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Paradójicamente, en nuestra época pasar tiempo a solas es la mejor forma de descansar (ESTUDIO)

Salud

Por: pijamasurf - 11/15/2016

¿Estar todo el tiempo conectados nos está agotando?

En términos de compañía nuestra época es contradictoria, pues mientas que sobre todo en los últimos años algunos analistas han señalado que vivimos profundamente aislados, por otro lado este diagnóstico choca con una vida cotidiana caracterizada por la hiperconectividad, por el hecho familiar para muchos de pasar todo el tiempo “en contacto” con alguien, hábitos que múltiples recursos fomentan, en especial las redes sociales y las aplicaciones de mensajería instantánea.

¿De donde surge entonces esa contradicción? ¿Por qué se dice que la soledad campea si, por otro lado, hay tanto que nos empuja a supuestamente estar con otros?

Un estudio realizado recientemente por la BBC y Hubbub (un colectivo multidisciplinario de académicos e investigadores residente actualmente en la Universidad de Durham) encontró que el factor decisivo para realmente descansar es pasar tiempo a solas.

Para llegar a esta conclusión los investigadores responsables diseñaron un cuestionario a propósito de las “experiencias subjetivas de descanso”. En total, después de 1 año se obtuvieron las respuestas de 18 mil personas de 134 países distintos, para quienes las actividades más propicias para descansar son:

1. Leer

2. Pasar tiempo en la naturaleza

3. Pasar tiempo a solas

4. Escuchar música

5. No hacer nada en especial

6. Caminar

7. Tomar un baño o una ducha

8. Fantasear despierto

9. Ver televisión

10. Meditar

11. Estar con animales

12. Ver amigos o familiares

14. Beber té o café

15. Hacer alguna actividad creativa

16. Hacer jardinería

Con esta distribución:

Y si bien es cierto que “Pasar tiempo a solas” se encuentra en el tercer lugar de esta clasificación general, fue la primera respuesta para personas menores de 30 años. No sin sorpresa, los investigadores notaron que para este grupo particular de edad el descanso está asociado notablemente con la soledad, al grado de que actividades sociales como ver amigos o beber socialmente se ubicaron muy por debajo en sus preferencias.

Sin duda esta elección es paradójica, y en cierta forma apoya una idea que hace poco compartimos en Pijama Surf: que nunca como en este tiempo el grueso de la población desea tanto el sueño y el silencio, lujos que por todos lados se nos niegan.

También en Pijama Surf: Consejos de Andrei Tarkovsky para jóvenes que temen a la soledad (VIDEO)

Imagen principal: Chiara Fucà 

La mayoría de las personas que sufren depresión tienen este problema: un Yo excesivo que termina por enfermarlas

Salud

Por: pijamasurf - 11/15/2016

Desde una perspectiva subjetiva, la depresión puede verse como una incapacidad de dar lugar al Otro que nos hace vivir realmente en el mundo

La depresión es uno de los trastornos mentales mayores. Incluso desde un nivel no especializado, muchos de nosotros hemos oído hablar de la depresión, incluso es posible que usemos la palabra y nosotros mismos la apliquemos a un estado anímico propio o de otra persona. La tristeza, el decaimiento, la pérdida de interés y entusiasmo por la vida, todo ello se codifica usualmente como depresión, aunado a otros síntomas más de orden físico como el cansancio crónico o enfermedades menores recurrentes.

¿Cuál es el origen de la depresión? Como mucho de lo que atañe a la mente humana, esta pregunta no tiene una respuesta unívoca. La psiquiatría y la neurociencia contemporáneas coinciden en señalar un origen químico de este mal, atribuyéndolo a un desbalance en la delicada química de los neurotransmisores, hormonas y otros químicos que resultan en nuestras emociones.

Desde una perspectiva menos homogeneizante, sin embargo, la depresión podría verse como la respuesta que encontramos a una pregunta más bien subjetiva, esto es, relacionada con nuestra historia de vida. ¿Por qué ante circunstancias afines –edad, extracción social, estilo de vida, etc.– ciertas personas se deprimen y otras no? Sin duda, por su historia de vida. Hay quienes ante la adversidad se sobreponen, pero otros no; hay quienes ante una pérdida pueden recuperarse casi de inmediato, otros no; hay quienes viven la vida con curiosidad, y quienes más bien se sienten aplastados por la existencia. ¿Cuál es la diferencia entre ambas posturas?

Desde un punto de vista subjetivo, esa diferencia puede encontrarse en la relación que se teje entre el Yo y el mundo, en la manera en que desde lo que somos nos relacionamos con los demás. Ninguna época ha estado exenta de depresión –en sus muchas manifestaciones–, sin embargo, sólo en años recientes está se extendió como una pandemia, como si de pronto muchísimas personas fueran incapaces de lidiar con su dolor, sus dificultades, lo inesperado, etc.

Y esto, posiblemente, porque como nunca en otra época, la gente está cada vez más aislada, cercada, paradójicamente, por el exceso de comunicación, separados unos de otros, lo cual hasta cierto punto es nuevo en la historia de la humanidad, que sobrevivió como especie gracias a la capacidad de crear y sostener vínculos significativos. La depresión, en este sentido, parece ser una forma de dar cuerpo a dicha desolación.

En La agonía del Eros, el filósofo de origen coreano Byung-Chul Han descubre la depresión como una enfermedad narcisista, esto es, un exceso de Yo que deviene enfermedad. Como en el mito griego, el sujeto contemporáneo únicamente se ve a sí mismo, reflejado en esa multitud de espejos en que se ha convertido todo aquello donde antes había una presencia. “El mundo se le presenta sólo como proyecciones de sí mismo”, dice el filósofo a propósito de este sujeto que parece haber perdido la capacidad de reconocer a otro: otro que no es como él, otro que vive en circunstancias distintas, otro que piensa diferente, otro que habita de otra manera el mundo, etc. El resultado: un infierno de lo igual donde no hay espacio para ese otro, sino únicamente para un Yo que por no tener el límite del Otro, no es posible satisfacer. Escribe Byung-Chul Han:

La depresión es una enfermedad narcisista. Conduce a ella una relación consigo mismo exagerada y patológicamente recargada. El sujeto narcisista-depresivo está agotado y fatigado de sí mismo. Carece de mundo y está abandonado por el otro. Eros y depresión son opuestos entre sí. El Eros arranca al sujeto de sí mismo y lo conduce fuera, hacia el otro. En cambio, la depresión hace que se derrumbe en sí mismo.

“Eros vence la depresión”, dice también el filósofo, en un aforismo que suena a sugerencia de cura y cuya interpretación es sencilla, aunque quizá no tanto su puesta en práctica: abandonar el Yo a favor del Otro, libidinizar la vida, abrazar la felicidad tanto como el dolor. En una palabra: amar.