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Una fina selección de tracks tempranos del maestro Dylan, la mayoría poco conocidos y que pueden ser inmejorable compañía para recorrer los caminos

La música temprana de Bob Dylan sabe a tierra de camino. A fin de cuentas su cause creativo nació ahí, en las aventuras carreteras y la libre sucesión de paisajes, en el nomadismo irreverente al cual todos nos hemos sentido alguna vez atraídos y que, con un poco de suerte, seguiremos experimentando ese llamado de vez en cuando –idealmente de forma periódica e inesperada.

Dylan saturó una vez más la prensa y las redes sociales con su reconocimiento Nobel. Pero lo cierto es que previo a esta distinción, Robert Allen Zimmerman recorrió ya miles, de hecho creo que millones, de millas. Su camino comenzó en Duluth, Minnesota, allá en 1941, y hoy es un navegante curtido como pocos, hecho en el trayecto, templado hasta lo incomprensible.

Quizá esta intimidad entre Dylan y el acto de andar, ese espíritu polizonte que irremediablemente transmite su obra, explica por que su música es un compañero inmejorable al momento de agarrar camino.

La playlist que a continuación compartimos, y que tiene una duración de 62 minutos, fue creada considerando tracks particularmente camineros, por eso la mayoría de éstos corresponden a su primera etapa, mucho más rural y entierrada; el segundo criterio fue procurar piezas que no se encuentran, con un par de excepciones, entre las más conocidas y celebradas. En pocas palabras se trata de una pequeña pero sentida porción de la cartografía “dyleana”.

 

1. “Man of Constant Sorrow” / Bob Dylan (1962)

Composición original del fino fiddler de Kentuky, Dick Burnette, quien la creó en 1913 bajo el título de “Farewell Song”. Esta canción fue elegida por Dylan para interpretarla durante su primera aparición en TV.

 

2. “Girl from the North Country” / The Freewheelin' Bob Dylan (1963)

Incluida en el segundo álbum de Dylan. En 1969 se grabó una versión memorable de esta pieza entre Dylan y Johnny Cash.

 

3. "Talkin' World War III Blues" / The Freewheelin' Bob Dylan (1963)

Influenciada por el subgénero talking blues creado por Woody Guthrie, fue una composición completamente espontánea de la cual se grabaron cuatro versiones previas la definitiva que se incluiría en el disco.

 

4. “Gospel Plow” / Bob Dylan (1962)

Una canción que es parte de la tradición musical folk de Estados Unidos y que Dylan covereó, con mucha actitud, en su primer álbum.

 

5. "When I Got Troubles" / No direction Home - The Bootleg Series Vol. 7 (2005)

En realidad fue compuesta en 1959, pero no fue hasta casi cincuenta años después que se incluyó en uno de los bootlegs. Una oda a la ligereza del existencialismo semi-rural. 

 

6. "Fixin' to Die" / Bob Dylan (1962)

Compuesta por Bukka White, esta pieza es una enérgica representante del delta blues, subgénero que se originó a orillas del delta de Mississippi.

 

7. "Gates of Eden" / Bringing It All Back Home (1965)

Destaca por su fina lírica, interpretada por Dylan, solo, con su guitarra y armónica.

 

8. “I Shall be Free” /  The Freewheelin' Bob Dylan (1963)

Canción polémica pues es una especie de remake de "We Shall Be Free" de Lead Belly, no fue especialmente celebrada por la crítica –aunque Dylan la eligió para cerrar su segundo álbum.

 

9. "Visions of Johanna" / Blonde on Blonde (1966)

Apreciado por su letra, este gran track ha sido covereado por múltiples músicos, entre ellos Greatful Dead.

 

10. “Baby let me Follow you Down” / Bob Dylan (1962)

Otro clásico de la tradición folk retomado por Dylan para incluir en su álbum debut.

 

11. "My Back Pages" / Another Side of Bob Dylan (1964)

Un encuentro con esa premisa que advierte: “el futuro no es lo que solía ser”, aquí Dylan comparte un poco de nostalgia con sabor a reinvención.

 

12. “Sad-Eyed Lady of the Lowlands” / Blonde on Blonde (1966)

Compuesta para la primera esposa de Dylan, Sara, es uno de los tracks más bonitos que ha creado el bardo de Minnesota.

 

13. "Lay Lady Lay" / Nashville Skyline (1969)

Se trata de un track sutilmente arrobador, en el cual escuchamos a un Dylan más claro, menos rural.

 

14. "Tangled Up in Blue" / Blood on the Tracks (1975)

Este track, con el cual cierra la playlist, quizá por su frescura redentora, rompe con dos de las inercias que caracterizan al resto de la selección: fue compuesto casi 15 años después del debut de Dylan, es decir corresponde a una etapa completamente distinta, y también es, tal vez junto con “Visions of Johanna”, la pieza más popular de las incluidas. 

 

Twitter del autor: @ParadoxeParadis

 

 

 

Líneas consanguíneas: reflexión sobre la serie de TV por paga ‘Bloodline’

Arte

Por: Psicanzuelo - 11/24/2016

Sorpresivamente, Sony produce para Netflix una excepcional serie que tiene por vida tres temporadas, no habrá renovación, exactamente 33 capítulos de 1 hora

En la tradición de series de alto impacto social, con rigurosa estética y desarrollo de personajes, de esas que HBO produjo en la década pasada como The Wire, (David Simon, 2002-2008) que estudiaba los guetos afroamericanos donde se vendía el crack como dulces en las esquinas, por medio de un grupo policial que los vigilaba día y noche, poniendo énfasis en las fronteras entre lo legal y lo ilegal o Los Soprano (David Chase, 1999-2007), que hablaba tragicómicamente de la mafia italiana como parte intrínseca del sueño americano, así ahora se crea cierto contenido en algunas series de TV que permiten por su tiempo en pantalla una exploración vasta de polémicos temas.

La trama de Bloodline (Todd Kessler, Glenn Kessler, Daniel Zelman, 2015-2016) involucra principalmente a la familia de abolengo los Rayburn, en los Cayos de Florida, que se dedican a la hotelería, por lo menos de eso viene el renombre del padre, Robert (Sam Shepard), y la madre, Sally (Sissy Spacek), respetados en toda la región. El gancho inicial es el retorno de Danny (Ben Mendelsohn), la oveja negra que también es el primogénito en el que el padre ya no cree, y que pone a todos a temblar con su regreso. El hermano que le sigue es John (Kyle Chandler), que es un detective local respetado por toda la comunidad, luego la hermana Meg (Linda Cardellini), abogada litigante, y finalmente el intenso hermano menor Kevin (Norbert Leo Butz), mecánico de barcos.

Habría que recalcar que en cada episodio todo mundo bebe sin parar y que en mucho afecta esto a la trama, simplemente siendo esto un reflejo de nuestra cultura, y sobre todo la de la región donde se terminan de decidir las presidencias del país del norte.

Bloodline constituye un estudio de cierta estructura social como lo hiciera Thomas Mann en su tiempo con su grandioso libro Los Buddenbrook, que examinaba la decadencia de una importante familia burguesa de comerciantes, desde el abuelo Johann hasta Hanno, un niño que poco talento tenía para el comercio, más bien era artista, músico. En medio de los Buddenbrook se encuentran los hermanos Thomas, que es el último gran comerciante y su opuesto némesis Christian, quien sólo conoce la diversión que además le resulta carísima a toda la familia; es en estos dos personajes que el centro de la primera temporada de Bloodline encuentra encarnación, en John contra Danny.

Una estructura que parece ya explotada hasta el cansancio, pero que una vez más nos recuerda que las estructuras pueden ser reusadas, haciendo que todo se vuelva un asunto de tono que funcionará o no por una adecuada dirección, con una certera producción y las decisiones acertadas de los participantes; Bloodline tiene todo eso y más: tiempos imaginarios, flashbacks falsos, aparentes intrigas que abren pie a reales intrigas y mucho pero mucho alcohol que adereza los múltiples resentimientos familiares y sociales, dando pie a reflexiones como que en una sociedad de resentimientos cómo no van ser el pan las adicciones, la venta ilícita (dinero fácil), el engaño y la traición.

Las acciones de Danny se comienzan a volver cínicamente cada vez más peligrosas para todos, hasta que se vuelven casos policíacos que hay que ir resolviendo como líneas argumentales, al mismo tiempo que las relaciones familiares cambian y la aparición de información nos hace cambiar de personaje con el que nos identificamos, aunque el personaje de John sea impecable y nos ayude para no perdernos emocionalmente.

Habría que recalcar el papel que cumplen algunos entrañables personajes secundarios como los que les toca interpretar a los hábiles Chloe Sevigny y John Leguizamo, lumpen aparente que va controlando las decisiones en cuanto el crimen toca a la puerta del paraíso de los Rayburn rodeado de peligrosos pantanos.

La fotografía es muy cuidada y representa estados mentales, en sus formas nocturnas con neones, sombras y luces en una especie de noir tropical, y en los días el reflejo caluroso y los suaves estados de ánimo que se consigue bebiendo alcohol, paraísos artificiales de apariencias que van contrastando la absurda y salvaje violencia familiar y social. Es curioso cómo la serie contrapone lo familiar con lo social, y lo contrapuntea; por ejemplo, Danny chantaje a su hermana por sus infidelidades, al mismo tiempo que tiene un romance con la hermana de su mejor amigo --el que lo ayuda en los actos ilícitos, con la que también pronto tiene que ver el hermano menor, Kevin, así se van enredando los hilos que van construyendo una telaraña sólida que no es fácil dejar de ver hasta su final.

 

Twitter del autor: @psicanzuelo