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La historia del viajero y amante de la tecnología que compartió esta valiosa información con todos los usuarios

Podría sonar a un típico anuncio engañoso de Internet, pero esto es posible. Desde hace algunos años el ingeniero en sistemas Anil Polat ha viajado alrededor del mundo visitando lugares como Moldova, Yemen, Estados Unidos o Islandia. Sus constantes travesías por aeropuertos internacionales y su relación cercana con la tecnología lo inspiraron para comenzar a recolectar algunas de las claves de las redes inalámbricas, tan útiles para todos, en especial para quienes trabajan a distancia como él mismo.

Ante la incertidumbre que provoca llegar a un lugar completamente nuevo, con reglas o pautas diferentes y barreras lingüísticas que dificultan la comunicación, tener acceso a internet puede ser crucial. ¿Cómo saber si el lugar al que llegaremos tiene o no una red abierta o exclusiva para las zonas VIP? Esta dificultad inspiró a Polat para desarrollar una base de datos en la que comenzó a reunir poco a poco algunas de las contraseñas de los aeropuertos principales del mundo.

 

Y aunque ha viajado a más de 70 países los recursos de un solo viajero siempre llegarán a su límite, por lo que pidió a sus lectores, otros viajeros y usuarios de aeropuertos, que le hicieran llegar nombres y claves de acceso de los aeropuertos que visitaran. Rápidamente la información se multiplicó. Anil continuó su camino y realizó una capa en Google Maps desde la que se puede ver la ubicación de cada aeropuerto y con un simple clic se accede al nombre y clave de su Wi-Fi.

Fue tal el éxito y la atención que captó que decidió desarrollar una simple pero poderosa aplicación para tener a la mano las contraseñas de Wi-Fi de los aeropuertos de todo el mundo.  

El ciberataque que inutilizó a Twitter y otros sitios marca una nueva era en cibercrimen

El ciberataque de este viernes 21 de octubre fue uno de los más masivos de la historia y abre la puerta a una nueva era de ciberguerra. Antiguamente los "hackers" se servían de computadoras personales para inyectar código malicioso (malware), pero ahora han utilizado el llamado "Internet de las cosas", aparatos electrodomésticos y demás, que no suelen tener antivirus. Ya que cada vez tendremos más de estos aparatos inteligentes que se conectan a la Web, esto seguramente creará una franja de oportunidad para cibercriminales. 

Hervé Lambert en El País explica cómo se ha perpetrado este ataque utilizando un ejército de zombis (todos estos aparatos que yacen como en un estado coma y que pueden ser "animados"):

Para efectuar este DDoS de esta magnitud, los ciberdelincuentes primero han tenido que infectar miles o decenas de miles de equipos informáticos e instalar un malware que, literalmente, se ha quedado dormido esperando instrucciones para empezar a funcionar. Esta tarea es complicada y lenta, ya que hay que infectar los equipos poco a poco con unos virus bien diseñados para que se queden latentes sin ser identificados.

En segundo lugar, y ésta es la parte más complicada de todas, los ciberdelincuentes han tenido que sacar de ese letargo a todos esos virus instalados en miles de dispositivos conectados a Internet para que, de forma simultánea, intentasen acceder al mismo servidor. Tengamos en cuenta que no se ha tratado de ordenadores o móviles, sino de equipos que tradicionalmente están más desprovistos de sistemas antivirus como cámaras de vigilancia de bebés, routers caseros, cafeteras que hacen pedidos de forma automática cuando se quedan sin café y un larguísimo etcétera de dispositivos conectados al Internet de las cosas.

En el futuro además, se cree que se integrarán aparatos tecnológicos al cuerpo humano, lo que genera también la posibilidad del biohacking, y aquí ya las cosas se ponen divertidas en términos de lo que hoy todavía es ciencia ficción.