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Registran la ola más alta jamás captada de la historia: 19 metros

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 12/15/2016

El gigante de agua fue captado entre la costa de Reino Unido e Islandia, y es hasta ahora la ola más alta que se haya registrado

Las olas son seres que a lo largo de la historia han embelesado a los hombres. Su ritmo, sonido, forma y, quizá en especial, su fuerza, son los ingredientes que les han valido un lugar especial en nuestro imaginario. Pero, ¿te imaginas enfrentar una ola de 19m de altura?

Recién se confirmó que una ola captada en las aguas del Atlántico Norte, en algún punto entre las costas británica e islandesa, alcanzó tal altura. Esto la coloca como la ola más alta jamás registrada. Lo anterior fue anunciado por la World Meteorological Organization y este "ejemplar" superó el récord de su antecesor, 18.2m, que pertenecía a otra ola de las mismas aguas.

Existe algo de polémica ya que anteriormente se habían reportado olas de 29 y 23.4m, pero ninguna de ellas fue medida con los métodos que avala la WMO. Independientemente de esto, siquiera concebir una ola de 19m es ya un ejercicio vertiginoso. 

Cabe señalar que la imagen no fue captada por un ser humano sino por una boya meteorológica y, de hecho, en la imagen no se aprecia una ola con la espectacularidad a la que estamos acostumbrados sino una inconmensurable y preciosa abstracción azul grisácea. 

El largo y difícil camino de un adolescente que ha decidido dejar de masturbarse por 1 año, y lo que encontró

¿Con qué frecuencia visitas páginas porno? ¿Cada cuánto te masturbas? Uno de los escritores de highexistence.com asegura que tomó la drástica decisión, a los 16 años de edad, de no masturbarse ni mirar porno durante todo 1 año: 365 días de abstinencia completa. ¿Suena imposible, verdad?

Siempre recibió las mismas reacciones de sus conocidos luego de contarles: ¿En qué estaba pensando? La pregunta realmente importante, luego de lograrlo, es: ¿valió la pena? La razón por la que hizo esto fue motivado principalmente por su religión: de grande soñaba con ser un cura y sí, se inclinaba un poco hacia el fanatismo.

Tenía la firme creencia de que muchos se irían al infierno por hacer todas esas cosas “prohibidas” y “malas”, los juzgaba con dureza. En cambio, él era un santo ante los ojos de Dios: no usaba drogas ni alcohol, no tenía sexo premarital ni blasfemaba, pero sólo una cosa lo separaba de la perfección: la diabólica masturbación.

La culpa no tardaba en aparecer cada vez que usaba sus manos para obras lejanas al señor. Su cuerpo adolescente estaba en éxtasis pero su mente giraba una y otra vez en torno a los terribles castigos que le esperaban para toda la eternidad. Así que decidió que, de una buena vez por todas, perseguiría su carrera como cura dejando de menearla para siempre. Esta búsqueda trajo, de manera incidental, varios efectos positivos en su vida.

El primero fue que toda la energía sexual que no utilizaba se transformó en algo más. Al igual que el principio físico de la materia –que no puede ser creada o destruida, solamente transformada– la energía sexual termina por emerger, tarde o temprano, ya sea en forma de berrinches iracundos sin sentido o en actividades positivas y constructivas.

En su caso, se trató de tocar la batería cada vez que se le subía la calentura. Redirigió este impulso primario hacia la creatividad y ello pagó con creces: pasó de la mediocridad a ser un excelente baterista. Si rediriges tu pasión sexual al desarrollo de una habilidad esta mejora mucho más.

El segundo beneficio que encontró fue mayor poder sobre sí y libertad. Un adolescente fanático dejó de sentir culpa cada vez que se masturbaba, no se trataba de una adicción sexual sino una adicción a sentir culpa. Juzgaba con tanta dureza al mundo que luego de dejar ese hábito comenzó a darse cuenta de que necesitaba sentir esa culpa, que estaba adorando a un Dios basado en lo peor de él mismo: miedos, juicios, culpa.

Dejó de juzgarse tan duramente y comenzó a hacer lo mismo con otros. Se sentía más libre al ser y dejar ser. Pese a que esto sucedió en apenas algunos meses, decidió continuar con el experimento por 1 año completo (para después otorgarse un merecido desahogo).