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¿Qué es el pseudoconservadurismo? (La ideología que llevó a Trump a la Casa Blanca)

Política

Por: Pijamasurf - 11/14/2016

Trump no brotó de la nada, es la evolución (o involución) de una paranoica y xenofóbica tradición dentro de la sociedad estadounidense

Una de las conclusiones que han sacado los analistas políticos de la desconcertante victoria electoral de Donald Trump es que éste implementó tácticas populistas para aprovecharse de la inconformidad generalizada entre los estadounidenses --mayormente los blancos de clase media y baja-- con la política neoliberal, a la cual culpan de una especie de contubernio con el poder financiero. En un artículo del 6 de agosto del 2016, Chris Hedges diagnosticaba lo que estaba por hacerse patente: "Se han alzado para rechazar la corrección política impuesta por élites educadas de ambos partidos: la clase baja blanca está abrazando el fascismo americano".

Este grueso de la población dio una clara señal de que se sentían amenazados por lo que percibían como enemigos para su idea de nación. Una idea conservadora que sigue alimentando la narrativa patriótica del sueño americano y del poder de los suyos (aquellos con los que realmente se pueden identificar, ante la masa de diversidad que aparentemente los rodea y amenaza).

En realidad se trata de un pseudoconservadurismo, una ideología confundida, delusoria. Andrew Hulktrans explica:

En realidad, Donald Trump es meramente la última iteración de una oscura y confundida veta de políticos estadounidenses que ha estado con nosotros casi desde la fundación del país, una mezcla irregular de actitudes contradictorias amalgamadas por unos pocos principios centrales, los cuales fueron exhaustivamente demarcados por el historiador Richard Hofstadter en su libro The Paranoid Style in American Politics and Other Essays (1964). En una serie de ensayos sobre el "pseudoconservadurismo", que sirvieron como post mortems de la era de McCarthy de los 50 y de la campaña de Barry Goldwater en 1964, Hofstadter trazó las creencias de los populistas estadounidenses nativistas de derecha --hiperpatrióticos, autoritarios, antiinmigrantes, aislacionistas, propensos a teorías de conspiración, unidos en un efervescente odio de una "élite" cosmopolita que los hace menos mientras que redistribuye sus ingresos a los pobres indolentes e inmerecedores-- una población cuya furia está motivada sobre todo por el resentimiento y la convicción febril de que el país está siendo vendido y tirado por la borda por sus propios líderes.

Richard Hofstadter tomó el término de un ensayo de Theodor Adorno y explicó que se refiere a aquellos "que se creen conservadores y usualmente utilizan la retórica del conservadurismo" pero que exhiben claras señales de una "seria insatisfacción con la vida estadounidense, sus tradiciones e instituciones". Es decir, se creen conservadores, pero realmente no lo son ya que quieren cambiar las instituciones hacia un ideal delusorio, que nunca ha sido; esto es un punto importante que revela una profunda ignorancia, la cual es la tierra fértil para la manipulación de los políticos. El pseudoconservador "ve a su país como siempre tan débil que está por ser víctima de la subversión; y a la vez siente que es tan poderoso que cualquier fracaso que pueda experimentar al no lograr hacer lo que quiere en el mundo... no puede ser debido a sus propias limitaciones sino que debe ser atribuido a que ha sido traicionado". En otras palabras los pseudoconservadores sufren de un delirio megalomaníaco, un tanto bipolar, en el que siempre son los otros, los enemigos que los han infiltrado (un papel perfecto para inmigrantes o terroristas) los que los están socavando. Viven en la ilusión de querer conservar un país que realmente nunca ha existido (ya que Estados Unidos es un país esencialmente de migrantes).

Hosftadter hace una excelente labor de poner en contexto histórico este fenómeno, que para muchos fue inesperado pero que obedece a todo un proceso histórico, de alguna manera la historia de la paranoia y la xenofobia estadounidense. Andrew Hultkrans glosa que, empezando en 1790:

esta sensibilidad dio lugar a un serie de pánicos por la invasión de nuestra nación blanca protestante por hordas de los Illuminati de Bavaria, los francmasones, los católicos, los banqueros judíos, los comunistas y otros malhechores extranjeros, todos enviados (como los ficticios violadores mexicanos de Trump) a exprimir los preciosos fluidos corporales de los 'verdaderos americanos' y robar el país a sus legítimos dueños. (Ni siquiera debería ser necesario mencionar el estrepitoso absurdo que significa mantener actitudes nativistas en una nación de inmigrantes). 

Dentro de esta larga narrativa de amenazas reales y sobre todo imaginarias podemos incrustar el discurso de Trump, quien de alguna manera es la maduración de toda esta larga línea. Hulktrans considera que, en este sentido, aunque parezca inaudito y aberrante, Trump es un reflejo más o menos común de todo un cauce ideológico muy arraigado en Estados Unidos. Es una expresión de una parte de este país, algo que es evidente, ya que de otra forma no se explicaría su triunfo. El pseudoconservadurismo ha llegado a su maduración y, en su delusoria naturaleza, podría estar comprando un nuevo fascismo, desatando un clima en el que los ciudadanos, según Chris Hedges:

Quieren una cierta libertad --la libertad de odiar. Quieren la libertad de usar palabras como: nigger, kike, spic, chink, raghead y fag. Quieren libertad para idealizar la violencia y la cultura de armas. Quieren libertad para tener enemigos, asaltar físicamente a los musulmanes, a los indocumentados, a los afroamericanos, a los homosexuales y a cualquiera que se atreve a criticar su criptofascismo... Quieren libertad para ridiculizar y desestimar a los intelectuales, a las ideas, a la ciencia y a la cultura. Y quieren libertad de regodearse en la hipermasculinidad, el racismo, el sexismo y el patriarcado blanco. Estos son sentimiento básicos del fascismo. Estos sentimientos son engendrados por el colapso del Estado liberal. 

Las palabras de Hedges son duras, implican una revolución de la ignorancia blanca, el triunfo de la cultura chatarra. Y esta es otra línea histórica que también ha llegado a su maduración, la consecuencia de varias décadas sometiendo a la población a la hiperestimulación del entretenimiento basura, el dumbingdown de la población ha dado frutos.

 

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BlackRock podría ser la compañía más poderosa del mundo (y casi nadie la conoce)

Política

Por: pijamasurf - 11/14/2016

BlackRock, con su software inteligente Aladdin, es uno de los poderes secretos del mundo, con una influencia insuperada en el sector financiero

La compañía BlackRock no figura en las listas de conspiración sobre las compañías que controlan el mundo (todos saben que hoy en día las corporaciones tienen más poder que los políticos y que muchos países). Se suelen citar a bancos como Goldman Sachs, a petroleras, farmacéuticas, contratistas militares, a compañías multimillonarias como Apple o Nestlé y casi siempre a Monsanto, pero casi nunca a BlackRock. Sin embargo, ninguna compañía maneja tanto dinero como BlackRock con su software Aladdin.

BlackRock es una compañía que maneja inversiones y, como señala The Economist, tiene acciones en casi todas las principales compañías del mundo (The Economist incluso acepta que es la accionista principal de Pearson, la compañía que controla el diario). Sus tentáculos se expanden a todos los bonos, deudas, fondos de inversión y demás. Cifras del 2014 le daban un control de 4.5 billones de dólares en activos y hasta el 7% total del dinero del mundo circula por su plataforma de transacciones.

El tesoro de BlackRock es su software Aladdin, el cual tiene su base en su centro de datos en East Wenatchee, Washington. Ahí se registran innumerables eventos históricos que van desde las fluctuaciones de diferentes productos financieros hasta cataclismos climáticos, escándalos políticos y demás. Aladdin compara estos eventos pasados con el momento presente para analizar el potencial riesgo del capital que se mueve. Los suscriptores de Aladdin pueden ver en tiempo real las probabilidades de los resultados de las inversiones. Esto es lo que se llama el método Monte Carlo; a grandes rasgos Aladdin constantemente está tirando los dados y tabulando los resultados con el fin de reducir los riesgos de las inversiones. 

El poder de BlackRock quedó demostrado cuando, en la crisis financiera del 2008 por la burbuja inmobiliaria, el gobierno de Estados Unidos recurrió a Aladdin para evaluar los activos tóxicos de la economía en ese momento. Gran Bretaña y Grecia también han realizado diagnósticos similares en tiempos de crisis. Se bromeó en el momento con que el CEO de BlackRock, Larry Fink, iba ser el nuevo Secretario del Tesoro de Estados Unidos, lo cual hubiera significado una degradación de su puesto. 

El documentalista de la BBC Adam Curtis, quien hace referencia a esta empresa en su monumental documental Hypernormalisation (uno de sus temas es cómo la política ha perdido todo poder en favor de los sistemas de información financiera), suena la alarma sobre Aladdin:

No puedo enfatizar el poder que tiene el sistema de BlackRock en moldear el mundo, en algunos aspectos es más poderoso que la política tradicional. Y pone sobre la mesa importantes cuestiones. Porque su interés no es cambiar el mundo, sino mantenerlo siempre estable. Prevenir cualquier desarrollo que presente un riesgo y cuando estás moviendo 11 billones de dólares [trillones en inglés], es realmente una fuerza muy importante.

Otras personas, incluyendo The Economist, han señalado que el poder que tiene BlackRock, podría ser un tanto excesivo, particularmente porque si tanto dinero es manejado por quienes piensan con las mismas herramientas se podría originar una predisposición a crear los mismos errores. 

Pero el gigante que es Aladdin sólo parece estar creciendo, ya que entre más se usa más sabe y más aprende a analizar patrones. Si la información es poder, Aladdin debe estar junto con Google y Facebook en una liga aparte. Este es uno de los sistemas prototipo que embanderan una nueva era en la que seremos gobernados por algoritmos.