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Esta sencilla imagen comprueba que no todo lo que ves existe (y viceversa)

AlterCultura

Por: pijamasurf - 12/03/2016

Un buen ejercicio para recordar que aquello que percibimos con los sentidos no necesariamente corresponde a lo "real"

A lo largo de los años en Pijamasurf hemos hecho, incansablemente, un llamado a nuestros lectores: cuestionarse lo que es real, lo que no lo es pero parece, lo que sí es aunque no parezca y, a fin de cuentas, cuestionarse si hay algo que sea real, o incluso si siquiera vale la pena estar especulando con estas cosas. 

Esta vez, acorde a nuestra ya larga cruzada, te queremos invitar a realizar un sencillo ejercicio que sirve bien como recordatorio, o prueba, de que no todo lo que percibimos, en este caso lo que vemos, está ahí, y que no todo lo que dejamos de percibir es por que no lo está. 

La siguiente imagen es un buen ejercicio, en el cual te proponemos sumergirte unos instantes: 

Básicamente se trata de:

1. Mirar el punto negro que claramente se encuentra en la imagen. 

2. Luego cerrar el ojo izquierdo y mirar fijamente el signo de "+" que aparece a la izquierda.

3. Finalmente debes acercarte o alejarte de la pantalla hasta que encuentres un punto en el que el nítido punto negro que originalmente percibiste simplemente desaparece (al menos lo hace de tu campo de visión).

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Justo en ese punto podrías quemar tus barcos asegurando que el punto negro ya no está ahí. O, por qué no, incluso podrías inaugurar un nuevo dogma y reunir a más personas, quizá millones, que defiendan la verdad absoluta de que el punto negro no existe y que todos aquellos que adviertan lo contrario están en un error y, si te agarran en mal momento, de hecho merecerían ser encarcelados o quemados en la hoguera. El problema es que el punto negro sigue ahí, y es por lo menos tan real como originalmente lo creíste.

En realidad lo que ocurre es que las células de la parte posterior de tus ojos traducen los estímulos de luz que perciben en información para tu cerebro. Sin embargo hay una porción de tu ojo que no cuenta con dichas células, precisamente el área que contiene vasos sanguíneos y que se conecta con tu cerebro. Lo que ocurre entonces es que se genera el famoso "punto ciego", es decir un punto que es, fisiológicamente, imposible de procesar en tu campo de visión sin que ello signifique que no está ahí (por cierto, en este video puedes practicar otros juegos de óptica ontológica o profundizar en el anterior ejercicio). 

Así que aunque sea algo muy básico este ejercicio óptico, ojalá sirva como una entretenida invitación a sentarte y dudar un poco de lo que ves, lo que escuchas, sientes y, obviamente, de lo que piensas. El proceso puede ser un poquito angustiante pero una vez que se asimila también puede tener algo delicioso, y aunque luego seguramente regresaremos a nuestro universo de realidades absolutas, excluyentes y, en algunos casos, endoctrinadas, ojalá esta noción, la de que quizá lo real tiene poco que ver con nuestra realidad, quedé ahí, como un jardín al cual regresemos periódicamente. 

 

 

Una prueba irrefutable de la ridiculez del racismo: nuestro ADN (VIDEO)

AlterCultura

Por: PIJamasurf - 12/03/2016

Una popular prueba de ADN está revelando que la raza pura es, en realidad, un ridículo mito ¿y tú qué "nacionalidades" llevas en tu sangre?

Hace unos meses se propagó por internet un revelador video que muestra los resultados del ADN de muchas personas. Antes de la prueba, los organizadores cuestionan honestamente sobre sus prejuicios raciales a los participantes, y cuál era la nacionalidad que ellos creían que existía con mayor prominencia en su información genética.

El británico, uno de los participantes más nacionalistas, y cuya aversión eran los alemanes; un irlandés que abiertamente expresa su sentimiento de superioridad racial, una chica kurda con reservas sobre los turcos, etc., se llevan una gran sorpresa al conocer los resultados de su propia genética.

¿Realmente crees que perteneces a una raza? ¿Existe tal cosa como raza pura? No, y este experimento lo demuestra. Y finalmente, quizá si hiciéramos este experimento en sus profundidades, ¿no guardaríamos información genética de los primeros hombres que según la teoría se desplazaron desde África?. ¿Somos verdaderamente distintos?