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Hace 50 años el escritor fue anfitrión de la llamada fiesta del siglo, un baile de máscaras de ensueño

Reconocido por su trayectoria periodística y literaria, uno de los episodios más populares en la vida de Turman Capote (y quizá de los menos conocidos) es la legendaria fiesta, conocida como The Black and White Ball, que organizó el 28 de noviembre de 1966 en honor a su amiga Kay Graham.

Gozando aún de la fama recibida por su novela A sangre fría, Capote supo mezclar entre su lista de invitados a lo más distinguido de la época. Una fiesta muy particular por la diversidad de sus invitados: aquella noche se dieron cita personajes de la talla de Frank Sinatra, Andy Warhol, Gloria Vanderbilt, Harry Belafonte y más.

El Hotel Plaza albergó en su salón de baile a universitarios, aristócratas, estrellas de cine, artistas, intelectuales y amigos de Kansas del escritor --al que ayudaron durante la realización de su reportaje novelado. La vestimenta era estrictamente en blanco y negro, además de la máscara. La ocasión borró por completo los límites y barreras entre sus asistentes; personas de todas las edades y ocupaciones se dieron cita para disfrutar del sonido de la Peter Duchin Orchestra.

Una fiesta enorme para ser lunes, justo después del Día de Acción de Gracias, que ha inspirado muchísimas otras fiestas y que sobrevive gracias a la gran cantidad de material fotográfico. Te presentamos algunas de las fotografías más sobresalientes de aquella mascarada irrepetible.

 

La actriz Tallulah Bankhead llega a la fiesta.

 

De nuevo Tallulah saludando a algunos amigos.

 

Kay Graham saluda al unicornio.

 

¿Quién se esconde detrás de las máscaras?

 

Frank Sinatra y Mia Farrow a la espera.

 

Kay sorprendida, Truman emocionado.

 

La princesa italiana Luciana Pignatelli (izquierda). Peter Gimbel y la condesa Crespi representando a la aristocracia.

 

Henry Fonda llega junto a su quinta esposa, Mae Adams.

 

Andy Warhol y su álter ego.

 

El camino a la pista de baile está hecho de rumores.

 

Una superheroína muy sorprendida.

 

Rose Fitzgerald Kennedy ha llegado.

 

Una velada irrepetible.

 

Candice Bergen, el misterioso conejo.

 

El anfitrión hace gala de sus pasos de baile.

 

Creo que Andy se ha enamorado.

 

Sonriendo a la cámara junto a Lee Radziwill.

 

Truman espera su turno.

 

El ánimo aumenta conforme avanza la noche.

 

Pero todo lo que sube tiene que bajar.

 

Truman Capote, responsable de la fiesta y vigilante en sus ratos libres.

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