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Veterinario que posaba con sus trofeos de cacería muere tras caer de un precipicio mientras cazaba

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 12/19/2016

A veces el karma se materializa de forma violenta y muy evidente; este podría ser uno de esos casos

El hecho de que un veterinario, una persona que por profesión pensaríamos que ha desarrollado una especial empatía y un profundo cariño por los animales, pose en fotografías presumiendo sus trofeos de caza, por ejemplo un león, es algo simplemente aberrante. Tal vez por eso cuando el italiano Luciano Ponzetto, quien ejercía como veterinario cerca de Turín, publicó en sus redes sociales imágenes que mostraban a sus presas (un león, un leopardo, un borrego cimarrón, etc.), las imágenes produjeron particular aversión y una enérgica condena. 

Múltiples activistas se unieron para denunciar el comportamiento de Ponzetto e incluso se creó una página dedicada a condenar su actuar. Sin embargo, nada de esto fue suficiente para convencerlo de frenar sus prácticas de cacería. Nada hasta que irrumpió el karma, vestido de muerte. 

El diario británico The Sun recién informó que el odiado veterinario murió tras resbalar sobre una roca y caer a un precipicio. Todo esto ocurrió mientras Ponzetto estaba en busca de aves salvajes para cazar. 

Obviamente no queremos siquiera insinuar que alguien que caza debiera morir. Pero sí llamó nuestra atención la correspondencia entre ambas situaciones –la paradoja del veterinario que caza y presume sus presas en Facebook y su eventual muerte, tras negarse a cesar sus actividades de cacería, mientras cazaba. 

Esta maravillosa especie, una de las de mayor tamaño en el reino de los insectos, nos revela algunos de sus más íntimos secretos.

A lo largo y ancho de Nueva Zelanda vive una criatura muy parecida a los grillos conocida como weta. Estos insectos pueden parecer atemorizantes al principio pero, si se les ve bien, son criaturas hermosas y fascinantes.

Son una especie muy antigua, pues se calcula que la edad de estos insectos es de 180 a 190 millones de años, es decir, sobrevivieron a varios períodos geológicos y a la extinción de los dinosaurios.

Se han encontrado más de 70 especies, la más grande, el Weta gigante, puede llegar a tener el mismo tamaño de una palma, mientras que los más chicos miden 5cm. Habitan en el suelo, los árboles, las cuevas, los pastizales y los arbustos.

No poseen alas pero cuentan con mandíbulas para triturar su comida. Sus funciones dentro de la cadena alimenticia son similares a las de los ratones; suelen esconderse en el día y salir por las noches para alimentarse de vegetación, deshechos y otros insectos enfermos o muertos.

Su clasificación es difícil; se han encontrado pocos especímenes de algunas variantes. Actualmente están amenazados por la reducción y modificación de su hábitat natural y la introducción de animales ajenos al entorno (como ratas, gatos o erizos).

Al sentirse amenazados, los machos son especialmente agresivos y usualmente levantan sus patas posteriores cubiertas de espinas. Los weta machos cuidan de un número de hembras que esconden sus huevos entre la vegetación. 

Son capaces de invernar mediante la criptobiosis, es decir, se llevan a un estado de suspensión animada en el que desaparecen sus signos vitales y conservan intactas sus células congeladas para despertar en primavera. Sin duda son uno de los insectos más interesantes de Oceanía. En el siguiente video puedes ver un poco más del weta: