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Al parecer Lindsay Lohan se ha convertido al Islam

Sociedad

Por: pijamasurf - 01/17/2017

LiLo abraza la fe de Mohammed, según varios medios

Lindsay Lohan es una de las celebridades más polémicas e impredecibles. Su vida, al menos hasta hace poco, es de lo más alejado a la estricta disciplina de una religión. Lohan ha estado en rehab por abuso de drogas y alcohol más de seis veces, ha posado en Playboy desnuda y ha escrito sobre todas sus parejas sexuales en Scattergories. Cuando uno piensa en la decadencia de las celebridades, su nombre suele irrumpir rápidamente.

Pero, ya sea por una estrategia radical de rebranding o por una sincera reforma espiritual, en el último año Lohan se ha estado acercando al Islam y diversos medios sostienen que al parecer se convirtió a esta religión luego de que borró todas las imágenes de su cuenta de Instagram para dejar solamente el saludo tradicional: “Alaikum salam”. Lohan ya había estado antes coqueteando con el mundo islámico. 

En el 2015 los paparazzi retrataron a Lindsay con una copia del Corán, el cual aparentemente fue un precioso regalo de amigos cercanos. "Me abrió puertas para tener experiencias espirituales y encontrar un nuevo significado verdadero”, dijo la actriz de Mean Girls. Lohan ya en ese entonces dijo que recibió fuertes críticas y tratamiento negativo sólo por esta imagen, y de hecho elogió el estatus del que gozan las mujeres en Turquía diciendo que en su país lo ven a uno con el Corán y piensan que es el Diablo. Según ha declarado se encuentra aprendiendo turco, italiano y árabe (para sumar a una amplia lista de idiomas). La joven políglota se ha convertido en una entusiasta vocera de lo que esta haciendo el presidente turco Erdogan y ha visitado campos de refugiados sirios en lo que, según dice, ha sido una de las experiencias más significativas de su vida.

La vida de Lohan parece llegar a niveles surrealistas y es difícil decir qué tan seria es esta supuesta conversión o qué tanto durará su compromiso con esta religión (¿se trata de una nueva provocación o de una genuina manifestación de devoción?), pero a la distancia parece ciertamente una evolución positiva, quizás un atisbo de que a los 30 años finalmente está madurando. En el 2014 le dijo a Oprah Winfrey:

Soy una persona muy espiritual y me he ido volviendo aún más espiritual con el tiempo. Realmente estoy conectada [con la espiritualidad] ya sea la oración o la meditación… hay tantos poderes más grandes que yo en en el mundo. He sido bendecida y afortunada en recibir este regalo que puedo compartir con las demás personas.

Aunque no se ha confirmado su conversión (y algunos medios especulan que simplemente ha tomado un sabático de las redes sociales), voces islámicas ya han dado la bienvenida a LiLo.

Estas 4 expresiones demuestran que las palabras más sencillas son a veces las más elocuentes

Sociedad

Por: pijamasurf - 01/17/2017

Los detalles más mínimos son a veces los más memorables, y estas palabras así parecen demostrarlo

El lenguaje es como una constelación. A la distancia lo vemos como un todo, un universo autosuficiente y que no precisa más que de sí para continuar existiendo. Sin embargo, al igual que sucede con la exploración astronómica, conforme nos acercamos a esa totalidad, descubrimos detalles que antes escapaban a nuestra vista. Vemos sistemas organizados en torno a estrellas específicas, planetas de órbitas insomnes, astros moribundos y otros apenas nacientes. El lenguaje es un poco así: palabras que hacen girar a otras a su alrededor, palabras llenas de luz, palabras que incluso los exploradores han olvidado… Y entre éstas, palabras sencillas que, inesperadamente, son tanto o más expresivas que aquellas que podríamos calificar de grandilocuentes.

A continuación, en un ejercicio que algo tiene de taxonomía, compartimos cuatro expresiones que a pesar de ser algunas de las más sencillas en español, dicen mucho más de lo que esperaríamos.

Te invitamos a conocerlas y a agregar otras que conozcas en la sección de comentarios de esta nota.

 

Esta palabra puede parecer muy simple, pero en la vida no es del todo sencillo aprender a usarla. Algunos dicen Sí a todo, aun cuando quizá debieran utilizarla con mayor conciencia. Otros, en cambio, suelen vivir instalados en el No, en la resistencia al flujo natural de la vida: decimos No a una separación, al dolor, al sufrimiento, y a veces incluso a la felicidad, al placer y al amor. En Walking Life, la película de Richard Linklater (2001), uno de los personajes sostiene esta hipótesis sobre las implicaciones de decir Sí a la vida:

"De hecho, sólo existe un instante, y es este, y es la eternidad. Es el instante en el cual Dios plantea una pregunta, que es, básicamente, ‘¿Quieres, ya sabes, ser uno con la eternidad? ¿Quieres estar en el cielo?’. Y todos respondemos: ‘No, gracias. No ahora’. De tal modo que el tiempo es ese constante decir ‘No’ a la invitación divina. Quiero decir, eso es el tiempo. Es decir, no hay más en el 50 a. C. que en el 2001. Sólo está este instante, y es ahí donde siempre estamos". Y después ella me dijo que, de hecho, esa es la narrativa de vida de todas las personas. Que, ya sabes, más allá de las diferencias fenoménicas, no hay sino una historia, y esa es la historia de pasar del ‘No’ al ‘Sí’. Toda lo vida es un ‘No, gracias; no, gracias; no, gracias’, hasta que finalmente es un ‘Sí, me rindo. Sí, acepto. Sí, lo abrazo’. Ese es el viaje.

 

Gracias

Esta es probablemente una de las palabras más sencillas de todos los idiomas y también una de muchos efectos en nuestra vida diaria. El agradecimiento es el terreno donde la compasión echa sus raíces, pues dar las gracias es, en buena medida, dar el lugar que le corresponde a todo lo que recibimos cada día, tomándolo de donde viene y colocándolo en el lugar de nuestra vida que mejor le sienta.

 

Cuídate

No son muchos los idiomas actuales en los que se use este imperativo como fórmula de despedida. Pasa en el español de México y de algunos otros países latinoamericanos, también en el inglés de Estados Unidos. Pero más allá de la singularidad, esta partícula verbal es sumamente elocuente, pues es como una síntesis de la importancia que ciertas personas tienen en nuestra vida, una especie de deseo que algo tiene de conjuro mágico para invocar la protección y el cuidado para aquellos a quienes más queremos.

 

¿Me escuchas?

Esta pregunta puede sonar un tanto trivial, e incluso puede ser que en nuestra vida la usemos a cada tanto, por ejemplo, cuando hablamos por teléfono y por un momento creemos que la otra persona al otro lado nos ha perdido, o nosotros mismos caemos en un silencio perturbador. Su significado, sin embargo, es profundo, pues, paradójicamente, escuchar es una de las habilidades menos comunes de nuestro tiempo, tan caracterizado por las comunicaciones. Escuchar a una persona es alcanzar a distinguir el lugar desde el cual nos está hablando, su posición como amigo, padre, pareja, compañero de trabajo, vecino, etc.; la historia que lo llevó al momento en que coincidimos con ella, sus posibilidades y limitaciones. Cuando escuchamos de verdad salimos del encierro de nuestro Yo para compartir un instante con el Otro.

 

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