanzables, tanto que simplemente no sabemos por dónde empezar y si los comenzamos creemos que habrá que trabajar sin recompensa alguna durante un muy buen tiempo antes de ver el resultado que esperabamos.

Neil Fiore comparte un secreto poderoso, un acercamiento más inteligente que te permitirá lidiar con cualquier objetivo sin importar su tamaño: dividir esa gran tarea en pequeñas metas. Estar en el aquí y el ahora te ayudará a no perder concentración pensando en qué tan cerca estás del horizonte lejano con el que soñabas, mantenerte motivado logrando cumplir con aquello que tienes enfrente y así, peldaño a peldaño, subir hasta alcanzar lo que te propones.

Mientras más cortas sean estas metas mejor, si pueden hacerse en 15 minutos o menos muchísimo mejor.

Ya lo sabes, no hay pretexto que valga ni plazo que no se cumpla. Nada puede detenerte si sabes cómo.