*

X

Escucha "You Want it Darker", el disco que lanzó Leonard Cohen poco antes de morir

Arte

Por: Pijamasurf - 11/11/2016

Con su disco 'You Want it Darker', Leonard Cohen se despidió del mundo con la elegancia que caracterizó su vida

Leonard Cohen murió este semana a los 82 años de edad. El compositor y poeta nacido en Canadá, conocido como el "godfather of gloom" por su característica mezcla de humor negro, gravitas y una lírica de gran creatividad y belleza en tonos generalmente melancólicos, será extrañado por sus millones de seguidores. Muere uno de los grandes letristas de nuestra época, quien, al igual que Bob Dylan, había recibido importantes premios literarios.

Cohen anunció su despedida con el disco You Want it Darker, producido por su hijo, quien colocó un micrófono en su habitación y lo grabó con su computadora estan él ya enfermo. El disco se lanzó en septiembre y es la canción de cisne de Cohen; en él se despide numerosas veces: "If you are the dealer I am out of the game, if you are the healer that means I am broken in shame  ....you want it darker we killed the flame". Y en otra canción: "I am leaving the table, I am out of the game". Una elegante despedida que hace poesía de la extinción de la luz y con cierta veta estoica canta a la muerte. Cohen fue también un monje budista zen, lo que parece haberle dado cierta entereza y tranquilidad. En You Want it Darker anuncia que deja el casino del samsara. 

 

Se despide también aquí:



I’m traveling light
It’s au revoir
My once so bright
My fallen star

I’m running late
They’ll close the bar
I used to play
One mean guitar.

Escucha todo el disco en este enlace

Esta interpretación “perversa” de la sonata más famosa de Mozart enseña por qué necesitamos arte en nuestra vida

Arte

Por: Juan Pablo Carrillo Hernández - 11/11/2016

La excentricidad de Glenn Gould y su antipatía por la música de Mozart se fundieron en esta síntesis expresiva de música absoluta

En ocasiones anteriores hemos hablado de Glenn Gould, el pianista canadiense que ganó notoriedad sobre todo en las décadas de 1980 y 1990 primero por sus singulares interpretaciones de la música barroca y clásica y, después, por la extravagancia de su personalidad.

En un momento en que la música estaba afectada de cierto romanticismo, cierta melosidad, Gould llegó a recordar que en la música pervive cierto espíritu que, dicho casi místicamente, debería sobrevivir y emerger incluso a pesar del ejecutante, es decir, como si la música pudiera exisitir en su naturaleza propia, absoluta, soberana, tal y como irrumpió en el mundo para rasgar el silencio para siempre.

En cuanto a su “extravagancia”, el pianista fue un poco como esos genios raros que a veces se caricaturizan por sus hábitos excéntricos. En el caso de Gould se ha hablado de sus antecedentes autistas, su dificultad para la socialización, su gusto por repetir ciertas prácticas (sentarse siempre en la misma silla, comer en las madrugadas siempre en el mismo merendero de Toronto, nunca dar la mano ni quitarse los guantes salvo para tocar el piano, etc.). El talento, a veces, viene envuelto en esta capa de extrañeza

El video que ahora compartimos forma parte de una entrevista que Gould dio para la BBC en 1966. En ella, entre otras cosas, el canadiense se pone al piano para emprender al aire lo que llama “una ejecución violenta” de la que sin duda es la sonata para piano más famosa del compositor que, por otro lado, también es bien reconocido incluso en el imaginario pop, Wolfgang Amadeus Mozart.

Gould interpreta algunos fragmentos de la "Sonata para piano No. 11" de Mozart, específicamente de su primer movimiento, el cual Mozart compuso en forma de tema con variaciones, es decir, que según los cánones de composición de su época, compuso un tema y a partir de éste realizó seis variaciones, sin perderlo. El movimiento en general está marcado en un tempo de “andante grazioso”, lo cual significa que la velocidad es más bien lenta, dulce, con ciertos toques de velocidad, y aunque a su vez cada una de las variaciones tiene su propio tempo, todas conservan esta intención.

Durante esta entrevista y también en la grabación que se conserva de esta sonata interpretada por Gould (de 1973), el pianista decide ignorar dichas indicaciones de velocidad y crear una ejecución “apostrófica”.

Es interesante, antes de seguir, notar cómo Gould se burla de la manera en que esta pieza sería interpretada “en Hollywood” según la descripción que hace el presentador. No con parsimonia, como lo hace al principio, sino más bien como si se tratase casi de un vals, cadencioso, luminoso, y al cual, como señala, lo único que le faltaría sería estar acompañado de cuerdas.

Gould –quien alguna vez afirmó que Mozart murió no muy pronto, sino muy tarde–, decíamos, ignora las indicaciones del tiempo y prefiere jugar mucho más con la velocidad. Comenzar con una lentitud inesperada y poco a poco va aumentando la velocidad, en cada una de las variaciones, hasta, finalmente, hacer algo “realmente perverso”: cambiar el adagio de la última variación por un allegretto casi barroco.

Y todo esto, ¿con qué propósito? Algo así como “entregar” todo el movimiento, darle una suerte de gradación basada en la intensidad que, según su premisa, haría a quien lo escuche apreciarlo mejor como un hecho estético incomparable, que podría suceder únicamente por la disposición armónica de los sonidos. En pocas palabras, aun cuando Gould no tenía mucha simpatía por la música de Mozart, con esta intervención de su genio intenta salvar esta sonata del manoseo con que habitualmente se le trata y devolverle su aura de obra de arte, su capacidad de conmovernos y expresar algo que entendemos sin entender, porque no podía decirse de otro modo.

También en Pijama Surf: 13 composiciones breves para piano que ya nunca saldrán de tu cabeza

 

Twitter del autor: @juanpablocahz