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Una lista heterogénea de libros que, sin embargo, tienen algo en común: el ánimo reflexivo al que usualmente nos lleva la última parte del año

Con el fin del año es casi inevitable que nos inunde un estado de ánimo a medio camino entre la melancolía y la gratitud. Asistimos nuevamente al fin de un período y entonces no podemos dejar de recordar lo que vivimos, lo que hicimos, también lo que dejamos de hacer, lo que postergamos una vez más, lo que se presentó sin que lo buscáramos, y mucho más. La vida en toda su contingencia. Lo cual puede ser agradable pero también angustioso: podemos agradecer estar vivos pero también a veces la existencia se nos presenta como un enigma que no terminamos de entender.

Y qué mejor que, a veces, un buen libro que nos asista en dicho entendimiento. Como alguna vez dijo Carl Sagan, los libros son los dispostivos en donde, como especie, hemos almacenado la sabiduría de las mejores personas que han pasado por este mundo, misma a la que tenemos acceso siempre que queramos: basta con abrir el libro donde se encuentra depositada.

A continuación compartimos una pequeña selección de libros que puede acompañarte en estas últimas semanas del año.

 

La muerte de Iván Ilich, León Tolstói

El clásico de León Tolstói es una demorada meditación sobre el paso del tiempo, la enfermedad pero, por encima de todo, la displicencia con que en ocasiones tratamos nuestra propia vida, descuidando así el tiempo que nos fue otorgado.

 

La repetición, Søren Kierkegaard

Uno de los enfoques más estimulantes y liberadores en torno a la noción de repetición, ese mecanismo psíquico y de comportamiento que nos mantiene haciendo siempre lo mismo pero que, para Kierkegaard, es más bien la oportunidad de hacer algo nuevo.

 

El archipiélago, Friedrich Hölderlin

Un poema narrativo en el que Hölderlin recorre con nostálgico romanticismo el pasado de las islas griegas y la historia épica que se desarrolló entre sus aguas y sus territorios. Este es un fragmento de la traducción de Marcela M. Mendoza, publicada en México por Exmolino Taller Editorial (2015):

y no sé a dónde ir por consejo; pero desde
hace tiempo
ya no hablan y reconfortan a los necesitados
los proféticos bosques de Dodona;
mudo está el dios délfico y muchos años
ha
que solitarios y abandonados se
encuentran los senderos
por donde antes dulcemente guiado por
las esperanzas,
el caminante subía a la ciudad del veraz
profeta.

 

La sociedad del cansancio, Byung-Chul Han

¿Nunca como antes te habías sentido tan cansado tanto tiempo? No eres tú, es el sistema. En este libro el filósofo de origen coreano Byung-Chul Han expone una tesis interesante: en nuestra época somos al mismo tiempo amos y esclavos, somos explotados por otros pero también hemos interiorizado esa explotación, con lo cual nos obligamos a dar siempre más y nos frustramos cuando nos damos cuenta de que no podemos. Un libro interesante para replantear mucho de lo que hacemos cuando decimos vivir.

 

Las paradojas de Mr. Pond, G. K. Chesterton

En la historia de la literatura existe un puñado de escritores que leerlos es felicidad pura. Son luminosos, joviales, ligeros, sencillos, y desde ese lugar son también capaces de decir cosas relevantes, de conmovernos y mostrarnos la capacidad expresiva de la literatura. Chesterton es uno de ellos. En este tomo en particular, su pericia para las historias policíacas se mezcla con cierto ánimo reflexivo, pues se trata de cuentos que Chesterton escribió poco antes de morir. Uno de ellos se encuentra en casi todas las antologías del género: “Los tres jinetes del Apocalipsis”.

 

El mal de la taiga, Cristina Rivera Garza

Una novela breve sobre el amor, la pérdida, el reencuentro y el desencuentro entre dos personas escrita bajo la forma de una historia de detectives.

Me haría cargo del caso de los locos de la taiga. Resolvería su acertijo. Le diría, a final de cuentas, muchos días después, con el cabello ya muy crecido, que nadie sabe nunca por qué. Que el desamor aparece igual que el amor, un buen día.

 

Dirección única, Walter Benjamin

Quizá el libro más lúdico de Walter Benjamin, filósofo y sociólogo, una colección de recuerdos, reflexiones, apuntes, sueños, aforismos y, en general, esa escritura incidental que a veces queda anotada en las márgenes de la vida pero que no por ello es menos relevante. Benjamin, por otro lado, en quien se combinaron la agudeza intelectual y la vasta cultura, es capaz de abrir nuestro horizonte con apenas una sugerencia de conocimiento. En español este libro también se encuentra con el título Calle de sentido único.

 

Tener y ser, Erich Fromm

En nuestra época existe una confusión más o menos generalizada entre estos dos verbos: tener y ser. Por distintas razones y a veces sin darnos cuenta del todo privilegiamos el tener y soslayamos la importancia de ser, lo cual da origen a emociones como la frustración, la sensación de vacío, el apego patológico a las cosas, la incapacidad de relacionarse con otros y más. En este libro, Erich Fromm traza las diferencias entre uno y otro estado, y cómo navegar dicha confusión para llegar a buen puerto.

 

De haberlo sabido antes, Elena Climent

Una emotiva novela gráfica publicada por la casa editorial Trilce en la que Climent, pintora, cuenta la historia de su vida, ajetreada como la de cualquiera, difícil, pero también rica en experiencias.

 

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Estos inspiradores versos de Kahlil Gibran contienen el secreto de una relación longeva

Libros

Por: Edmeé García - 11/20/2016

Es más fácil hablar de amor que amar verdaderamente, pero los inspirados versos de "El profeta" contienen la llave para relacionarnos armónicamente

La mayoría de nosotros vamos por el mundo buscando amor, ansiando amor, anhelando amor, desesperados por amor, cantando canciones de amor, deseando dar amor, pero cuando se trata de relacionarnos con amor, no sabemos qué hacer. Es decir, queremos amar  y ser amados de vuelta pero una vez en una relación, con frecuencia no sabemos cómo llevarla armónicamente y menos aún cómo hacerla longeva. Además, el dilema de cómo conservar una relación una vez que se ha encontrado a la persona con quien se desea estar se renueva generación tras generación, haciendo la pregunta tan perenne como el deseo de amor. 

 

Escritores, psicólogos, autores de autoayuda, sabios e ignorantes por igual han intentado dar respuesta esta acuciante pregunta. Pero la interrogante continúa: ¿cómo hacer para que el amor dure? Quizá una de las mejores opiniones sea la del poeta y filósofo Kahlil Gibran, que en su libro “El profeta” escribió los siguientes versos, que son tanto precisos como inspiradores. 

 

 

Y dejad que los vientos del cielo dancen entre vosotros.

Amaos el uno al otro, pero no hagáis del amor una atadura.

Que sea, más bien, un mar movible entre las costas de vuestras almas.

Llenaos uno al otro vuestras copas, pero no bebáis de una sola copa.

Daos el uno al otro de vuestro pan, pero no comáis del mismo trozo.

Cantad y bailad juntos y estad alegres, pero que cada uno de vosotros sea

independiente.

Las cuerdas de un laúd están solas, aunque tiemblen con la misma música.

Dad vuestro corazón, pero no para que vuestro compañero lo tenga.

Porque sólo la mano de la Vida puede contener los corazones.

Y estad juntos, pero no demasiado juntos.

Porque los pilares del templo están aparte.

Y ni el roble crece bajo la sombra del ciprés ni el ciprés bajo la del roble.

 

Estos agudos versos nos invitan a cultivar la flexibilidad y parecen decir que la unión de una pareja lejos de ser una institución rígida, asemeja más a un baile entre dos individuos. Siendo “individuos” la palabra clave, no se trata de dos mitades que se suman sino de dos mundos completos acompañándose durante las vueltas de la vida, de la misma forma en que los planetas y estrellas coexisten con sus pares. Es interesante que el texto en ningún momento haga referencia a la perfección, porque no necesitamos de ella para amar ni ser amados. En palabras de Anaïs Nin:

 

Donde el mito falla, el amor humano empieza. Entonces amamos a un ser humano, no a nuestro sueño, sino a un ser humano con fallas. 

 

Amemos entonces sin deseos de perfección, sin sumisión, ni límites y quizá encontremos la poesía de “El profeta” dentro de nosotros.