*

X

Ve aquí el nuevo documental de Nikola Tesla, el hombre que inventó el mundo moderno

Ciencia

Por: Pijamasurf - 10/24/2016

La PBS ha realizado un nuevo documental de la vida de Nikola Tesla, que busca rectificar el legado del gran inventor serbio

Nikola Tesla fue probablemente el más grande inventor de finales del siglo XIX y de principios del siglo XX, si bien no es tan conocido como otros inventores de su época, incluyendo a Edison, quien fuera su ídolo. Tesla desarrolló innumerables patentes pero no tuvo una mente buena para los negocios y muchos empresarios se aprovecharon de él, contribuyendo así a que la historia no lo recordara tanto. 

De alguna manera Tesla existe a la sombra de Edison, quien es considerado el padre de la electricidad por haber desarrollado la corriente directa; sin embargo, ésta era muy limitada y esto era un problema en su momento. Tesla legó al mundo la corriente alterna, la cual es mucho más eficiente, dando a luz así propiamente a la era eléctrica. 

Tesla fue más creativo y entusiasta –aunque extravagante– que Edison, quien era un hombre más práctico. Su imaginación no cabía en el mundo y se propulsaba al cosmos. Entre las ideas que en su momento parecían disparatadas está la transmisión inalámbrica de corrientes eléctricas, algo que hoy está siendo apenas desarrollado por compañías como Qi y Mophie. Tesla no ha sido reconocido como el genio inmenso que fue. Este documental de la serie American Experience de la PBS busca rectificar esto con una documental biográfico.

La vida de Tesla estuvo llena de eventos mágicos o alucinatorios, según se quiera ver, con ideas descomunales. Míticamente, Tesla nació en una tremenda tormenta eléctrica lo que prefiguró su obsesión con la electricidad y su papel clave en iluminar las ciudades del mundo. 

Entre las invenciones que se le han atribuido a Tesla están, por mencionar algunas, la corriente alterna, la electricidad inalámbrica, el altavoz, la luz neón, el radar, la luz fluorescente, el control remoto, las bujías, el alternador, la primera planta hidroeléctrica en las cascadas del Niagara (un sueño que tenía desde pequeño al observar un dibujo de las cascadas), las bases del horno de microondas, la ignición automovilística, e importantes contribuciones teóricas en la utilización de los rayos X, en el desarrollo del microscopio electrónico y del radar que fuera luego materializado por Émile Girardeau. En total, Tesla desarrolló más de 700 patentes, por eso se ha dicho que fue "el hombre que inventó el mundo moderno".

Ve aquí el documental en el sitio de PBS

¿Podemos vivir sin alma? La psicología y la neurociencia tienen una interesante respuesta al respecto

Ciencia

Por: pijamasurf - 10/24/2016

Para la psicología tener alma no es tan necesario ahora como en otros tiempos

En la antigüedad, grandes pensadores plantearon la división del hombre en cuerpo y alma. Platón creía que no aprendíamos cosas nuevas, sino que nuestras viejas almas recordaban lo que ya sabían antes de nacer. Los avances científicos en psicología y neurociencias ponen en entredicho estas teorías y llevan la cuestión a una pregunta fundamental: ¿existe realmente el alma?

La creencia popular es que sí, todos poseemos un alma. Algunos consideran que esta fuerza invisible que nos da movimiento y vida no tiene masa o peso ni se puede localizar en una parte específica del cuerpo; además, tiene la capacidad de sobrevivir a la muerte.

Al alma se le suelen atribuir pasiones y valores de su poseedor. Aunque es parte fundamental del pensamiento religioso, varios filósofos han argumentado a favor de su existencia sin ser necesariamente creyentes. Descartes creía que, a diferencia del cuerpo, el alma contenía nuestros pensamientos. Uno de sus principales argumentos era que el cerebro es físico, mortal y divisible, a diferencia del alma que es inmortal e indivisible y por lo tanto se trataba de cosas distintas.

En 1960, el premio Nobel Roger Sperry demostró a través de su análisis de pacientes con operaciones en el cuerpo calloso (que comunica ambos hemisferios del cerebro) que es posible dividir las funciones del cerebro. La operación controlaba la manifestación de episodios epilépticos y restringía o bloqueaba el intercambio de información perceptual, sensorial, motora y cognoscitiva entre ambas partes. Cada hemisferio podía aprender nuevas tareas sin ayuda del otro.

De acuerdo al argumento de Descartes, esto significaría que, después de todo, las características que se atribuyen al alma y radican en la mente o conciencia sí pueden dividirse. ¿Qué es el alma entonces? Si en el alma se encuentran las emociones, pensamientos, sensaciones y recuerdos, no hay necesidad de especular sobre su existencia. El cerebro es el lugar en que ocurren todas estas cosas.

Los psicólogos afirman que no necesitan asumir que las personas tienen alma para atenderlas. Los tratamientos contra adicciones y fobias funcionan sin tomar en cuenta la supuesta existencia del alma. Lo mismo cuenta para los tratamientos de enfermedades mentales a través de la psiquiatría y las neurociencias. A través de los tratamientos con fármacos se puede inducir y curar la depresión o la ansiedad. La química en nuestro cerebro controla nuestro ánimo a través de sustancias como la dopamina o la serotonina.

La actividad neuronal del cerebro es responsable de las discapacidades emocionales y cognitivas de los autistas. ¿No sería cruel y poco ético asumir que es culpa de sus hipotéticas almas?

Hipócrates señala que los pensamientos y juicios, la tristeza y la alegría, la risa y el llanto pasaban a través del cerebro, que con él percibimos al mundo y con él construimos nuestra idea de lo que es bueno o malo, justo o injusto. Platón afirma que en el alma radica la memoria, en cambio un golpe en la cabeza puede hacernos perder nuestros recuerdos.

Cualquier daño a nuestro cerebro durante un accidente, causado por demencia o malformaciones congénitas puede provocar severos daños a la personalidad. Si el alma es inmaterial, ¿por qué sus funciones se ven vulneradas por factores físicos? Parece que, contrario a las creencias religiosas y a las suposiciones populares, las ciencias encargadas de estudiar las funciones que se atribuyen tradicionalmente al alma necesitan cada vez menos de ésta.