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La historia del viajero y amante de la tecnología que compartió esta valiosa información con todos los usuarios

Podría sonar a un típico anuncio engañoso de Internet, pero esto es posible. Desde hace algunos años el ingeniero en sistemas Anil Polat ha viajado alrededor del mundo visitando lugares como Moldova, Yemen, Estados Unidos o Islandia. Sus constantes travesías por aeropuertos internacionales y su relación cercana con la tecnología lo inspiraron para comenzar a recolectar algunas de las claves de las redes inalámbricas, tan útiles para todos, en especial para quienes trabajan a distancia como él mismo.

Ante la incertidumbre que provoca llegar a un lugar completamente nuevo, con reglas o pautas diferentes y barreras lingüísticas que dificultan la comunicación, tener acceso a internet puede ser crucial. ¿Cómo saber si el lugar al que llegaremos tiene o no una red abierta o exclusiva para las zonas VIP? Esta dificultad inspiró a Polat para desarrollar una base de datos en la que comenzó a reunir poco a poco algunas de las contraseñas de los aeropuertos principales del mundo.

 

Y aunque ha viajado a más de 70 países los recursos de un solo viajero siempre llegarán a su límite, por lo que pidió a sus lectores, otros viajeros y usuarios de aeropuertos, que le hicieran llegar nombres y claves de acceso de los aeropuertos que visitaran. Rápidamente la información se multiplicó. Anil continuó su camino y realizó una capa en Google Maps desde la que se puede ver la ubicación de cada aeropuerto y con un simple clic se accede al nombre y clave de su Wi-Fi.

Fue tal el éxito y la atención que captó que decidió desarrollar una simple pero poderosa aplicación para tener a la mano las contraseñas de Wi-Fi de los aeropuertos de todo el mundo.  

Reed Hastings de Netflix cree que en el futuro podremos consumir entretenimiento personalizado tomando una pastilla

El CEO de la compañía que revolucionó el consumo de entretenimiento cree que en las siguientes décadas el entretenimiento podría tomar un cauce farmacológico. 

Reed Hastings, CEO de Netflix, recientemente exploró el futuro del entretenimiento en la conferencia "WSJDLive". Hastings dijo que su visión se inclina a un entretenimiento farmacológico, incluso más que a uno basado en la realidad virtual.

"En veinte o cincuenta años será perfectamente viable tomar una pastilla azul personalizada que te haga tener un viaje de una manera entretenida y luego una pastilla blanca que te regrese a la normalidad. Y si en 30 0 40 años la fuente del entretenimiento humano es farmacológica estaremos en aprietos". Hastings se refiere a su compañías, pero podríamos pensar que toda la humanidad (un poco al estilo Un mundo feliz, de Huxley). Pastillas de entretenimiento, pastillas de video, en las que podrás vivir directamente el entretenimiento que hoy vemos en una pantalla. Por supuesto la idea de Hastings evoca numerosas películas de ciencia ficción, desde Total RecallThe Matrix, o novelas como Vurt, de Jeff Noon. 

Hastings no explica cómo imagina que este entretenimiento farmacológico podría actuar en el cerebro. Quizás con fármacos que sean capaces de unirse a receptores individuales o quizás en un híbrido entre realidad virtual, estimulación craneal y métodos farmacológicos. 

Antes de que nos precipitemos, recordemos que la pastilla azul en The Matrix es la pastilla que nos regresa al sueño y nos mantiene en la cómoda ignorancia de la Matrix. Un entretenimiento como el que imagina Hastings seguramente nos mantendrá plácidamente sedados, como zombis, aunque en paraísos artificiales.