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Más allá de los villancicos: 7 tracks para escuchar este fin de año

Buena Vida

Por: pijamasurf - 12/22/2016

La Navidad también es un momento en el que vale la pena intentar nuevas cosas

Los villancicos, esas melodías navideñas que rayan entre lo deprimente y lo caricaturesco, siempre incluido un toque de melosidad, se han impreso en nuestro imaginario desde pequeños. Al igual que el pavo, el árbol y los regalos, estas melodías se han consagrado como un pilar de las festividades de Navidad.

Por suerte el espectro musical a disposición de nosotros es muy amplio y de él podemos extraer alternativas sonoras para acompañar estas fiestas, concentrándonos más en el cierre e inicio de ciclos que en la celebración navideña per se

Así que si quieres aderezar los próximos días con algo de buena música que corresponda a los ánimos invernales, familiares o de reinvención reflexiva, tenemos para ti siete buenas sugerencias alternativas.

A fin de cuentas esta es una época de regalos y por eso decidimos compartir contigo esta selección y así sumarnos a otros, por ejemplo esta gran promoción, y surcar los vientos de generosidad.

 

“1999” – Prince

Un icono de cierre de año y doblemente apropiado para despedir a un grande que se fue este año.

 

“It’s the end of the World” – REM

Un mítico llamado a la reinvención, cortesía de Michael Stipe y compañía.

 

“London Calling” – The Clash

Un poco de distopía reflexiva puede ser muy útil para practicar las artes de la reinvención personal. 

 

“To Build a Home” – The Cinematic Orchestra

El cierre de año es una etapa particularmente propensa a la reflexión y pocos tracks mejores para sumergirnos en una especie de melancolía propositiva que éste; a fin de cuentas todos queremos construir un hogar y cada año es una buena oportunidad para lograrlo.

 

“Heroes” – David Bowie

Qué tal un poco de terapia vía esta épica del brillante Bowie y de paso, al igual que en el caso de Prince, aprovechar para despedirlo.

 

“The Times they are a changin’” – Bob Dylan

Nada más liberador para cerrar e iniciar ciclo que desapegarse del mundo y aceptar que nada permanece mas que el cambio.

 

“God” – John Lennon

Melancolía nihilista ideal para resetear la mente y el espíritu.

 

¿Qué te parecen? Si estas sugerencias dejaron en ti aún más deseo de expresarte, aprovecha el regalo que UNEFON tiene para ti: hasta el doble de tiempo aire durante todo 1 año. Conoce más en este enlace.

El largo y difícil camino de un adolescente que ha decidido dejar de masturbarse por 1 año, y lo que encontró

¿Con qué frecuencia visitas páginas porno? ¿Cada cuánto te masturbas? Uno de los escritores de highexistence.com asegura que tomó la drástica decisión, a los 16 años de edad, de no masturbarse ni mirar porno durante todo 1 año: 365 días de abstinencia completa. ¿Suena imposible, verdad?

Siempre recibió las mismas reacciones de sus conocidos luego de contarles: ¿En qué estaba pensando? La pregunta realmente importante, luego de lograrlo, es: ¿valió la pena? La razón por la que hizo esto fue motivado principalmente por su religión: de grande soñaba con ser un cura y sí, se inclinaba un poco hacia el fanatismo.

Tenía la firme creencia de que muchos se irían al infierno por hacer todas esas cosas “prohibidas” y “malas”, los juzgaba con dureza. En cambio, él era un santo ante los ojos de Dios: no usaba drogas ni alcohol, no tenía sexo premarital ni blasfemaba, pero sólo una cosa lo separaba de la perfección: la diabólica masturbación.

La culpa no tardaba en aparecer cada vez que usaba sus manos para obras lejanas al señor. Su cuerpo adolescente estaba en éxtasis pero su mente giraba una y otra vez en torno a los terribles castigos que le esperaban para toda la eternidad. Así que decidió que, de una buena vez por todas, perseguiría su carrera como cura dejando de menearla para siempre. Esta búsqueda trajo, de manera incidental, varios efectos positivos en su vida.

El primero fue que toda la energía sexual que no utilizaba se transformó en algo más. Al igual que el principio físico de la materia –que no puede ser creada o destruida, solamente transformada– la energía sexual termina por emerger, tarde o temprano, ya sea en forma de berrinches iracundos sin sentido o en actividades positivas y constructivas.

En su caso, se trató de tocar la batería cada vez que se le subía la calentura. Redirigió este impulso primario hacia la creatividad y ello pagó con creces: pasó de la mediocridad a ser un excelente baterista. Si rediriges tu pasión sexual al desarrollo de una habilidad esta mejora mucho más.

El segundo beneficio que encontró fue mayor poder sobre sí y libertad. Un adolescente fanático dejó de sentir culpa cada vez que se masturbaba, no se trataba de una adicción sexual sino una adicción a sentir culpa. Juzgaba con tanta dureza al mundo que luego de dejar ese hábito comenzó a darse cuenta de que necesitaba sentir esa culpa, que estaba adorando a un Dios basado en lo peor de él mismo: miedos, juicios, culpa.

Dejó de juzgarse tan duramente y comenzó a hacer lo mismo con otros. Se sentía más libre al ser y dejar ser. Pese a que esto sucedió en apenas algunos meses, decidió continuar con el experimento por 1 año completo (para después otorgarse un merecido desahogo).