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Esta interpretación “perversa” de la sonata más famosa de Mozart enseña por qué necesitamos arte en nuestra vida

Arte

Por: Juan Pablo Carrillo Hernández - 11/01/2016

La excentricidad de Glenn Gould y su antipatía por la música de Mozart se fundieron en esta síntesis expresiva de música absoluta

En ocasiones anteriores hemos hablado de Glenn Gould, el pianista canadiense que ganó notoriedad sobre todo en las décadas de 1980 y 1990 primero por sus singulares interpretaciones de la música barroca y clásica y, después, por la extravagancia de su personalidad.

En un momento en que la música estaba afectada de cierto romanticismo, cierta melosidad, Gould llegó a recordar que en la música pervive cierto espíritu que, dicho casi místicamente, debería sobrevivir y emerger incluso a pesar del ejecutante, es decir, como si la música pudiera exisitir en su naturaleza propia, absoluta, soberana, tal y como irrumpió en el mundo para rasgar el silencio para siempre.

En cuanto a su “extravagancia”, el pianista fue un poco como esos genios raros que a veces se caricaturizan por sus hábitos excéntricos. En el caso de Gould se ha hablado de sus antecedentes autistas, su dificultad para la socialización, su gusto por repetir ciertas prácticas (sentarse siempre en la misma silla, comer en las madrugadas siempre en el mismo merendero de Toronto, nunca dar la mano ni quitarse los guantes salvo para tocar el piano, etc.). El talento, a veces, viene envuelto en esta capa de extrañeza

El video que ahora compartimos forma parte de una entrevista que Gould dio para la BBC en 1966. En ella, entre otras cosas, el canadiense se pone al piano para emprender al aire lo que llama “una ejecución violenta” de la que sin duda es la sonata para piano más famosa del compositor que, por otro lado, también es bien reconocido incluso en el imaginario pop, Wolfgang Amadeus Mozart.

Gould interpreta algunos fragmentos de la "Sonata para piano No. 11" de Mozart, específicamente de su primer movimiento, el cual Mozart compuso en forma de tema con variaciones, es decir, que según los cánones de composición de su época, compuso un tema y a partir de éste realizó seis variaciones, sin perderlo. El movimiento en general está marcado en un tempo de “andante grazioso”, lo cual significa que la velocidad es más bien lenta, dulce, con ciertos toques de velocidad, y aunque a su vez cada una de las variaciones tiene su propio tempo, todas conservan esta intención.

Durante esta entrevista y también en la grabación que se conserva de esta sonata interpretada por Gould (de 1973), el pianista decide ignorar dichas indicaciones de velocidad y crear una ejecución “apostrófica”.

Es interesante, antes de seguir, notar cómo Gould se burla de la manera en que esta pieza sería interpretada “en Hollywood” según la descripción que hace el presentador. No con parsimonia, como lo hace al principio, sino más bien como si se tratase casi de un vals, cadencioso, luminoso, y al cual, como señala, lo único que le faltaría sería estar acompañado de cuerdas.

Gould –quien alguna vez afirmó que Mozart murió no muy pronto, sino muy tarde–, decíamos, ignora las indicaciones del tiempo y prefiere jugar mucho más con la velocidad. Comenzar con una lentitud inesperada y poco a poco va aumentando la velocidad, en cada una de las variaciones, hasta, finalmente, hacer algo “realmente perverso”: cambiar el adagio de la última variación por un allegretto casi barroco.

Y todo esto, ¿con qué propósito? Algo así como “entregar” todo el movimiento, darle una suerte de gradación basada en la intensidad que, según su premisa, haría a quien lo escuche apreciarlo mejor como un hecho estético incomparable, que podría suceder únicamente por la disposición armónica de los sonidos. En pocas palabras, aun cuando Gould no tenía mucha simpatía por la música de Mozart, con esta intervención de su genio intenta salvar esta sonata del manoseo con que habitualmente se le trata y devolverle su aura de obra de arte, su capacidad de conmovernos y expresar algo que entendemos sin entender, porque no podía decirse de otro modo.

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Twitter del autor: @juanpablocahz

Artista bicultural ilustra las diferencias entre oriente y occidente con estas agudas y minimalistas imágenes

Arte

Por: pijamasurf - 11/01/2016

Yang Liu ha plasmado sus experiencias entre Beijing y Berlín en una colección de 47 piezas

La artista Yang Liu, que nació en Beijing y vivió ahí hasta los 13 años, para en 1991 mudarse a Berlín, a los13 años de su llegada, en el año de 2003, comenzó un proyecto que, bajo el título de Oriente se encuentra con occidente, sintetiza  a través de ilustraciones sus observaciones sobre las diferencias culturales que le tocó experimentar entre ambas culturas. De acuerdo con Liu: 

Este libro es [un resultado] natural de mi vida personal. Yo constantemente estaba comparando [ambas culturas] durante el tiempo que pasé en Alemania y tratando de entender las razones detrás de la conducta de las personas. Probablemente es mi forma personal de entender mi entorno. 

Esta colección de observaciones sobre ambas culturas dio como fruto 47 pósters en rojo, azul, blanco y negro que abordan con humor diferentes situaciones como hablar de dinero, transportarse, expresar una opinión o abordar un problema. Sobre  su estilo la artista comenta: 

Siempre busco la solución más minimalista para poder transportar el mensaje. Hago muchos bosquejos. Paso 80% de mi tiempo haciendo bosquejos y la digitalización es sólo un proceso técnico. Trato de evitar usar la computadora, porque así puedo tener más espacio para mi proceso creativo. Sí trato de reducir los dibujos lo más que puedo, para ver hasta donde puedo llegar, sin que deje de ser entendible. En la pintura china, la reducción de las herramientas visuales y elementos es un arte de alto nivel. 

Además con respecto a si la simplificación de los diseños tiene un impacto sobre los estereotipos culturales o no, la ilustradora ha respondido que en realidad esta obra es un diario personal y se enfoca en sus experiencias personales, más que en aquello que percibimos como estereotipos. A continuación algunas de estas ilustraciones rojo y azul.