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La increíble respuesta de Stanley Kubrick sobre si vale la pena o no vivir

Filosofía

Por: PijamaSurf - 12/16/2016

El legendario realizador cinematográfico expone con lucidez el camino simple para enfrentar el sinsentido

En 1968 Playboy, la conocida revista para adultos, realizó una entrevista al entonces cuadragenario Kubrick, aprovechando el furor y la controversia que el estreno de su entonces reciente película 2001: Odisea en el espacio había desatado. Seguramente lo último que esperaba la publicación era una valiosa lección sobre filosofía y una sesuda reflexión sobre la existencia y su sentido. Su inolvidable respuesta:

Playboy: Si la vida carece de propósito, ¿sientes que vale la pena vivir?

Kubrick: Sí, para aquellos que de alguna forma se las arreglan para hacer frente a nuestra mortalidad. La mismísima falta de sentido de la vida fuerza al hombre a crear su propio sentido. Los niños, por supuesto, comienzan la vida con una capacidad de asombro pura, pueden experimentar total alegría con cosas simples como el verdor de una hoja; pero al crecer se van dando cuenta de lo inevitable de la muerte y su envejecimiento comienza a afectar esa conciencia y súbitamente erradica su joie de vivre (o alegría por vivir), su idealismo y la asunción de su propia inmortalidad.

Cuando un niño madura, mira muerte y dolor a su alrededor y comienza a perder la fe, la mayor bondad en el humano. Pero si es razonablemente fuerte, y suertudo, puede emerger de este traspié del alma y renacer con nuevo impulso vital.

Gracias y a pesar de ser consciente del sinsentido de la vida, puede construir un fresco sentido afirmativo de su propósito. Tal vez nunca podrá reapropiarse de aquel sentido puro del asombro, pero puede moldear algo mucho más permanente y sustancial.

El hecho mas aterrorizante del universo no es que pueda ser hostil sino que es indiferente; pero si podemos confrontar esa indiferencia y aceptar los retos de la vida dentro de los límites de la muerte –sin importar en qué tan flexibles podamos convertirlos– nuestra existencia como especie puede encontrar un genuino sentido y realización. Sin importar qué tan vasta pueda ser la oscuridad, debemos proyectar nuestra propia luz.

 

Estas fotografías de la dinastía Qing nos muestran un mundo perdido en los anales de la historia

Arte

Por: pijamasurf - 12/16/2016

Este testimonio visual de la última dinastía china nos invita a reflexionar sobre el poder del arte

La dinastía Qing, también conocida como dinastía manchú, fue la última dinastía imperial china y tuvo su capital en Pekín, ahora Beijing, hasta la abdicación de su último emperador en el año 1912. Un catálogo de imágenes de increíble valor histórico sobre esa época sobrevive hasta nuestros días gracias a Thomas Child, un ingeniero inglés que fue contratado por el Servicio Imperial de Aduana Marítima para trabajar en Pekín cuando tenía 29 años. Child no realizó el viaje solo, ya que llevó su cámara consigo, de tal manera que durante las siguientes 2 décadas tomó aproximadamente 200 fotografías que ahora nos muestran un mundo perdido en los anales de la historia. 

 

Algunas de estas imágenes muestran una boda y los preparativos, otras son de ejemplos de arquitectura, incluyendo imponentes pagodas y la legendaria Muralla China. También, en ellas podemos observar el rostro de algún monje budista y su discípulo frente a un altar a Manjushri, así como una panorámica del más importante canal de Pekín lleno de botes y una misteriosa visión de la Ciudad Prohibida. La reflexiva belleza de estas raras imágenes inevitablemente nos invita a pensar en las palabras de Ansel Adams: 

 

La fotografía es algo más que un medio para comunicar ideas. Es un arte creativo.