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Tristan Harris revela cómo compañías de tecnología diseñan sus productos explotando vulnerabilidades psicológicas de los usuarios para hacerlos adictivos

Cada vez más personas empiezan a notar que la forma en la que consumimos las aplicaciones de la tecnología moderna es similar a como consumimos comida chatarra, a como fumábamos cigarrillos hace algunos años o a alguna otra droga. Una de estas personas es Tristan Harris, un ex ejecutivo de Google que ha fundado la compañía Time Well Spent, cuya misión es hacer notar a la gente y a las mismas compañías de tecnología que sus productos tienen efectos que fomentan conductas adictivas o poco conducentes a la felicidad, la tranquilidad, la sabiduría, etcétera.  

The Atlantic describe a Harris como un "binge breaker", alguien que corta un episodio de consumo adictivo. Harris conoce las compañías de tecnología desde adentro y mantiene que están diseñando sus productos con la intención expresa de hacerlos adictivos. Compara su iPhone con una de esas maquinas tragamonedas que se pueden ver flashear en los casinos. Es anfitrión de eventos en los que personas que checan hasta 150 veces su celular al día (algo harto común en nuestros días) se exponen a una vida alternativa en la que se involucran en actividades que les ayudan a desconectarse un poco de sus aparatos --como puede ser aprender a tejer.

Harris tiene un perfil muy particular: estudió ciencias informáticas en Stanford, trabajó un rato en Apple y luego hizo una maestría en el Persuasive Technology Lab de Stanford, el cual era manejado por el psicólogo B. J. Fogg y donde se empleaban principios de la psicología conductual al diseño de software. Esto es, aparatos y aplicaciones que tienen embebidos rasgos de psicología conductual para hacer que los productos persuadan a los usuarios de establecer comportamientos favorables para las compañías que los diseñan. Dicho a grosso modo un laboratorio de condicionamiento pavloviano en el cual, en vez de decir que los consumidores son como perros que reaccionan a campanas, se dice que los productos "inspiran" a los consumidores a tomar ciertas conductas. No debe sorprendernos que uno de los fundadores de Instagram es también exalumno de este laboratorio. Uno de los comportamientos que se analizaron en este laboratorio, según The Atlantic, es cómo otorgar un like instantáneo a una persona en el momento en el que sube una foto refuerza esta conducta, haciendo que sea más frecuente.

Un ejemplo de cómo los sitios y aplicaciones explotan nuestras necesidades emocionales y nuestros instintos es mencionado por Harris en torno a LinkedIn. Cuando esta red social fue lanzada, se creó un icono que visualmente representaba el tamaño de la red del usuario. Este icono detonaba la necesidad innata de la persona a buscar aprobación social, motivándola a conectarse con los demás para aumentar el tamaño de su icono. Las personas no querían parecer perdedores, aunque en ese entonces no había mucho que se pudiera hacer en esa red social al conectar con otros. En Facebook, por ejemplo, se deja ver a una persona que ya hemos leído su mensaje, lo cual nos presiona a que enviemos otro mensaje, activando nuestro sentido innato de reciprocidad social. Snapchat es aún más agresivo e informa a los usuarios que un amigo les está escribiendo un mensaje, lo cual obliga de alguna forma a no dar un paso en falso y terminar el mensaje.

Sin duda, el producto más agresivo y dominante de nuestra era es el smartphone, una especie de monolito omnisciente en esteroides:

Nuestra generación depende de sus teléfonos para tomar decisiones en el momento sobre con quién pasamos el tiempo, en qué pensamos, a quién debemos responder y qué es importante en nuestras vidas. Y si esto es a lo que le vas a terciar tus pensamientos (outsourcing), olvídate del implante cerebral. Este es el implante cerebral. Te refieres a él todo el tiempo.

Harris aprendió estas cosas en el programa de Fogg, del cual luego se salió, preguntándose en dónde queda la ética en estas tácticas de manipulación. Habiendo aprendido que existe esta intencionalidad en el diseño Harris se ha dedicado a exponer estas tácticas de persuasión, a las cuales compara con la forma en la que las compañías de comida chatarra introducen azúcar y grasa en su comida para fomentar comportamientos compulsivos. Facebook, Instagram, Twitter nos dan nuestras dosis de "recompensas variables" (descargas de dopamina) en la divisa de "likes".  

Por un rato Harris trabajó en Google, donde intentó promover valores éticos para rediseñar sus productos, pero dejó esta compañía luego de que no fueron muy bien tomadas sus recomendaciones.

A través de su compañía Time Well Spent, Harris intenta ahora generar conciencia dentro de las compañías de tecnología para hacer algo similar al movimiento de comida orgánica. Su idea es crear una especie de certificado para apps que promueven una calidad de vida y que se basen en principios éticos. Harris cree que la buena tecnología debería permitirnos ver a dónde se está yendo nuestro tiempo --por ejemplo, un teléfono que te alerte cuando lo has usado más de 10 veces en 1 hora o un sistema de correo que puede colocarse en modo de concentración y limitar los correos que se descargan hasta que has cumplido cierta tarea (con una posible interrupción en caso de una emergencia).

Tristan Harris es sin duda uno de los pioneros en este campo, junto con voces como Douglas Rushkoff y otros. El tema eventualmente puede ser tan importante en términos de salud como lo es hoy la comida chatarra en países con altos índices de obesidad y diabetes. A final de cuentas se trata de un problema ético, en el cual será necesario ver que la salud colectiva es más importante que el beneficio económico individual. Algo que parece muy lejano todavía.

El pentagrama y sus cualidades psicológicas, o las confesiones de una bruja contemporánea

AlterCultura

Por: Adán de Abajo - 12/13/2016

La imagen del pentagrama nos remite al trabajo espiritual que está haciendo alguien para elaborar un alma o un cuerpo etéreo que sobreviva y perdure más allá de la muerte

El Kybalión acecha al medio-sabio y lo hace hipnotizarse

por la aparente irrealidad de las cosas,

haciendo su conciencia danzar de un lado para otro, como soñando,

viviendo en un mundo de ensueños, ignorando la vida diaria y su trabajo,

pero al final se destrozará contra las rocas,

y se disolverá en los elementos, en razón de su locura...

El Kybalión

 

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Comenzó como un ama de casa común: mamá, cocinera, esposa. Ahí hizo sus primeros sortilegios: curando a su familia, a sus mascotas, sus plantas, preparando guisos y pasteles. Aunque tenía un posgrado en ciencias, en algún momento prefirió dedicarse a su familia.

Descubrió que en la cocina y en la casa había demasiada magia de por sí: en las cocciones, los hervores, los preparados, los postres, la costura, al cuidar a sus hijos, su esposo, su jardín y sus gatos.

Una vena innata suele despertar a algunos chamanes, magos y curanderos, de manera análoga que a los artistas, en ocasiones sin tener un linaje familiar conocido en su genealogía, o sin haber experimentado ningún contacto previo con el mundo mágico a lo largo de la vida. Algunas veces es un llamado, una voz interior clamando, un carisma, como decían los seguidores de Francisco de Asís. Unos pocos siguen su eco, la mayoría hacen caso omiso.

Luego vino su formación en reiki, fue el paso inicial, como quien dice, en su educación mágica. Pero el reiki no era suficiente, no brindaba respuestas, incluso planteaba más preguntas, aunque sí incrementó sobremanera su sensibilidad y le abrió las primeras puertas internas. A partir de sus ejercicios iniciales con la energía de las palmas de las manos con sus pacientes, su curiosidad se extendió aún más: lecturas incansables y viajes por Norteamérica iniciaron. Sus búsquedas la llevaron a descubrir la brujería Wicca, proveniente del norte de Europa, principalmente de las zonas celtas y druidas de la antigua Britania e Irlanda, algo extendida en varios estados de la Unión Americana, a partir de que fuera traída por los primeros colonos irlandeses e ingleses y practicada secreta pero intensamente durante los siglos posteriores. Es sabido que muchos brujos, hechiceros y magos huyeron de la Inquisición en Europa y vinieron a encontrar refugio en América, en Canadá y Estados Unidos, donde continuaron en las sombras ejerciendo sus gustos por lo oculto.

Por varios años, Heron Michelle se adentró, estudió, leyó y experimentó en esta rama de la magia, cuya materia prima son los elementos de la naturaleza, mismos que a su vez se encuentran en el organismo humano: tierra, agua, fuego y aire.

Existe un quinto elemento, el cual es un agregado, que hipotéticamente lograría el mago o brujo tras una ardua labor de preparación: el éter, producto del proceso alquímico desarrollado en el alma del hechicero. De ahí que Michelle tuviera desde entonces una fuerte filiación hacia el pentagrama o pentáculo, como ella lo llama, representante de la fusión de aquellos cuatro elementos de la Madre Naturaleza y el anhelo por germinar el quinto, el etéreo.

 

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Cada uno de los extremos del pentagrama nos sugiere, siguiendo las enseñanzas de Heron Michelle, a su vez los elementos que conforman al universo: tierra, agua, fuego, aire, ubicados en los picos inferiores del pentáculo. En el ángulo superior más extremo se encuentra el éter, la conexión presunta entre el ser humano y los niveles más elevados del universo.

Los dos ángulos inferiores marcarían los primeros niveles de la evolución humana: la tierra y el fuego. Cuando niños es lo primero de nosotros mismos con lo que nos vemos forzados a interactuar: nuestro cuerpo, nuestros impulsos para explorar y manejarnos a nosotros mismos. En la juventud entran las emociones y el intelecto, representados por el aire y el agua, son los dos ángulos intermedios, quienes se encuentran por encima de la tierra y el fuego. Debe aprender a pensarse, a conocerse y controlar las emociones, manifestándolas en el momento, la forma y el lugar adecuados.

Finalmente viene lo que desde la antigüedad se conocía como la "segunda educación", el entrenamiento para desarrollar el quinto elemento, el cual es la semilla de un material que no se encuentra en la dimensión que comúnmente habitamos. Quien lograse hacer germinar aquella semilla, desarrollaría una conexión con planos superiores del ser. La segunda educación suele estar ligada a alguna escuela mágica o esotérica, encargada de ayudar a germinar y canalizar la búsqueda del espíritu.

En pocas palabras, la imagen del pentagrama, según Michelle, nos remite de inmediato al trabajo espiritual que está haciendo alguien, relacionado con las tradiciones mágicas de la Wicca y del hermetismo, para elaborar un alma o un cuerpo etéreo que sobreviva y perdure más allá de la muerte, muy contrario a la creencia cristiana común para la que de antemano todo mundo, aunque no haya hecho jamás ningún tipo de esfuerzo espiritual, posee un alma de facto. En el hermetismo, la brujería Wicca y muchas de las corrientes esotéricas, nadie tiene ningún alma gratis, sino que debe ganarla a partir de un trabajo espiritual muy específico, puliendo su ser gradualmente, perfeccionándose hasta esperar algún día alcanzar el quinto nivel. El pentáculo simbolizaría entonces ese esfuerzo incesante y de toda la vida, que el aspirante a mago realizaría de manera permanente, primero trabajando en los niveles inferiores de su persona (entrenando y fortaleciendo su cuerpo, ejercitando y practicando su voluntad), luego en los niveles intermedios (estudiando y ampliando su intelecto, observando y fortaleciendo sus emociones), preparando y concentrando sus fuerzas para acercarse lenta y paulatinamente al éter. Quizá.

 

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Heron Michelle se considera a sí misma adepta de la filosofía y las prácticas de Hermes Trismegisto, las cuales, provenientes del Egipto ancestral, se generalizaron hasta llegar al norte de Europa y mezclarse con la magia druida de las antiguas tribus britanas y gaélicas, antes de la llegada de los romanos a esas tierras y de la cristianización.

Tras desarrollarse durante varios años en la magia Wicca Heron se involucró intensamente en diversos movimientos chamánicos de Estados Unidos, los cuales en la actualidad han ido fusionándose tanto con la Wicca como con otras corrientes espirituales como el yoga, el tarot, la metafísica cristiana, la cábala, etc., dando como resultado un cada vez más poderoso y sonado movimiento conocido como neopaganismo, al cual cada día se incorporan nuevas filas de interesados en una espiritualidad alternativa, fuera de distinciones de género, religión, raza, cultura.

En la actualidad, Heron posee su propia boutique esotérica en Carolina del Norte, en donde además de vender productos relacionados con el misticismo y la magia asesora a decenas de clientes suyos.

Heron afirma que ella no inicia a nadie en las tradiciones Wiccas y chamánicas, sino que se define como una mediadora para que la gente aprenda a iniciarse a sí misma. Esta idea es muy interesante, en oposición a diversas religiones, movimientos espirituales y grupos místicos, para los cuales el individuo es incapaz de decidir por sí mismo y necesita la intermediación de un experto, sacerdote o terapeuta para ser iniciado.

Ella más bien se encuadra en la idea de que la finalidad de todo trabajo esotérico o espiritual es que el buscador aprenda a pensar por sí mismo y, en pocas palabras, a iniciarse a sí mismo.

Heron es una escritora muy prolífica que trabaja constantemente en la difusión de los conceptos de la Wicca y el neopaganismo. Su sitio web es: http://www.patheos.com/blogs/witchonfire/about/.

 

Twitter del autor: @adandeabajo